Flávio Bolsonaro ingresó a la Argentina por Misiones junto a su familia y abordó un avión privado rumbo a Ecuador, antes de continuar hacia Estados Unidos. Según trascendió, el operativo contó con la coordinación de funcionarios de la Casa Rosada.
La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil rumbo a Estados Unidos habría contado con la colaboración del Gobierno de Javier Milei, según una investigación publicada por Infobae. El dirigente brasileño se trasladó por tierra hasta la frontera argentina y, junto a su esposa y sus dos hijas, abordó un vuelo privado en Puerto Iguazú, desde donde comenzó el tramo aéreo de su viaje.
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De acuerdo con la reconstrucción periodística, la familia ingresó a la Argentina el martes 27 de octubre a las 22.50, a través del puente internacional Tancredo Neves, en la provincia de Misiones. Una hora después, abordó un avión Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, operado por la empresa argentina Baires Fly S.A., que tenía como destino declarado la ciudad de Guayaquil, Ecuador. La aeronave realizó luego una escala antes de continuar hacia Miami, Estados Unidos.
Según Infobae, la opción de salir de Brasil por Puerto Iguazú fue contemplada como parte de la logística para trasladar al senador y a su familia. El recorrido terrestre habría modificado los planes iniciales, mientras circulaban versiones contradictorias sobre el paradero del dirigente brasileño.
La distancia entre Brasilia y Puerto Iguazú es de aproximadamente 1.600 kilómetros, un trayecto que demanda más de 20 horas de conducción sin contar paradas ni demoras fronterizas. La publicación señala que el cambio de modalidad obligó a reorganizar los tiempos del traslado.
El contexto judicial también habría influido en la urgencia de la operación. Según la reconstrucción, el juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Alexandre de Moraes, había dispuesto que Bolsonaro entregara sus pasaportes y no abandonara el país, en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero.
Entre los escenarios que, según la publicación, preocupaban a quienes organizaban el traslado figuraban la posibilidad de una alerta roja de Interpol, una intervención sobre el pasaporte italiano del senador y un refuerzo de los controles fronterizos.
La investigación periodística sostiene que, aunque inicialmente fueron pocos los funcionarios argentinos que conocían los detalles, luego intervinieron autoridades legales de distintas áreas del Poder Ejecutivo para evaluar los posibles escenarios y evitar consecuencias jurídicas para el Gobierno.
“Queríamos hacerlo lo más prolijo posible”, expresó una alta fuente de la Casa Rosada citada por el medio, en referencia a la coordinación del operativo. La publicación también sostuvo que Milei y funcionarios de primera línea de su administración estuvieron al tanto de la organización logística de la salida.
Tras conocerse el traslado, la Dirección Nacional de Migraciones informó que Flávio Bolsonaro, su esposa y sus dos hijas ingresaron a la Argentina con documentación habilitada y sin impedimentos legales para ingresar al país. El organismo precisó que los cuatro movimientos migratorios quedaron registrados sin incidentes.
En su comunicado, Migraciones indicó que el ingreso se produjo a las 22.50 del 27 de octubre y que a las 23.30 la comitiva abordó un vuelo privado de Baires Fly S.A. con destino declarado a Guayaquil, Ecuador.
Desde el Gobierno argentino defendieron la legalidad del procedimiento y argumentaron que el senador ingresó con su pasaporte italiano, mientras que su familia presentó la documentación correspondiente. Según esa postura, las autoridades argentinas no tenían impedimentos para permitir su ingreso.
Sin embargo, el episodio generó cuestionamientos de sectores de la oposición en el Congreso, que anunciaron que preparaban pedidos de interpelación a la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, y al canciller, Pablo Quirno, para conocer los detalles de la intervención de los organismos estatales.
Entre las dependencias cuya participación buscan esclarecer figuran Migraciones, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).
La salida de Bolsonaro también habría generado inquietud en ámbitos diplomáticos brasileños por sus posibles consecuencias en la relación bilateral. Según la reconstrucción de Infobae, una fuente diplomática de Itamaraty calificó el episodio como una “provocación”, en un contexto de vínculos ya deteriorados entre los gobiernos de ambos países.
El traslado se produjo después de la derrota electoral de Bolsonaro frente a Luiz Inácio Lula da Silva y de las restricciones judiciales que pesaban sobre el senador. El recorrido incluyó el cruce terrestre hacia la Argentina, el vuelo desde Puerto Iguazú y una escala en Ecuador antes de llegar a Estados Unidos.
Mientras el Gobierno argentino sostiene que actuó dentro de la legalidad, la controversia se centra ahora en determinar qué grado de coordinación existió con la Casa Rosada y qué participación tuvieron los organismos estatales en la salida del dirigente brasileño.