La llegada de millones de fieles al país despierta expectativas en los sectores hotelero, gastronómico y comercial.
La próxima visita del papa León XIV a la Argentina genera expectativas que van más allá del ámbito religioso. El movimiento de millones de fieles y turistas hacia las ciudades incluidas en su recorrido podría representar un importante impulso para distintos sectores de la economía, con un impacto estimado en US$270 millones.
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La proyección fue elaborada sobre la base de datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y contempla la llegada potencial de 3,46 millones de visitantes, tanto de diferentes puntos del país como del exterior. El cálculo incluye los gastos vinculados al turismo, el alojamiento, la gastronomía y el consumo comercial.
En un contexto de retracción del consumo interno, comerciantes, hoteleros y empresarios gastronómicos ven en el acontecimiento una oportunidad para incrementar sus ventas. La expectativa también se vincula con los feriados previstos para el 9, 10 y 11 de noviembre, que generaron debate por su posible impacto en la actividad productiva.
Uno de los indicadores que refleja el interés por la gira papal es el crecimiento de las búsquedas de alojamiento. Según un relevamiento de Airbnb, las consultas para hospedarse en Luján aumentaron más del 500% interanual, mientras que en Córdoba superaron el 400%.
A estos datos se suma un informe de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA), que proyecta una ocupación hotelera superior al 85% en el área metropolitana. La mayor demanda también comenzó a reflejarse en los precios: en las inmediaciones de la avenida del Libertador, algunas tarifas alcanzan los US$400 por noche, mientras que en sectores más alejados oscilan entre US$160 y US$180.
Los barrios porteños de Palermo, Recoleta y Núñez, junto con el centro de la Ciudad de Buenos Aires, concentran parte de la oferta de alojamiento habilitada para recibir a los visitantes. De acuerdo con FECOBA, existen alrededor de 400 establecimientos en las zonas de mayor interés turístico.
La actividad comercial también se prepara para un incremento de la circulación de personas. Restaurantes, bares, kioscos y otros negocios de Recoleta, Palermo, Belgrano y Núñez evalúan ampliar sus horarios y reforzar sus mercaderías para responder a la demanda prevista.
En cuanto a la procedencia de los visitantes, los argentinos representan más del 40% de las consultas de alojamiento para los principales destinos de la gira. Entre los extranjeros, Brasil encabeza el interés, con casi el 20% de las búsquedas, seguido por Estados Unidos y Chile, con porcentajes cercanos al 10%.
Los datos también muestran que predominan los viajes de adultos sin menores. Más del 70% de las consultas corresponden a este segmento y más del 40% son viajes en pareja. Sin embargo, las búsquedas no necesariamente se traducirán en reservas concretas, por lo que el impacto definitivo dependerá de la cantidad de personas que finalmente viajen y del nivel de consumo que registren durante su estadía.
Un operativo que también movilizará recursos
Más allá del movimiento turístico y comercial, la organización de la visita del Pontífice demandará un importante despliegue logístico, sanitario y de seguridad. Según un informe de la consultora Focus Market, elaborado a partir de información de Cook Master–Grupo L, se deberán distribuir 100.000 servicios de alimentación, entre 65.000 almuerzos y 35.000 cenas destinados al personal afectado al operativo.
Para cubrir esa demanda se prevé el abastecimiento de aproximadamente 40 toneladas de alimentos durante ocho días. La distribución contempla 73.000 servicios de comida en Luján, 15.000 en la Ciudad de Buenos Aires y otros 12.000 en el Pequeño Cottolengo Don Orione, ubicado en Claypole.
El director de Focus Market, Damián Di Pace, destacó que garantizar la alimentación de quienes participan de la organización es un aspecto fundamental para el funcionamiento del operativo, tanto por cuestiones de productividad como de eficiencia y prevención de riesgos.
La dimensión del despliegue también se refleja en la cantidad de personas involucradas. En la Ciudad de Buenos Aires se estima la participación de más de 19.000 trabajadores, entre policías, médicos, agentes de tránsito y personal de asistencia. En territorio bonaerense, en tanto, se prevé la intervención de aproximadamente 30.000 personas, entre efectivos policiales, profesionales de la salud, bomberos y voluntarios.
La Provincia dispondrá además de más de 1.200 trabajadores sanitarios, 45 ambulancias, ocho unidades sanitarias móviles, 12 puestos médicos de mayor complejidad y dos helicópteros sanitarios, junto con hospitales de referencia y centros de atención.
De esta manera, la visita de León XIV, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, se presenta como un acontecimiento de gran magnitud que, además de su significado religioso, podría generar un importante movimiento turístico, comercial y de servicios en los destinos que integran su recorrido.