La hija de Warren Beatty y Annette Bening encarna a la mujer que conmocionó a Estados Unidos por el asesinato de su padre y su madrastra.
Ella Beatty confesó que interpretar a una asesina fue un desafío que la enfrentó con sus propios temores. La actriz de 26 años protagoniza Monstruo: La historia de Lizzie Borden, la serie de Netflix creada por Ryan Murphy e Ian Brennan que reconstruye uno de los casos criminales más controvertidos de Estados Unidos.
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“Soy muy miedosa”, reconoció Beatty en una entrevista con Netflix Tudum. La intérprete explicó que suele evitar las películas y las series con escenas violentas, e incluso le cuesta mirar videos de personas que se caen. Sin embargo, esa sensibilidad no le impidió asumir el papel de Lizzie Borden, la mujer acusada de asesinar a su padre y a su madrastra en 1892.
La actriz encontró en la empatía la herramienta fundamental para abordar el personaje. En lugar de concentrarse exclusivamente en la violencia de los crímenes, buscó comprender las circunstancias, los conflictos y los traumas que atraviesan a la mujer retratada en la ficción.
“Creo que la serie es un ejercicio de empatía y un ejercicio para intentar comprender las mentes y los traumas de personas complejas”, explicó Beatty sobre el sentido que le encontró a la producción.
La psicología detrás de una asesina
Para construir su interpretación, Beatty investigó el caso real y escuchó numerosos pódcast sobre crímenes. Sin embargo, aclaró que su tarea consistía en dar vida a la versión ficticia del personaje creada por los guionistas, a partir de la información disponible sobre la mujer histórica.
Ella Beatty
“Es un caso muy controvertido”, señaló. La actriz destacó que existen distintas interpretaciones sobre lo que sucedió y sobre la propia personalidad de Borden. Esa incertidumbre fue uno de los aspectos que más le interesaron del proyecto.
En una entrevista con The Boston Globe, Beatty explicó que quería explorar la humanidad de la protagonista para contribuir a una pregunta central de la serie: si Lizzie cometió los asesinatos, ¿qué la llevó a hacerlo?
La actriz también puso el foco en las restricciones que enfrentaban las mujeres en la sociedad estadounidense de fines del siglo XIX. Según su interpretación, Borden representa a una joven cuya vida estaba condicionada por las expectativas familiares y sociales, con escasas posibilidades de explorar su identidad y sus deseos.
“Creo que ser mujer en aquella época en Estados Unidos significaba sentirse limitada sexual, espiritual y emocionalmente”, sostuvo Beatty al describir el contexto histórico del personaje.
Escenas violentas y un desafío personal
La preparación también implicó enfrentarse a las exigencias técnicas de las escenas de los asesinatos. Beatty contó que el rodaje incluyó hachas, sangre artificial, dobles de acción y un importante trabajo de maquillaje, vestuario y escenografía.
Aunque el resultado en pantalla es impactante, la actriz destacó el trabajo colectivo que permitió construir esas secuencias. La experiencia, además, le permitió descubrir cómo se combinan la interpretación y los recursos técnicos para representar situaciones extremas.
Ella Beatty
Para llegar emocionalmente a esas escenas, recurrió a imaginar la acumulación de sentimientos de su personaje. “Se trataba de llenarla de toda la rabia, la tristeza y la desesperación, para que cuando ocurriera algo violento se sintiera como una liberación de todos esos sentimientos reprimidos”, explicó en diálogo con InStyle.
La serie también marca un momento importante en la carrera de Beatty: se convirtió en la primera protagonista femenina de la antología Monstruo, que en sus entregas anteriores había retratado a asesinos como Jeffrey Dahmer y Ed Gein.
Hija de los reconocidos actores Warren Beatty y Annette Bening, la intérprete se formó en Juilliard y participó en producciones como Feud: Capote vs. The Swans. Ahora busca consolidar su propio camino en Hollywood con un papel que exige explorar los aspectos más oscuros de la condición humana.
Lizzie Borden fue juzgada y absuelta por los asesinatos, pero el caso continúa alimentando debates más de un siglo después. Para Beatty, esa controversia es parte de lo que vuelve al personaje tan atractivo: más allá de la reconstrucción criminal, la serie invita a preguntarse qué circunstancias pueden llevar a una persona a ejercer violencia.