El delantero del Real Madrid quedó envuelto en una polémica internacional por sus declaraciones sobre el histórico líder chino. La televisión estatal suspendió las transmisiones de LaLiga, varias empresas cancelaron contratos comerciales y el futbolista terminó pidiendo disculpas.
Kylian Mbappé quedó en el centro de una fuerte controversia internacional luego de referirse a Mao Zedong, histórico líder de China, como un "dictador" durante una entrevista. Sus declaraciones provocaron una inmediata reacción en el país asiático, que derivó en sanciones comerciales, la suspensión de transmisiones televisivas y un pedido de disculpas del delantero del Real Madrid.
La polémica comenzó cuando el futbolista francés participó del programa The Bridge y fue consultado sobre cuál era el meme que más gracia le causaba. En su respuesta, mencionó una imagen que circula en redes sociales y en la que aparece su rostro superpuesto al de Mao Zedong.
"Con el que más me he reído es ese en el que usan mi cara, creo que con un dictador chino. Lo utilizo mucho con mis amigos en línea", expresó Mbappé, sin imaginar la repercusión que generarían sus palabras.
Las declaraciones del delantero generaron un fuerte rechazo en China, donde Mao Zedong es considerado una figura histórica fundamental por el Partido Comunista, al haber liderado la fundación de la República Popular China en 1949.
Como consecuencia de la controversia, la televisión estatal china CCTV suspendió las transmisiones de LaLiga española, una medida que afectó directamente a los intereses comerciales del fútbol español en uno de sus mercados internacionales más importantes.
Además, distintas compañías chinas decidieron romper sus vínculos comerciales con el futbolista. Entre ellas se encuentran Dongpeng, Mengniu y Milkground, empresas que anunciaron la cancelación de sus acuerdos publicitarios y de patrocinio con la estrella francesa.
Las firmas argumentaron que las declaraciones del jugador habían afectado los sentimientos nacionales y manifestaron su rechazo a cualquier expresión que consideraran ofensiva hacia la historia del país.
Ante el impacto de la polémica, Javier Tebas, presidente de LaLiga, intervino públicamente y expresó sus disculpas al pueblo chino por los comentarios realizados por Mbappé.
El dirigente sostuvo que las relaciones entre el fútbol español y China se construyeron durante años sobre la cooperación y el respeto, y remarcó que una declaración individual no debería perjudicar los vínculos comerciales e institucionales entre ambas partes.
La reacción de LaLiga también abrió un debate sobre la influencia de los intereses económicos en el fútbol internacional y los límites de la libertad de expresión de sus principales figuras.
Frente a la repercusión internacional, Mbappé publicó un comunicado en sus redes sociales en el que reconoció que sus palabras habían causado malestar y aseguró que nunca tuvo la intención de ofender al pueblo chino.
"Tengo un profundo respeto por el pueblo chino y su historia", manifestó el delantero, quien también expresó su arrepentimiento por la situación.
El futbolista explicó que su comentario surgió de manera espontánea mientras reaccionaba a una imagen humorística y admitió que no había considerado el impacto que podía generar.
Mao Zedong gobernó China desde 1949 hasta su muerte, en 1976, un período marcado por profundas transformaciones políticas y sociales, pero también por campañas represivas y políticas económicas que provocaron millones de muertes.
Entre los episodios más cuestionados de su gobierno se encuentran el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural. Las estimaciones históricas sobre la cantidad de víctimas varían considerablemente, aunque diferentes investigaciones atribuyen decenas de millones de fallecimientos a las políticas implementadas durante su liderazgo.
La controversia reabrió así una discusión que trasciende lo deportivo: la relación entre la libertad de expresión, la memoria histórica y los intereses económicos del fútbol moderno.
Mientras el delantero francés intenta dejar atrás el episodio, la reacción de las autoridades chinas y de LaLiga continúa generando repercusiones sobre el papel de las grandes figuras deportivas frente a cuestiones políticas e históricas.