Las consultoras privadas proyectan que los precios subirán entre 1,8% y 2% en octubre y que el ritmo se mantendrá en niveles similares hasta fin de año. La evolución del dólar, los combustibles y las elecciones presidenciales aparecen entre los principales factores que podrían condicionar una mayor desaceleración.
La inflación argentina encuentra dificultades para profundizar su desaceleración y las consultoras privadas anticipan que el índice de precios se mantendrá cerca del 2% mensual durante los últimos meses de 2026. Después de registrar un aumento del 1,7% en agosto y del 1,9% en septiembre, las primeras estimaciones para octubre ubican la variación entre el 1,8% y el 2%.
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El próximo dato oficial se conocerá el 12 de noviembre, cuando el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publique el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a octubre. Mientras tanto, los economistas advierten que la combinación de aumentos estacionales, ajustes tarifarios y costos energéticos dificulta una reducción más pronunciada de la inflación.
Las perspectivas para los últimos meses del año muestran pocas diferencias entre las principales consultoras. Sin embargo, el escenario de 2027 presenta mayores interrogantes, especialmente por la evolución del dólar, los precios internacionales de la energía y la incertidumbre que podría generar el calendario electoral.
El economista Lorenzo Sigaut Gravina, del centro de estudios Equilibra, estimó que la inflación de octubre rondará el 1,9%. Según explicó, durante la tercera semana del mes el relevamiento de precios registró una variación del 0,4%, por encima del 0,3% que esperaba inicialmente la consultora.
El resultado estuvo impulsado principalmente por aumentos en verduras y prendas de vestir, estas últimas relacionadas con el cambio de temporada. Para noviembre, el economista consideró que el índice podría mantenerse ligeramente por debajo del 2%, aunque advirtió sobre las presiones habituales de fin de año.
Una proyección similar presentó Claudio Caprarulo, economista de Analytica, quien también espera un registro cercano al 2% para octubre. De acuerdo con su análisis, los alimentos y bebidas mostraron aumentos similares a los del período anterior, mientras que los precios regulados continuaron subiendo a un ritmo cercano al 2,3% mensual.
Por su parte, Eco Go proyectó una inflación del 1,8% para octubre, bajo el supuesto de que los precios aumenten un 0,5% en cada una de las semanas restantes del mes.
Aunque las estimaciones generales muestran una relativa estabilidad, los distintos rubros de consumo presentan comportamientos dispares. Durante la tercera semana de octubre, los alimentos y bebidas no alcohólicas registraron un incremento del 0,59%, casi cinco veces superior al nivel general relevado por Eco Go.
Dentro de esa categoría, los mayores aumentos se observaron en panificados y cereales, con un 2,1%; frutas, con un 1,7%; azúcar y dulces, con un 1,2%; y verduras, con un 0,8%. En cambio, los lácteos y huevos registraron una caída del 0,5%, mientras que las carnes prácticamente no presentaron variaciones.
La indumentaria mostró el comportamiento opuesto. El rubro prendas de vestir y calzado bajó un 1,75% durante esa semana, impulsado por reducciones del 7,1% en pantalones y del 4,2% en calzado.
Entre los servicios, en tanto, se destacaron las subas de los pasajes aéreos, del 6,4%; el alojamiento, del 5,3%; y las naftas y los peajes, del 2,7%.
Para Sebastián Menescaldi, economista de Eco Go, la inflación de octubre se ubicaría entre el 1,8% y el 1,9%, sin grandes diferencias respecto de septiembre. El especialista sostuvo que, durante los próximos meses, el indicador podría oscilar entre el 1,5% y el 2%, aunque consideró que existe una mayor probabilidad de mantenerse cerca del límite superior por la presión de algunos alimentos y los combustibles.
Uno de los principales focos de atención está puesto en el precio de la carne, que podría ejercer presión sobre el índice durante noviembre. Aunque los valores minoristas casi no variaron en la tercera semana de octubre, los precios mayoristas acumularon tres semanas consecutivas de aumentos, con una suba del 3,6% durante ese período, según Eco Go.
