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Policiales

Investigan a un policía acusado de golpear a su pareja embarazada de diez semanas

La joven, de 25 años, llegó en estado de shock a la casa de una amiga y debió ser trasladada de urgencia al Hospital Regional. La Jefatura de Policía dispuso el secuestro preventivo de su arma reglamentaria y abrió un sumario administrativo.

Hoy 06:30

Un grave episodio de violencia de género que involucra a un efectivo policial encendió las alarmas durante la madrugada de ayer, luego de una fiesta realizada en el barrio Los Flores. La víctima es una joven de 25 años que cursa un embarazo de diez semanas y debió recibir asistencia médica tras sufrir una descompensación.

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El acusado es un agente de apellido Gerez, de 32 años, quien presta servicios en la Comisaría 6. Según el relato de una amiga de la mujer, ambos habían asistido durante la tarde-noche del domingo a un cumpleaños en una finca ubicada sobre calle Víctor Alcorta.

Sin embargo, horas después, la situación tomó un giro alarmante. De acuerdo con el informe policial, la joven se presentó en la casa de su amiga en estado de shock y sin poder hablar, en un cuadro que motivó la intervención de los uniformados.

La mujer fue trasladada de urgencia al Hospital Regional, luego de sufrir descompensaciones que, según la información incorporada al caso, estarían relacionadas con las agresiones físicas que habría padecido.

Posteriormente, el personal policial la llevó a una dependencia para avanzar con las actuaciones correspondientes. No obstante, la joven se negó a denunciar formalmente a su pareja y también rechazó ser examinada por el médico policial. Durante esa instancia, no se advirtieron lesiones visibles a simple vista.

Secuestrarán el arma reglamentaria del efectivo

Ante la complejidad del episodio, la fiscal Silvia Luna Jaime dispuso la confección de las actas correspondientes por la negativa a denunciar y a recibir el examen médico. Si bien no impartió directivas penales ante la falta de una denuncia formal, solicitó a la Jefatura de Policía que adoptara las medidas administrativas correspondientes.

La respuesta de la conducción policial fue inmediata. Las autoridades ordenaron aplicar el protocolo preventivo para el funcionario involucrado y dispusieron el secuestro preventivo de su arma reglamentaria, una de las primeras medidas adoptadas frente a la gravedad de la situación.

En paralelo, la fuerza provincial inició un sumario administrativo interno para determinar las eventuales responsabilidades del agente y establecer cómo continuará su situación dentro de la institución.

Mientras se desarrollan las actuaciones, las autoridades mantendrán el seguimiento de la situación de la joven embarazada con el objetivo de procurar su protección. El episodio generó preocupación en los mandos policiales por la gravedad de los hechos denunciados en el informe y por la condición de vulnerabilidad de la víctima.