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Irán: el régimen analiza agravar penas contra quienes incumplan las normas sobre el velo islámico

La República Islámica obliga a las mujeres a cubrirse el cabello y a usar prendas holgadas que oculten el cuerpo. La policía religiosa impuso multas y detenciones a quienes incumplían esas reglas.

Hoy 09:27
Mujeres iraníes

Las mujeres sin pañuelo en la cabeza y con ropa que deja al descubierto brazos, piernas o abdomen se volvieron una presencia habitual en sectores de Teherán, capital de Irán, donde la aplicación de las normas sobre el hiyab obligatorio perdió fuerza desde las protestas de 2022. Ahora, sectores conservadores del régimen iraní reclaman un endurecimiento, aunque las autoridades evalúan el costo político de una nueva ofensiva en plena guerra.

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Videos difundidos en redes sociales muestran a mujeres que bailan en conciertos callejeros, hacen ejercicio junto a hombres en parques o permanecen en cafeterías sin cubrirse el cabello. La flexibilización ocurrió después de las protestas por la muerte de Mahsa Amini, detenida el 16 de septiembre de 2022 por la policía religiosa bajo la acusación de llevar mal colocado el velo.

Amini, de 22 años, murió bajo custodia y su caso desató movilizaciones masivas en todo Irán. La represión de las fuerzas de seguridad dejó más de 500 muertos y miles de detenidos. Tras aquella crisis, las autoridades redujeron los controles sobre la vestimenta de las mujeres.


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La presión para restaurar la aplicación estricta de las normas aumentó en las últimas semanas. Gholam Ali Haddad Adel, político y suegro del líder supremo Mojtaba Khamenei, reconoció que el contexto bélico condiciona cualquier decisión. “No podemos entrar en ese frente como deberíamos debido a las condiciones de guerra”, afirmó al referirse al uso del velo.

Pouran Nazemi, activista y ex prisionera política residente en la capital iraní, sostuvo que las diferencias dentro del poder se profundizaron tras el inicio de la guerra. “Tienen miedo a las protestas”, declaró.

La República Islámica obliga a las mujeres a cubrirse el cabello y a usar prendas holgadas que oculten el cuerpo. Durante años, la policía religiosa impuso multas, detenciones y hostigamientos a quienes incumplían esas reglas. Desde 2022, muchas mujeres dejaron el velo y, más recientemente, algunas comenzaron a vestir prendas más cortas en zonas de Teherán.

El diario conservador Kayhan, vinculado a la oficina del líder supremo, cuestionó el 16 de septiembre que el abandono del hiyab se transformara en una “promoción de la desnudez y la permisividad” y lo definió como una “amenaza para la seguridad”. La publicación señaló que el jefe del Poder Judicial, Gholamhossein Mohseni-Ejei, pidió “medidas prudentes y urgentes” sobre la cuestión.

Grupos de línea dura organizaron concentraciones nocturnas en varias ciudades, con participación de mujeres vestidas con túnicas negras y velos. Incluso en esos actos se observaron algunas asistentes sin pañuelo.

Las diferencias sobre el hiyab separan a los sectores pragmáticos y conservadores de la teocracia iraní. Algunos dirigentes próximos a la oficina de Khamenei reclamaron más controles, aunque se desconoce si esas posiciones reflejan el criterio del líder supremo, que no realizó apariciones públicas ni difundió mensajes de audio o video desde que sucedió a su padre, el ayatollah Alí Khamenei, muerto el 28 de febrero en un ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán.

El 28 de agosto, el clérigo Ahmad Alamolhoda, representante del líder supremo en la provincia de Jorasán Razaví, instó a las autoridades a utilizar “todos sus recursos” para frenar a las mujeres sin velo y a quienes calificó de irreligiosos. Para el religioso, esos sectores pueden actuar como una fuerza interna que Estados Unidos utilice contra Irán.

Algunas figuras conservadoras responsabilizaron al presidente Masoud Pezeshkian por la falta de controles más estrictos. Abdol Hossein Khosrowpanah, titular de un organismo estatal que supervisa universidades e instituciones culturales, expresó su rechazo a los argumentos para evitar medidas más duras. “En cuanto decimos algo, dicen que hay una guerra, mejor no causemos problemas”, declaró.

Las autoridades clausuraron de forma temporal algunos cafés y espacios públicos de Teherán por presuntas infracciones a las reglas sobre el hiyab, aunque la medida no se extendió de manera generalizada. Tres mujeres consultadas aseguraron que los controles callejeros no derivaron en reproches por circular sin velo.

Una residente de la capital relató que acudió sin pañuelo a una oficina gubernamental, donde antes los controles eran más rígidos. Otra joven señaló que no utiliza velo, aunque aún cubre la mayor parte de brazos y piernas, y afirmó que “siente que lleva demasiada ropa”.

La cantante Hiwa Seyfizade informó el 19 de agosto, en un video publicado en Instagram, que recibió una condena de cuatro años de prisión después de ofrecer un concierto público en Teherán el año pasado.

La abogada y ex prisionera política Sedigheh Vasmaghi, especialista en jurisprudencia islámica, dejó de usar hiyab en 2023 tras décadas de llevarlo. “Las mujeres que no se lo ponen, en cierto modo, están llevando a cabo un acto de desobediencia civil contra el gobierno”, afirmó.

Vasmaghi fue detenida en 2024 después de cuestionar públicamente el fundamento islámico del hiyab obligatorio. La abogada teme una nueva ofensiva oficial después de la guerra, aunque recordó que los intentos previos no lograron restablecer los controles. “La gente no va a volver a como era antes”, sostuvo Nazemi. “No son capaces de hacerlo”.

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