La actriz, que comenzó su carrera siendo muy joven y hoy mantiene un lugar destacado en Hollywood, reconoció que no está orgullosa de su trabajo como Cosette y que todavía sueña con aquella experiencia.
Hay actores que llegan tarde a Hollywood y otros que abandonan demasiado pronto. Amanda Seyfried pertenece a una categoría diferente: comenzó su carrera siendo muy joven y, a los 40 años, continúa ocupando un lugar destacado en la industria.
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Durante este año, la actriz fue protagonista de producciones de gran repercusión como La asistenta y de proyectos de perfil más autoral como El testamento de Ann Lee. Su trayectoria también incluye una nominación al Oscar como mejor actriz de reparto por Mank, además de una extensa filmografía en la que logró combinar producciones comerciales con películas de mayor ambición artística.

Uno de los títulos más importantes de su carrera fue Los Miserables, la adaptación dirigida por Tom Hooper que recaudó casi 500 millones de dólares y obtuvo tres premios Oscar. En la película, Seyfried interpretó a Cosette, la hija ilegítima de Fantine que queda bajo el cuidado de Jean Valjean.
Sin embargo, pese al enorme éxito de la producción, la actriz tiene una opinión particularmente dura sobre su propio desempeño. De hecho, reconoció que su participación en la película todavía aparece en sus pesadillas.
Seyfried explicó que sus malos sueños suelen ser especialmente realistas y que, en algunas ocasiones, vuelve a encontrarse en el papel de Cosette. El motivo está relacionado con una de las mayores dificultades que enfrentó durante el rodaje: no consideraba que su voz tuviera la potencia necesaria para interpretar correctamente las canciones.
La situación se volvió todavía más complicada por una decisión de Hooper. El director optó por que los actores cantaran en vivo durante las filmaciones, en lugar de recurrir al playback tradicional utilizado en muchas producciones musicales.
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Para Seyfried, esa metodología significó una presión adicional. La actriz no podía grabar las canciones previamente en un estudio, tomándose el tiempo necesario para encontrar la interpretación vocal que considerara adecuada, sino que debía cantar durante las propias escenas.
La experiencia dejó una huella particular en la actriz, que años después continúa considerando que su trabajo en la película no estuvo a la altura de sus propias expectativas.
La paradoja es que Los Miserables terminó siendo uno de los grandes éxitos de su carrera. La película obtuvo una excelente respuesta comercial y consiguió tres premios Oscar, mientras que el elenco estuvo integrado por figuras como Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway y Eddie Redmayne, además de Seyfried.

Su autocrítica contrasta con la dimensión que alcanzó posteriormente su carrera. Seyfried consiguió mantenerse vigente durante décadas, alternando grandes producciones de Hollywood con proyectos más pequeños y orientados al cine de autor.
Ese recorrido la convirtió en una de las actrices capaces de moverse entre distintos tipos de películas sin quedar encasillada en un único género o perfil profesional.
Y aunque Los Miserables forma parte de sus trabajos más exitosos, la actriz continúa viendo aquella experiencia desde una perspectiva mucho más crítica. Tanto es así que Cosette todavía puede aparecer en sus sueños, como un recuerdo de una etapa profesional que, pese al éxito de la película, Seyfried preferiría haber realizado de otra manera.