El Ibovespa llegó a caer 10% y se activó el mecanismo que interrumpe las negociaciones durante 30 minutos; el real sufrió una fuerte depreciación y los inversores desarman posiciones.
La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva provocó este lunes una fuerte reacción en los mercados brasileños. La Bolsa de San Pablo llegó a caer un 10%, lo que obligó a suspender las operaciones durante 30 minutos mediante el mecanismo de emergencia conocido como circuit breaker, que no se activaba desde marzo de 2020, durante el inicio de la pandemia.
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El desplome se produjo después de semanas en las que numerosos inversores habían apostado por una victoria de Flavio Bolsonaro, finalmente derrotado en el balotaje del domingo. El resultado revirtió las expectativas del mercado y aceleró la liquidación de posiciones financieras.
La presión también alcanzó al mercado cambiario: el real llegó a depreciarse más de 10% frente al dólar en los contratos negociados en Chicago, hasta niveles equivalentes a 5,58 reales por unidad estadounidense. También registraron pérdidas los bonos públicos y aumentaron las preocupaciones por las cuentas fiscales.
En Wall Street, las acciones de las principales empresas brasileñas sufrieron fuertes bajas. A las 10.49, hora argentina, Bradesco caía 28,62%, Itaú retrocedía 21,15% y Petrobras perdía 15,83%. También se desplomaban las acciones de empresas tecnológicas: Mercado Libre bajaba 12,4% y Nubank, 21,19%.
La exposición de Mercado Libre a Brasil es particularmente importante, ya que el país representó en 2025 el 52,6% de sus ingresos netos e ingresos financieros, equivalentes a US$15.201 millones. La depreciación del real reduce el valor en dólares de esa facturación y una eventual desaceleración del consumo podría afectar sus operaciones.
JPMorgan advierte sobre nuevas caídas
JPMorgan estimó que la Bolsa brasileña podría caer alrededor de 20% en los próximos días, mientras los inversores ajustan sus expectativas al resultado electoral. El banco también redujo su recomendación sobre el real, de sobreponderar a neutral, y pasó a subponderar los bonos soberanos brasileños denominados en dólares.
La entidad considera que las valuaciones de las acciones podrían corregirse, especialmente en las empresas más dependientes del mercado interno. En cambio, las exportadoras podrían mostrar mayor resistencia gracias a sus ingresos en dólares.
La magnitud del cambio de expectativas contrasta con lo ocurrido el 5 de octubre, después de la primera vuelta electoral, cuando el Ibovespa subió 7,7% y el real se apreció más de 4% frente al dólar. En aquella jornada, los bancos y otras compañías locales registraron importantes avances ante la expectativa de una victoria opositora.
En el balotaje, Lula obtuvo el 51,79% de los votos válidos frente al 48,21% de Flavio Bolsonaro. El candidato opositor anunció que buscaría impugnar el resultado, lo que añadió incertidumbre política a una jornada marcada por las pérdidas financieras.
Los analistas también apuntaron a las decisiones fiscales del Gobierno durante la campaña. Viktor Szabó, director de deuda de mercados emergentes de Aberdeen Investments, cuestionó medidas como el aumento de las transferencias de Bolsa Família, la reducción de impuestos sobre los combustibles y la ampliación de subsidios, por sus posibles efectos sobre las cuentas públicas.
Las advertencias sobre una reacción negativa ya estaban presentes antes de la elección. Una encuesta de Citi entre 73 administradores de fondos mostró que ocho de cada diez esperaban una caída de al menos 5% del Ibovespa si Lula ganaba, mientras que el 63% anticipaba una depreciación del real superior al 5%.
Morgan Stanley también alertó sobre una posible suba de las tasas de interés futuras y una mayor presión sobre el dólar. Barclays, por su parte, señaló que la designación del próximo ministro de Hacienda será una de las principales señales que observarán los inversores.
El principal interrogante es la evolución de las cuentas públicas. La deuda bruta de Brasil supera el 82% del producto bruto interno (PBI) y el próximo gobierno deberá definir cómo estabilizarla sin abandonar sus compromisos sociales y de inversión. Una moneda más débil también podría encarecer las importaciones y dificultar la reducción de la inflación, limitando el margen del Banco Central para bajar las tasas.
Sin embargo, no todos los análisis prevén un deterioro prolongado. Gavekal Research sostuvo que la caída podría generar oportunidades de compra para inversores extranjeros, al considerar que el Congreso de orientación conservadora podría limitar cambios profundos en la política económica y que Brasil mantiene su atractivo por su peso en los mercados de materias primas.
La atención se concentra ahora en las primeras decisiones de Lula, la designación del ministro de Hacienda y las metas presupuestarias para 2027. Tras semanas de apuestas por un cambio político, la reacción de los mercados refleja la incertidumbre sobre la política fiscal y económica que seguirá Brasil durante los próximos cuatro años.