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Regionales

Aumento del tráfico de drogas en Salta por festividades religiosas

El tráfico de drogas en Salta se incrementa en julio debido a las festividades religiosas en honor a la Virgen de Urkupiña, que llevan a las organizaciones narcos a cesar actividades en agosto.

Hoy 01:23

El reciente incremento del tráfico de drogas en Salta ha suscitado preocupaciones en las autoridades locales, particularmente en julio, cuando se secuestraron 1.378 kilos de drogas entre cocaína y marihuana. Este fenómeno coincide con las festividades religiosas en honor a la Virgen de Urkupiña, que se celebran entre el 14 y el 16 de agosto.

Durante este periodo, las organizaciones narcotraficantes tienden a cesar sus actividades en respeto a la virgen, lo que provoca un aumento significativo en el movimiento de estupefacientes en los meses previos. Irónicamente, este comportamiento ha sido documentado en investigaciones penales, como en el caso de Juan Manuel Motok, un conocido narcotraficante del norte de Salta.

En audiencias judiciales, el auxiliar fiscal Jorge Viltes Monier reveló que Motok había solicitado a su pareja que organizara un traslado de drogas, aunque ella se opuso citando las festividades religiosas como impedimento. Esta conversación pone de relieve el respeto que tienen las organizaciones narcos hacia la Virgen de Urkupiña.

El tráfico de drogas se intensifica notablemente entre junio y julio, alcanzando cifras alarmantes. En el último mes, el movimiento de cocaína casi llegó a una tonelada y media, lo que evidencia la preocupante tendencia en la región.

La Virgen de Urkupiña, venerada el 15 de agosto en Quillacollo, Bolivia, ha trascendido fronteras y se ha convertido en la Patrona de la Integración Nacional en Bolivia. Su festividad une a personas de diversas clases sociales y culturas, lo que ha contribuido a su popularidad en Salta.

La leyenda de la Virgen de Urkupiña se remonta al siglo XVII, y su culto ha evolucionado a lo largo de los años, convirtiéndose en un símbolo de prosperidad y salud para muchos. A medida que las festividades se acercan, se observa una cultura de devoción que, irónicamente, coincide con un aumento en el tráfico de drogas en la región.