Menescaldi advirtió que noviembre suele presentar aumentos estacionales en este producto y que las condiciones climáticas podrían afectar la producción y la disponibilidad de animales. A eso podrían sumarse nuevos ajustes en los combustibles.
También preocupa la evolución de los precios mayoristas. Caprarulo señaló que el índice correspondiente a septiembre se aceleró hasta el 3,2%, impulsado especialmente por los costos de los combustibles y la energía. Esa dinámica podría trasladarse a otros precios durante los próximos meses.
En ese contexto, Analytica prevé que la inflación de noviembre y diciembre se ubique entre el 1,7% y el 2% mensual.
Las proyecciones para el cierre del año mantienen diferencias acotadas. Equilibra estima una inflación anual de entre el 30% y el 31%, mientras que Eco Go espera un resultado cercano al 30%, aunque ligeramente inferior a ese nivel.
El comportamiento de la demanda también tendrá un papel importante. Según los economistas, el consumo debilitado limita la capacidad de las empresas para trasladar mayores costos a los precios finales, pero la inercia de los ajustes y los aumentos regulados dificulta una desaceleración más rápida.
El economista Gabriel Caamaño coincidió en que, si no aparecen sorpresas negativas, la inflación podría mantenerse entre el 1,7% y el 2% mensual hasta diciembre. Además, consideró que el margen de la política económica para modificar significativamente esa trayectoria durante lo que resta del año es limitado.
“La ventana para bajar la inflación este año ya se cerró; intervenir precios sería contraproducente”, afirmó.
Las perspectivas para el próximo año presentan un escenario más incierto debido a la posibilidad de que el calendario electoral incremente la demanda de dólares. Los economistas coinciden en que la evolución del tipo de cambio será determinante para establecer si la inflación consigue profundizar su desaceleración o permanece en niveles similares a los actuales.
Sigaut Gravina explicó que, aunque la Argentina registra un superávit comercial importante, la incertidumbre política podría incentivar una mayor compra de divisas por parte de los particulares. Si esa demanda presiona sobre el mercado cambiario y el dólar se aproxima al techo de la banda, podrían aparecer nuevas tensiones sobre los precios internos.
Bajo ese escenario, Equilibra estima que la inflación de 2027 podría ubicarse entre el 25% y el 30% anual si coinciden las presiones cambiarias y los precios internacionales de la energía elevados. En cambio, una evolución más favorable permitiría pensar en un indicador cercano al 20%.
El precio del petróleo es otro factor de riesgo. Según Sigaut Gravina, una eventual caída desde los valores superiores a los 110 dólares por barril hacia niveles próximos a los 70 dólares podría contribuir a reducir las presiones inflacionarias. Se trata, sin embargo, de una variable externa sobre la que la política económica argentina tiene escaso margen de intervención.
Caprarulo también señaló que la estabilidad cambiaria será fundamental para sostener la desaceleración. Si el Gobierno logra contener las presiones sobre el dólar y mantiene la inflación mensual ligeramente por debajo del 2%, el aumento acumulado durante 2027 podría rondar el 25%.
Menescaldi, por su parte, sostuvo que las proyecciones dependerán tanto del escenario político como de las condiciones financieras. Según su análisis, el resultado podría variar significativamente de acuerdo con el desarrollo de las elecciones presidenciales y las expectativas que se generen en torno a la continuidad del programa económico.
Caamaño agregó que una eventual normalización del escenario internacional y una reducción de los costos energéticos también podrían contribuir a una desaceleración más rápida. Además, consideró que una definición más clara del régimen monetario ayudaría a ordenar las expectativas, aunque sus efectos no serían inmediatos.
De esta manera, el desafío para el Gobierno será sostener la desaceleración de los precios sin que las presiones cambiarias, los ajustes de costos y la incertidumbre electoral reviertan los avances registrados durante 2026. Mientras las consultoras coinciden en que la inflación difícilmente baje mucho más durante los últimos meses del año, el panorama de 2027 dependerá de la evolución de esas variables económicas y políticas.