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Los Black Bloc: conocé a los violentos que encabezaron el caos y los saqueos en Francia

Las autoridades enfrentan dificultades para desarticular a estos grupos porque no tienen una dirigencia ni una estructura orgánica identificable. Sus métodos circulan por redes sociales.

Hoy 15:57
Black Bloc

Los Black Bloc fueron señalados por el gobierno de Francia como uno de los grupos que ayudaron a transformar las protestas nacionales del 17 de octubre, convocadas por estudiantes y acompañadas por reclamos contra el costo de vida, en disturbios, incendios y saqueos. Vestidos de negro y con el rostro cubierto, sus integrantes atacaron a la policía y a símbolos del capitalismo y del Estado, según Financial Times.

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Unas 500.000 personas participaron de las manifestaciones en todo el país. La movilización había comenzado como una protesta contra las deficiencias del sistema educativo, pero derivó en enfrentamientos en París y ataques contra comercios y edificios públicos.

El fenómeno reúne a activistas vinculados con corrientes anarquistas, anticapitalistas y antifascistas, que rechazan los partidos políticos y las organizaciones jerárquicas. Algunos que forman parte de los Black Bloc se especializan en arrancar adoquines para convertirlos en proyectiles; otros llevan fuegos artificiales y cócteles molotov, una distribución de tareas que revela coordinación.


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Una estructura sin dirigentes ni organización formal

Las autoridades enfrentan dificultades para desarticular a estos grupos porque no tienen una dirigencia ni una estructura orgánica identificable. Sus métodos circulan por redes sociales y aplicaciones de mensajería cifrada, mientras que sus reuniones suelen organizarse de manera improvisada.

Guillaume Farde, especialista en seguridad y defensa y profesor de Sciences Po, explicó que el carácter “nebuloso” y sin jerarquías del Black Bloc complica la respuesta policial. “Es como una orquesta que conoce tan bien la música que no necesita director. Están muy bien coordinados, pero de manera horizontal”, afirmó.

Los servicios de seguridad estiman que el ambiente de la ultraizquierda incluye a unas 5.000 personas consideradas susceptibles de protagonizar acciones violentas. El primer ministro Sébastien Lecornu informó el martes que un integrante de ese sector fue detenido bajo sospecha de haber colaborado en el incendio que destruyó gran parte del histórico ayuntamiento de Limoges el sábado por la noche.

Lecornu sostuvo que, en algunos lugares, hubo “la planificación de una campaña insurreccional liderada por grupos de extrema izquierda y ultraizquierda”. Sin embargo, el gobierno y la fiscalía todavía no presentaron públicamente pruebas sobre esa acusación.

Incluso, analistas internacionales creen que Rusia está detrás de estas acciones y organizaciones, fáciles de penetrar por su estructura horizontal.

En París, los incidentes comenzaron por la mañana en la Plaza de la República, varias horas antes del inicio previsto de la marcha oficial. Personas vestidas de negro arrojaron piedras contra los policías, levantaron barricadas precarias y encendieron fogatas.

La policía los concentró en un área reducida y lanzó ráfagas de gas lacrimógeno, aunque muchos de los participantes llevaban máscaras antigás o gafas protectoras. Los choques se extendieron hasta la noche, con detonaciones de granadas aturdidoras.

Por la tarde llegaron a la capital saqueadores que el gobierno calificó de “oportunistas”, algunos procedentes de las banlieues, barrios de bajos ingresos situados en las afueras de París. En grupos pequeños, atacaron cientos de comercios, entre ellos cafés, tiendas de teléfonos móviles, locales de zapatillas y boutiques de lujo.

La respuesta policial fue lenta e ineficaz, lo que permitió que los saqueos continuaran durante la noche del sábado y de forma esporádica el domingo. Una comisión parlamentaria investigará los hechos y las fallas del operativo de seguridad.

Una fuente de seguridad describió como inédita la alianza entre la ultraizquierda, la izquierda radical y jóvenes de barrios desfavorecidos. La misma persona aclaró que los grupos de ultraizquierda no parecían haber iniciado los saqueos.

De Alemania Occidental a los enfrentamientos en Francia

Las tácticas y la denominación Black Bloc surgieron entre activistas anarquistas y de izquierda radical de Alemania Occidental durante la década de 1980. Más tarde se difundieron internacionalmente a través de protestas antiglobalización, entre ellas los enfrentamientos con la policía durante la cumbre de la Organización Mundial del Comercio celebrada en Seattle en 1999.

En Francia, el movimiento ganó fuerza en 2016, cuando activistas de ultraizquierda se sumaron a las protestas contra una ley que flexibilizaba las restricciones del mercado laboral. Sylvain Boulouque, historiador especializado en movimientos sociales y grupos políticos de izquierda, señaló que sus integrantes son hostiles al capitalismo y al Estado.

“Algunos creen que los disturbios pueden dar paso a un mundo nuevo”, sostuvo Boulouque. También consideran que los choques con la policía y la posterior represión exhiben “el verdadero rostro violento del Estado”, lo que contribuiría a deslegitimarlo.

Durante los disturbios del fin de semana, los objetivos incluyeron edificios y empresas interpretados como símbolos del dinero y del poder. En París, las nuevas oficinas del banco Qonto quedaron totalmente incendiadas, un McDonald’s fue saqueado y una oficina de correos sufrió destrozos.

El ataque al ayuntamiento de Limoges fue el episodio más impactante y quedó bajo investigación de la policía antiterrorista, que también interviene en hechos de violencia ligados a ideologías extremistas. Agence France-Presse informó que el detenido, de 34 años, figuraba en una lista de vigilancia por sus presuntos vínculos con la extrema izquierda y era conocido por la policía por agresiones contra funcionarios públicos.

El alcalde de Limoges, Guillaume Guérin, dijo a Le Monde que activistas de ultraizquierda organizaron la logística y planearon el ataque. “Habían llevado fuegos artificiales, morteros y un ariete. No se lleva eso en una mochila”, afirmó.

Guérin agregó que los atacantes portaban banderas negras, anarquistas y palestinas. “Vestían completamente de negro, equipados para la guerra urbana para la que se entrenan”, declaró.

Las autoridades enfrentan un desafío mayor porque a los activistas ideológicos se suman con más frecuencia manifestantes sin una motivación política definida, pero dispuestos a adoptar métodos como los enfrentamientos con la policía. Durante el movimiento de los Chalecos Amarillos, iniciado en 2018 contra un impuesto al combustible y el alto costo de vida, muchos participantes aprendieron de las tácticas del Black Bloc, escribió Thierry Vincent en su libro En la mente de los Black Blocs.

Vincent sostuvo que las respuestas policiales, en ocasiones duras, radicalizaron a personas que antes no participaban en manifestaciones y carecían de identificación política. “El movimiento se está extendiendo. No debemos imaginar a los activistas Black Bloc como exaltados aislados del resto de los manifestantes. En realidad, representan la expresión más visible y radical de una ira social más amplia que se está extendiendo”, afirmó.

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