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La ultraderecha arrasa en Sajonia-Anhalt y queda a las puertas de gobernar por primera vez un estado alemán

Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo alrededor del 44% de los votos y se consolidó como la fuerza más votada, mientras la CDU del canciller Friedrich Merz sufrió un fuerte desplome.

Hoy 09:07

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo una contundente victoria en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, donde alcanzó alrededor del 44,2% de los votos según las proyecciones difundidas durante la noche electoral. El resultado representa un fuerte avance para la extrema derecha y abre la posibilidad de que, por primera vez, encabece un gobierno regional en Alemania.

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El triunfo convirtió al líder regional de AfD, Ulrich Siegmund, de 35 años, en la figura central de la nueva correlación de fuerzas en este estado del este alemán. Siegmund había aspirado a conseguir una mayoría suficiente para formar un gobierno exclusivamente de su partido, aunque los resultados no le permitieron alcanzar ese objetivo.

“No sé todavía si seré ministro presidente, pero ya hemos escrito la historia”, afirmó ante sus seguidores después de conocerse las primeras proyecciones.

La situación deja abierta una compleja negociación para formar el próximo Ejecutivo regional. La posible llave parlamentaria está en manos de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), el partido creado por la exdirigente de La Izquierda que obtuvo alrededor del 5,1% según las estimaciones de ARD, aunque otra proyección de ZDF lo situaba en el 4,8%, por debajo del umbral del 5% necesario para acceder al Parlamento regional.

Wagenknecht, crítica de la ayuda militar alemana a Ucrania, ya había mostrado disposición a dialogar con Siegmund. Si el BSW finalmente consigue representación, podría convertirse en un actor decisivo para determinar quién consigue formar gobierno, en una configuración inédita para la política alemana.

El resultado también significó un duro golpe para la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz. El partido habría obtenido alrededor del 18% de los votos, aproximadamente la mitad de su resultado anterior, y quedó muy por detrás de AfD.

En el Maritim Hotel de Magdeburgo, donde los democristianos siguieron los resultados, predominó la decepción. El gobernador saliente, Sven Schulze, reconoció la magnitud del revés electoral.

“Ellos son el partido más fuerte. Tenemos que afrontar la situación. Esto es la democracia: la gente acudió a votar masivamente, como nunca antes”, afirmó.

La derrota volvió a poner bajo discusión el futuro del denominado Brandmauer, el cordón sanitario que hasta ahora impide a los principales partidos alemanes cooperar con AfD. La copresidenta federal de la formación ultraderechista, Alice Weidel, aseguró que su partido podría imaginar “una colaboración con la CDU o con partes de la CDU”.

“Este resultado desastroso de la CDU se debe al Brandmauer. La gente ya no confía en el partido”, sostuvo Weidel, quien advirtió a Merz que, si mantiene esa estrategia, los conservadores “no gobernarán nunca más en ninguna parte a nivel federal”.

Desde Berlín, sin embargo, los partidos que integran o respaldan al Gobierno insistieron en mantener el aislamiento político de AfD. Los Verdes y La Izquierda reiteraron que no contemplan ningún tipo de cooperación con una formación a la que consideran de extrema derecha.

El vicecanciller y líder socialdemócrata, Lars Klingbeil, fue uno de los primeros dirigentes nacionales en interpretar el resultado como una advertencia para el Gobierno federal.

“Es una señal para Berlín”, afirmó, al tiempo que reconoció que el Ejecutivo deberá escuchar el mensaje de los electores. El SPD obtuvo alrededor del 9%, un resultado muy inferior a sus expectativas.

Para el jefe parlamentario de la CDU, Thorsten Frei, el resultado constituye una “cesura en la historia del país”. La líder nacional de La Izquierda, Heidi Reichinnek, en tanto, llamó a sus simpatizantes a no dejarse intimidar.

“A la gente quiero decirle que no tenga miedo. No están solos”, declaró Reichinnek. Su partido quedó tercero en Sajonia-Anhalt, también con aproximadamente el 9% de los votos.

El resultado supone además un revés para Merz, quien había prometido reducir a la mitad el respaldo electoral de AfD. En lugar de retroceder, la formación ultraderechista amplió su influencia en un estado donde las autoridades de seguridad la clasifican como claramente extremista.

Si Siegmund consigue reunir los apoyos necesarios para formar gobierno, su programa incluiría medidas de fuerte contenido ideológico, como poner fin a la escolarización obligatoria, establecer clases separadas para niños con discapacidad y migrantes, reducir la financiación de la radiotelevisión pública y recortar los fondos destinados a las iglesias.

La disputa por el poder regional tendrá además una dimensión nacional. El 20 de septiembre están previstas elecciones en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, dos nuevas pruebas para la CDU y para el sistema de alianzas que hasta ahora ha mantenido a AfD fuera de los gobiernos.

El resultado de Sajonia-Anhalt abre así una etapa de incertidumbre política en Alemania: la extrema derecha se consolida como primera fuerza en un estado del este, mientras el partido de Merz enfrenta una derrota que puede reavivar el debate sobre su estrategia frente a AfD y sobre el futuro de los equilibrios políticos a nivel federal.

La victoria también generó reacciones fuera de Alemania. El ministro de Exteriores de Italia y líder de Forza Italia, Antonio Tajani, calificó el avance de AfD como una “pésima noticia” y expresó su deseo de que el crecimiento de la ultraderecha quede limitado a Sajonia-Anhalt.

“El resultado del voto en Sajonia-Anhalt es la afirmación de una fuerza política que es antitética respecto de los valores liberales y occidentales en los que se reconoce Forza Italia”, afirmó Tajani.

El funcionario italiano sostuvo que la decisión de los votantes debe ser respetada, pero reclamó a los partidos europeos adoptar medidas para frenar el avance del populismo y el extremismo. También pidió cambios en el funcionamiento de la Unión Europea para responder al creciente descontento ciudadano.

“Basta con una UE que no decide, basta con una UE multiplicadora de normas inútiles, basta con las imposiciones para una transición ecológica bajo el impulso de las ideologías”, sostuvo.

La elección de Sajonia-Anhalt deja así planteado un escenario hasta ahora inédito: AfD tiene la posibilidad concreta de liderar un gobierno regional, pero para conseguirlo deberá superar el principal obstáculo que enfrenta desde su creación: encontrar aliados dispuestos a romper el cordón sanitario que los partidos tradicionales mantienen alrededor de la extrema derecha.

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