Lo hicieron luego de que se conociera que el Sumo Pontífice visitará a presos de Devoto. “Queremos que en esa mirada de misericordia también haya un espacio para quienes sufrimos las consecuencias irreparables de la violencia”, sostienen.
“¿Y nosotros?”. La pregunta aparece entre las familias que quedaron del otro lado de la violencia, lejos de las cárceles y de quienes cumplen una condena. Son madres, padres y familiares de personas asesinadas en hechos de inseguridad que quieren que el papa León XIV los escuche durante su visita a la Argentina, prevista para noviembre.
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Aclaran que no plantean su pedido como una oposición a la visita que el máximo pontífice tiene prevista a una cárcel. Por el contrario, dicen respetarla. Lo que buscan es que, en esa agenda, también haya un lugar para quienes perdieron a un ser querido y tuvieron que aprender a vivir con esa ausencia. Por eso difundieron un petitorio para pedir un encuentro con el Papa.
“Queremos que en esa mirada de misericordia también haya un espacio para quienes sufrimos las consecuencias irreparables de la violencia”, explica María Eugenia Rodríguez, mamá de Uma Aguilera, la nena de 9 años asesinada de un balazo en la nuca durante un intento de robo en Villa Centenario, Lomas de Zamora, en 2024.
Para Rodríguez, la posibilidad de que León XIV escuche personalmente a las familias significaría que esas personas que ya no están vuelvan a tener un lugar más allá de una noticia, un expediente o una estadística.
“Yo voy a llevar a Uma conmigo”, dice. Si no son recibidos, cuenta, tienen previsto acercarse igualmente, con respeto y sin confrontaciones, para llevar los nombres y las historias de quienes ya no pueden hacerlo.
El pedido surgió después de que las familias conocieran que el Papa visitará a personas privadas de su libertad en el penal de Devoto. Según explicó la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva no participarán todos los internos sino un grupo seleccionado por la Pastoral Penitenciaria de la Iglesia Católica a partir de sus historias de vida. De hecho, tras el traslado a Marcos Paz, sólo quedaron en el penal 74 presos de los 1.400 que allí se alojaban cuando se anunció que el Papa visitaría el lugar.
Esos legajos fueron enviados previamente al Vaticano para definir quiénes participarán. El encuentro tendrá una duración máxima de 20 minutos e incluirá una bendición del Pontífice. Allí estarán León XIV, los internos elegidos y personal del Servicio Penitenciario Federal.
Los familiares de víctimas dicen recibir esa actividad con respeto. “No queremos estar en contra de la visita a la cárcel”, plantea Rodríguez.
“¿Quién escucha a las familias que quedaron afuera de esas cárceles, pero adentro de una ausencia para toda la vida?”, pregunta Rodríguez. “Nosotros también necesitamos misericordia. También necesitamos consuelo. También necesitamos que alguien nos diga que nuestro dolor importa”, agregó.
Entre quienes acompañan el pedido está María Laura Fernández, mamá de Lara Valentina Fernández, asesinada a los 17 años durante Año Nuevo de 2022, en Lomas de Zamora. Cuatro ladrones intentaron robarle el celular. Lara se resistió, recibió un culatazo en la cabeza y luego un disparo. Murió camino al hospital.
Fernández cuenta que se acercó a la Iglesia hace tres años y que ahí encontró contención y empatía. En ese contacto con otros familiares de víctimas, también encontró enojo y descreimiento.
“A mí también me pasó. Yo estaba enojada con el de arriba, con Dios. Y siempre te ponés a pensar: ¿por qué a mí? ¿Por qué a mi hija?”, relata.
Por eso considera que la visita de León XIV puede ser una oportunidad para acercar nuevamente a algunas de esas familias a la Iglesia. “No necesitamos que él nos diga algo, pero sí estaría lindo que nos reciba y que nos muestre el apoyo de la Iglesia, de Dios hacia nosotros”, sostiene.
Para ella, los familiares de las víctimas muchas veces quedan “totalmente destruidos”, no solo por la pérdida sino también por el descreimiento en la Justicia y en la religión. La posibilidad de ser recibidos por el Papa, dice, podría significar una forma de acompañamiento.
"Saber que no se ocupan solo de los pecadores"
Otro de los familiares que acompaña el pedido es el de Roberto Sabo, el kiosquero de Ramos Mejía asesinado en 2021. Tenía 48 años, era padre de mellizos y atendía su comercio, Drugstore Pato, en La Matanza, cuando un hombre de 29 años y una adolescente de 15, ambos armados, entraron para robarle. Sabo recibió al menos un disparo en la cabeza.
“Que nos dé entidad como víctimas, saber que no solo se ocupan de los pecadores sino también de los que nos quedamos sufriendo el resto de la vida”, plantea Nicolás, su hijo.
La intención, explica, es que León XIV pueda acercarse a “las dos puntas”: quienes cometieron los delitos y quienes quedaron viviendo con sus consecuencias.
“Entiendo que todos podemos tener el perdón de Dios, pero nos gustaría que se pueda acercar a las dos puntas, a las dos realidades. Con el que decide hacer el mal y con los que nos quedamos viviendo mal con ese dolor en la tierra”, dice al Clarín.
Nicolás envió una carta al Arzobispado y recibió como respuesta que sería entregada al Arzobispo Monseñor Jorge Ignacio García Cuerva.
El pedido que une a estas familias quedó expresado también en el petitorio difundido a través de Change.org: “Cuando un ser querido es arrebatado por la violencia, el dolor nunca desaparece. Las familias de las víctimas de homicidio cargamos con una ausencia que nos marca para siempre”.
No piden que León XIV resuelva aquello que ninguna palabra puede reparar. Piden ser escuchados. “No queremos que nadie pierda su lugar. Solamente queremos que las víctimas también tengan el suyo”, resume Rodríguez.
Por otro lado, en las últimas horas se supo que el Papa también mantendrá un encuentro con víctimas de abusos cometidos por miembros del clero durante su gira por Sudamérica.