La Guardia Revolucionaria aseguró que lanzó misiles contra instalaciones utilizadas por fuerzas estadounidenses. Jordania informó que sus defensas aéreas interceptaron ocho proyectiles, en una nueva escalada del conflicto en torno al estrecho de Ormuz.
La Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) afirmó este domingo que lanzó un ataque con misiles contra dos instalaciones militares utilizadas por fuerzas estadounidenses en Jordania, en una acción que presentó como represalia por el reciente bombardeo de Estados Unidos contra posiciones iraníes en la isla de Larak.
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Según el comunicado difundido por Teherán, la ofensiva estuvo dirigida contra las bases aéreas King Hussein y Al Azraq. La fuerza iraní aseguró que fueron atacadas áreas de mantenimiento y reparación de aeronaves, además de sectores destinados al despliegue de aviones de combate, y sostuvo que los impactos provocaron “daños pesados”. Estas afirmaciones corresponden a la versión iraní y no habían sido confirmadas de manera independiente en los primeros reportes.
La respuesta de Jordania fue distinta. El Ejército jordano informó que sus sistemas de defensa aérea interceptaron ocho misiles que ingresaron en el espacio aéreo del reino. El anuncio se produjo poco después de que Irán reivindicara el ataque contra las instalaciones utilizadas por fuerzas estadounidenses.
La ofensiva iraní llegó después de que Estados Unidos atacara dos lanzadores de la Guardia Revolucionaria en la isla de Larak, ubicada en el Golfo Pérsico. Washington sostuvo que había detectado preparativos para lanzar cohetes y desplegar minas navales en una zona estratégica para la navegación internacional.
El portavoz del Comando Central estadounidense, Tim Hawkins, señaló que las fuerzas norteamericanas actuaron después de observar a miembros de la Guardia Revolucionaria preparando los lanzadores para utilizar cohetes con minas navales. Irán, por su parte, denunció que la operación provocó muertos y heridos entre sus filas y presentó la ofensiva contra Jordania como una respuesta directa a ese ataque.
El nuevo intercambio militar se produce en medio de una escalada alrededor del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte mundial de hidrocarburos. Teherán ha condicionado la reapertura del paso mientras Estados Unidos mantiene presión sobre Irán y sostiene operaciones para garantizar la navegación por esa vía estratégica.
A la tensión militar se suma la presión económica de Washington. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció nuevas sanciones contra personas, empresas y embarcaciones vinculadas, según Estados Unidos, con la generación de ingresos petroleros y la adquisición de armamento para Irán. Las medidas alcanzan sectores como el oro, la tecnología, los activos digitales, la aviación y el transporte marítimo.
El intercambio de ataques refleja así una nueva fase de tensión entre Washington y Teherán, con el estrecho de Ormuz convertido nuevamente en uno de los principales focos de la disputa. Mientras Irán amenaza con responder ante nuevas acciones estadounidenses, Estados Unidos mantiene su postura de presión militar y económica sobre el régimen iraní.