El empate 1-1 en La Bombonera quedó marcado por las decisiones de Jesús Valenzuela y las revisiones del VAR en jugadas clave del partido.
El empate 1-1 entre Boca y Cruzeiro por la quinta fecha del Grupo D de la Copa Libertadores terminó con fuerte polémica en La Bombonera. El equipo de Claudio Úbeda quedó envuelto en bronca por tres jugadas con manos que marcaron el desarrollo del partido y encendieron los reclamos contra el árbitro Jesús Valenzuela.
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La primera situación se dio en la jugada del gol de Cruzeiro. Fagner marcó el empate a los 55 minutos tras una asistencia de Kaiki, quien previamente había tocado la pelota con la mano. La acción fue revisada por el VAR, pero el tanto fue convalidado al considerar que ese contacto no había influido directamente en la jugada.
La segunda polémica llegó sobre el final, cuando Boca encontró lo que parecía ser el gol del triunfo a través de Miguel Merentiel. Sin embargo, la conquista fue anulada por una supuesta mano de Milton Delgado en el inicio de la acción, lo que desató el enojo de los jugadores y del público xeneize.
El cierre del partido tuvo todavía más tensión. En una de las últimas jugadas, todo Boca reclamó penal por una mano de Lucas Romero dentro del área. La acción generó protestas generalizadas, pero no fue sancionada ni revisada por el VAR, lo que terminó de encender el clima en La Bombonera.
El encuentro ya había tenido intervención del videoarbitraje en el primer tiempo, cuando Merentiel abrió el marcador tras un gran tiro libre de Leandro Paredes. En esa acción se revisó la posición del delantero uruguayo antes de convalidar el 1-0.
Más allá de las polémicas, el empate dejó a Boca en una situación incómoda en la tabla. El Xeneize quedó parcialmente en zona de octavos de final, aunque deberá esperar lo que ocurra con Universidad Católica ante Barcelona de Ecuador.
Si el conjunto chileno empata, volverá a quedar segundo y desplazará a Boca al tercer puesto. De todas formas, el equipo de Úbeda todavía depende de sí mismo: una victoria en la última fecha le asegurará la clasificación a la próxima ronda de la Copa Libertadores.
Boca cerrará la fase de grupos ante Universidad Católica, en un partido que será decisivo para su futuro continental. Pero antes de esa final, el foco quedó puesto en una noche cargada de controversias, reclamos y decisiones arbitrales que dejaron al Xeneize en llamas.