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Dolor de costado al correr: mitos y realidades que debes conocer

Correr es una actividad física ampliamente practicada, pero muchas personas experimentan dolor en el costado durante esta práctica. Este malestar, conocido como ‘dolor en el flanco’, puede tener diversas causas que conviene explorar.

Hoy 06:13

Correr es una actividad física muy popular en Argentina, con millones de personas participando en carreras y maratones cada año. Sin embargo, muchas de estas personas se enfrentan a un problema común: el dolor en el costado durante la actividad. Este malestar, a menudo llamado ‘dolor en el flanco’, puede ser tanto molesto como desconcertante.

Una de las causas más comunes del dolor en el costado es la falta de acondicionamiento físico. Los corredores principiantes o aquellos que han estado inactivos durante un tiempo prolongado pueden experimentar este tipo de dolor cuando comienzan a correr regularmente. Esto se debe a que los músculos abdominales y diafragmáticos no están acostumbrados a la actividad intensa.

Además, el dolor puede estar relacionado con la técnica de respiración durante la carrera. Muchos corredores tienden a respirar de manera superficial o irregular, lo que puede provocar un aumento de la tensión en el diafragma y, por ende, dolor en el costado. Es fundamental aprender a respirar adecuadamente para prevenir este tipo de molestias.

Otro factor a considerar es la alimentación previa al ejercicio. Correr con el estómago lleno o después de haber ingerido alimentos pesados puede causar calambres e incomodidad en el costado. Se recomienda esperar al menos dos horas después de comer antes de salir a correr.

La hidratación también juega un papel clave en el rendimiento y bienestar del corredor. La deshidratación puede contribuir a calambres, incluyendo el dolor en el costado. Mantener un adecuado nivel de hidratación antes, durante y después de correr es esencial para evitar el dolor.

Finalmente, es importante mencionar que, en algunos casos, el dolor en el costado puede ser un signo de problemas más serios, como lesiones internas o problemas digestivos. Si el dolor persiste o empeora, es recomendable consultar a un médico para descartar cualquier condición grave.