La alumna de la Escuela Técnica N°14 de Loreto viajó a los Países Bajos tras ganar un proyecto organizado por el Centro Ana Frank Argentina para América Latina. Estudia, vende rosquetes para ayudar a su familia y hoy representa a todo el interior santiagueño.
Carolina Farías, alumna del 5to "A" de la Escuela Técnica N°14 de la ciudad de Loreto, viajó a Ámsterdam como parte del premio que obtuvo en un concurso organizado por el Centro Ana Frank Argentina para América Latina. Del mismo proyecto también participaron sus compañeros Joaquín Pereyra, Javier Villa y Fátima Orellana, quienes junto a ella integraron el grupo de cuatro finalistas.
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Durante su estadía, Carolina conoció la casa de Ana Frank, un lugar que hasta entonces solo había visto en libros e imágenes. Sus profesores destacaron los valores que la llevaron hasta ahí, y remarcaron que su historia representa a todos los jóvenes del interior que estudian, trabajan y luchan día a día para cumplir un sueño.
"Es una jovencita muy dulce, con una voz muy finita"
Claudia Roldán, preceptora de Carolina, contó cómo se trabajó el proyecto desde la cátedra: "En principio, llevamos a los alumnos a conocer la imagen de Ana Frank en el contexto del Holocausto, para que puedan conocer también la obra literaria", explicó.
La docente recordó además el momento en que se enteró de la noticia: "Estaba yendo a trabajar en ese momento y no podía creerlo, empecé a llorar y a llamar a la rectora. Carolina tampoco lo podía creer, la verdad que ha sido una noticia impresionante para nosotros. Que los chicos del interior tengan esta posibilidad es lo más valioso de todo".
Sobre la personalidad de su alumna, Roldán fue contundente: "Carolina es una jovencita muy dulce, que tiene una voz muy finita. Su mayor valor es la humildad que tiene". Y agregó, emocionada: "Cuando ella me manda sus fotos, cuando veo las fotos de ella recorriendo Países Bajos, a mí me llena de orgullo. Es como si estuviera viendo a mi hija haciendo todo eso. Sé todo lo que ella ha soñado, lo que significa todo este esfuerzo y lo que significa este momento en su vida, así que realmente lo único que te puedo decir es que siento mucho orgullo".
"Llueve y ella igual viene"
Por su parte, Esther Mansilla, otra de las profesoras de Carolina, remarcó su compromiso y dedicación: "Es una alumna con asistencia perfecta, es abanderada, una alumna con mucho sacrificio. Llueve, ella igual viene, siendo que está en su casita distanciada del colegio, pero igual lo hace y viene puntual". Y sumó: "Humilde, muy compañera con sus compañeros, solidaria, con muchos valores inculcados por su familia y que así los vuelca aquí en la institución. Una alumna muy buena, orgullosa de ella porque está representando a nuestro colegio, que es la Escuela Técnica número 14".
La rectora del establecimiento, Laura Leguizamón, explicó además el trabajo que se realiza en la escuela desde la modalidad técnica: "Nuestra escuela es técnica en informática personal y profesional. A partir del tercer año en adelante empezamos a trabajar con muchos proyectos, proyectos de robótica, sobre todo participamos en la batalla robótica, en la que Carolina también ha sido ganadora en La Banda".
El testimonio de su compañero finalista
Javier Villa, alumno finalista del proyecto junto a Carolina, contó cómo fue el proceso de trabajo en conjunto: "Hemos trabajado juntos desde los comienzos, escribiendo. Ella escribió su cuento y yo escribí una obra, y los cuatro salimos finalistas y ella resultó ser la ganadora". Sobre el presente de su compañera, expresó: "Ahora nos está representando allá, en Ámsterdam. Muy feliz por ella".
Vende rosquetes para ayudar a su familia
Además de sus estudios, Carolina se dedica a la venta de rosquetes para colaborar con la economía familiar. Martha, de "Rosquetes Chemar", quien la conoce desde hace años a través de la mamá de la joven, contó: "Siempre le he aconsejado yo, como madre y abuela que soy, que ella tiene que estudiar, que ser una niña muy aplicada, pensar en su futuro".
Sobre el presente de Carolina en Ámsterdam, Martha relató: "Hoy me ha escrito, me ha mandado un audio, y me ha dicho que ha estado visitando el consulado de Argentina, y ayer ha estado en una reunión con un grupo, ha recibido unos premios". Y cerró, emocionada: "Para mí es un orgullo, porque aparte de ser una niña aplicada y que haya ganado ese premio tan importante para nosotros como loretanos, y para mí que estamos juntas, que vendemos rosquetes, para Chemar es algo muy lindo, muy emocionante, la verdad que sí, muy emocionante".
"Sencilla, humilde, a la mano"
Mirta Orellana, mamá de Carolina, habló sobre lo que sintió al enterarse de que su hija viajaría a Holanda: "Mucha alegría, muy contenta de que ella haya ganado ese concurso de Ana Frank". Sobre la personalidad de su hija, la describió como "sencilla, humilde, a la mano", y remarcó que además de vender rosquetes, "hace muchos trabajos, no es una chica que se quede así, siempre hace cualquier cosa".
Sobre su desempeño escolar, contó: "Le gusta estudiar, va a terminar, si Dios quiere, ahora termina sexto en la Escuela Técnica, aunque le cuesta porque tiene que estudiar mucho a la noche, está muchas horas. Antes, cuando estaba en tercer año, era más trabajoso para ella salir adelante con todo eso".
Al recordar el momento en que Carolina se enteró de que viajaría a Holanda, su mamá contó: "Ella no lo esperaba, pero cuando recibió la noticia se puso muy contenta". Y sobre su propia reacción como madre, no pudo evitar la emoción: "Muy contenta. Sí, lloré, un poco".
Carolina Farías todavía tiene mucho por delante, pero ya demostró algo que nadie podrá quitarle: que desde Loreto, el interior profundo de Santiago del Estero, también se puede llegar muy lejos, y que a veces los grandes destinos comienzan en los lugares más sencillos, con una mochila al hombro, un libro bajo el brazo y las ganas de no rendirse nunca.