El presidente ruso dispuso suspender los ataques contra la capital ucraniana durante 72 horas. Zelenski también anunció una pausa en los ataques contra territorio ruso para garantizar la seguridad de las conversaciones impulsadas por Washington.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ordenó suspender durante tres días los ataques contra Kiev, en una medida que coincide con la visita de los enviados especiales del presidente estadounidense Donald Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes llegaron a Moscú para intentar reactivar las negociaciones destinadas a poner fin a la guerra en Ucrania.
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La decisión fue comunicada por el Kremlin y establece que no habrá ataques contra la capital ucraniana durante 72 horas, a partir de la medianoche. El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, explicó que la medida está vinculada con los contactos que mantendrán los representantes estadounidenses durante su viaje a la región.
La tregua representa una pausa limitada en medio de un conflicto que continúa activo y que en los últimos días volvió a registrar ataques de gran intensidad.
Del lado ucraniano, el presidente Volodímir Zelenski también anunció que Kiev evitará realizar ataques aéreos contra territorio ruso durante la visita de los mediadores estadounidenses.
Zelenski había planteado que Ucrania garantizaría el normal funcionamiento del espacio aéreo ruso para permitir el traslado seguro de Witkoff y Kushner y reclamó que Moscú adoptara una medida equivalente mientras se desarrollaran las conversaciones.
De esta manera, ambos gobiernos acordaron una pausa temporal de los ataques sobre sus respectivas capitales, aunque la medida no implica un alto el fuego general en todo el frente de batalla.
Los enviados de Trump llegaron a Moscú este sábado y tienen previsto reunirse con Putin antes de continuar viaje hacia Kiev.
La misión estadounidense busca revivir las negociaciones de paz, que permanecían estancadas después de varios meses de contactos sin avances suficientes. El propio Trump afirmó que sus enviados llevan una propuesta para intentar poner fin a la guerra y los calificó como dos negociadores de confianza.
La visita adquiere especial relevancia porque se trata de un nuevo intento de Washington por volver a ocupar un papel central como mediador entre Moscú y Kiev.
Pese a la pausa de tres días, desde el Kremlin advirtieron que Moscú no considera actualmente un alto el fuego prolongado.
La posición rusa apunta a que una suspensión más amplia de las hostilidades debería estar vinculada a un acuerdo de paz definitivo y no solamente a una interrupción temporal de los ataques durante la visita de los mediadores estadounidenses.
Por eso, la decisión de Putin es considerada principalmente como una medida de carácter diplomático y de seguridad para facilitar los contactos, más que como el inicio de un alto el fuego general.
La pausa llega después de meses de enfrentamientos y de un incremento de los ataques aéreos entre Rusia y Ucrania.
En los últimos días, Kiev sufrió nuevos ataques con drones, mientras Rusia también denunció ofensivas ucranianas contra objetivos dentro de su territorio. El escenario militar continúa siendo complejo y las posiciones de ambas partes respecto de un eventual acuerdo de paz permanecen alejadas.
En este contexto, la llegada de los emisarios estadounidenses abre una nueva ventana para la diplomacia, aunque todavía no existen garantías de que las conversaciones puedan destrabar los principales puntos de conflicto.
La tregua de 72 horas permitirá reducir temporalmente la tensión alrededor de Kiev y facilitar los desplazamientos de los negociadores, pero el desafío central seguirá siendo alcanzar un acuerdo que pueda poner fin de manera definitiva a la guerra.