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El Gobierno prepara un sistema de vigilancia permanente del Atlántico Sur desde Tierra del Fuego

El plan contempla integrar radares, telecomunicaciones, inteligencia de señales y tecnología satelital para fortalecer las capacidades de seguimiento marítimo y aéreo, con la Base Naval Integrada de Ushuaia como uno de los puntos centrales del dispositivo.

Hoy 00:57
Milei

El Gobierno de Javier Milei avanza en el diseño de un esquema de vigilancia permanente del Atlántico Sur que combinará radares, telecomunicaciones e inteligencia de señales desde Tierra del Fuego. El objetivo es concentrar y cruzar información proveniente de distintos sistemas para mejorar el seguimiento de la actividad marítima y aérea en una zona considerada estratégica para la Argentina. 

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La iniciativa tendrá como eje la Base Naval Integrada de Ushuaia y forma parte de la nueva estrategia de Seguridad Nacional anunciada por Milei durante su cadena nacional sobre la cuestión Malvinas. El Ejecutivo busca que ese complejo funcione como uno de los principales puntos desde donde se articule la información obtenida mediante radares, sensores, sistemas de comunicaciones y medios espaciales. 

Uno de los componentes que el Gobierno pretende incorporar es la denominada SIGINT, o inteligencia de señales, una capacidad destinada a detectar, identificar y analizar emisiones electromagnéticas, comunicaciones y otras señales para obtener información sobre los medios que operan en una determinada zona. 

La intención oficial es que esas distintas fuentes de información puedan integrarse progresivamente en un sistema de comando y vigilancia, permitiendo generar una imagen más completa de lo que ocurre sobre el Atlántico Sur. La Base Naval Integrada aparecerá así como el punto físico central para articular ese despliegue junto con las capacidades que ya poseen las Fuerzas Armadas. 

El rol de Tierra del Fuego

Durante su cadena nacional, Milei planteó que el sur del país debe adquirir un mayor peso estratégico y anunció recursos adicionales para avanzar con la Base Naval Integrada y ampliar las capacidades argentinas en materia de telecomunicaciones.

El Presidente también sostuvo que Tierra del Fuego debe convertirse en el principal polo logístico argentino sobre el Atlántico Sur y vinculó ese objetivo con la protección de los espacios marítimos y aeroespaciales que contempla el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que será enviado al Congreso. 

El proyecto, según lo planteado por el Ejecutivo, busca fortalecer las herramientas del Estado para proteger los intereses estratégicos del país y mejorar la capacidad de vigilancia en una zona que también funciona como puerta de acceso a la Antártida.

Un despliegue que va más allá de la infraestructura naval

La estrategia diseñada por la Casa Rosada no se limita a la construcción de muelles, instalaciones o infraestructura para la Armada. El objetivo es utilizar el complejo austral como una plataforma para ampliar el conocimiento sobre el movimiento de embarcaciones y aeronaves, respaldar las actividades vinculadas con la Antártida y detectar situaciones consideradas relevantes para los intereses nacionales. 

En ese esquema, cada tecnología tendrá una función específica. Los radares permitirán seguir objetivos detectables; la inteligencia de señales analizará emisiones y comunicaciones; y los satélites ampliarán el área de observación sobre el mar y las costas. La apuesta del Gobierno es combinar esas capacidades para construir una vigilancia más permanente sobre el Atlántico Sur. 

El refuerzo presupuestario

La estrategia también tiene un componente presupuestario. El DNU 867/2026 modificó partidas nacionales para reforzar recursos destinados a Defensa, Inteligencia y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Dentro de esa reestructuración se incorporaron $117.000 millones adicionales para la CONAE, mientras que Defensa recibió recursos para avanzar con la Base Naval Integrada y la Base Antártica Conjunta Petrel. Además, la SIDE obtuvo un refuerzo superior a $30.000 millones

El despliegue incorpora además una dimensión espacial. Una de las piezas mencionadas es el satélite SABIA-Mar, que se encuentra en la etapa final de ensayos y cuyo lanzamiento está previsto para el primer semestre de 2027.

Según la información incluida en el proyecto, esta misión permitirá observar mares y costas y producir información considerada estratégica para la protección de los recursos naturales, la seguridad y la vigilancia de la Zona Económica Exclusiva

Una nueva estrategia para el Atlántico Sur

La Casa Rosada comenzó a delinear este esquema luego de los anuncios de Milei vinculados con Malvinas y el avance de proyectos hidrocarburíferos en las islas, especialmente frente al desarrollo del proyecto Sea Lion.

En ese contexto, el Gobierno amplió la definición de seguridad nacional para incluir no solamente la defensa territorial, sino también los recursos naturales, las comunicaciones, la seguridad económica y la capacidad de proyección sobre la Antártida. “Proteger el Atlántico Sur también es una cuestión de seguridad nacional”, sostuvo Milei durante su mensaje. 

El Ejecutivo también trabaja en la modernización del sistema de protección aeroespacial. El proyecto que será enviado al Congreso contempla modificaciones para hacer más operativo el procedimiento frente a aeronaves declaradas hostiles y establecer mayores garantías jurídicas para la aplicación de las reglas de protección. 

Sin embargo, el Gobierno aclaró que algunas reformas quedarán fuera de ese expediente. Entre ellas, cambios generales a la Ley de Seguridad Interior o una ampliación del rol de las Fuerzas Armadas dentro del territorio. Las modificaciones específicas del sistema de Inteligencia avanzarán por separado. 

De esta manera, Tierra del Fuego se perfila como uno de los principales puntos de la nueva estrategia argentina para el Atlántico Sur. La Base Naval Integrada será el eje de infraestructura, mientras que radares, inteligencia de señales, telecomunicaciones y tecnología espacial conformarán una red destinada a ampliar la capacidad de vigilancia y seguimiento de la actividad en la región.

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