El senador presentó un pedido ante la Justicia Electoral para divulgar sus registros de los últimos 20 años, pero exigió que el presidente haga lo mismo desde 2003 e incluya información de su entorno.
El senador y candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro afirmó este miércoles que está dispuesto a autorizar la divulgación de sus registros bancarios, fiscales y telefónicos, pero condicionó la medida a que su rival, Luiz Inácio Lula da Silva, haga lo mismo desde 2003, cuando comenzó su primer mandato presidencial.
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En un escrito presentado ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), el dirigente sostuvo que está dispuesto a abrir sus registros de los últimos 20 años, incluidos los de sus empresas y familiares directos. Sin embargo, reclamó que el mandatario amplíe el alcance de su propuesta, que inicialmente contemplaba los últimos ocho años, para abarcar también los períodos anteriores de su gestión.

La discusión se originó durante el primer debate presidencial del balotaje, celebrado el domingo 18 de octubre y transmitido por la cadena Band. En medio de un fuerte cruce de acusaciones de corrupción, Lula desafió a su adversario a permitir que se conocieran sus movimientos financieros y telefónicos, con el argumento de demostrar quién tiene responsabilidades en las presuntas irregularidades.
La propuesta derivó en una nueva disputa entre ambos candidatos, que trasladaron el enfrentamiento al terreno de la transparencia patrimonial. Tras el desafío del mandatario, Flávio respondió que aceptaría la apertura de sus registros, aunque exigió que la medida también alcanzara a personas y entidades vinculadas con su rival.
En su presentación ante la Justicia Electoral, la defensa del senador cuestionó que la iniciativa de Lula se limite a un período determinado y a sus cuentas personales. Según argumentó, esa apertura sería un “mero gesto para las cámaras”, debido a que, a su entender, eventuales irregularidades podrían involucrar a terceros.
El documento sostiene que el presidente no utiliza un teléfono celular registrado a su nombre y que parte de sus comunicaciones e intermediaciones estarían a cargo de integrantes de su equipo de seguridad, auxiliares y asesores. Entre ellos menciona a Marco Aurélio Santana Ribeiro, conocido como Marcola, quien se desempeñó como jefe de gabinete y dejó el cargo en julio de este año en medio de sospechas de corrupción y tráfico de influencias.
Entre las condiciones planteadas, Flávio también solicitó información sobre los registros de visitas y reuniones en los palacios presidenciales, los vuelos oficiales y la agenda de la primera dama, Rosângela “Janja” Lula da Silva. Además, reclamó detalles sobre los gastos realizados con tarjetas corporativas de la Presidencia y datos de empresas vinculadas con familiares del mandatario.
“Quien no tiene nada que ocultar, no recorta”, sostiene el escrito, en referencia al alcance que, según el senador, debería tener la divulgación de los registros.
La campaña de Lula respondió este miércoles que acepta las condiciones planteadas por Flávio Bolsonaro para avanzar con la apertura de los registros. El senador Camilo Santana, integrante de la coordinación de la campaña oficialista, afirmó que el presidente no se opone a las exigencias adicionales, siempre que su adversario también cumpla con el compromiso asumido.

La iniciativa de Lula había sido formalizada el martes 20 de octubre mediante una presentación ante el TSE. En ella, el mandatario autorizó la divulgación de sus registros bancarios, fiscales y telefónicos de los últimos ocho años, además de los correspondientes a su esposa y sus hijos, bajo la condición de que Flávio adoptara una medida equivalente.
La campaña oficialista también manifestó su disposición a ampliar el alcance del pedido para incluir al Instituto Lula, los registros de Marco Aurélio Santana Ribeiro y los gastos de la tarjeta corporativa de la primera dama. La respuesta formal a las condiciones del senador será presentada ante la Justicia Electoral, según anunció Camilo Santana.
De esta manera, el cruce iniciado durante el debate presidencial sumó un nuevo capítulo en la recta final de la campaña brasileña. Ambos candidatos quedaron comprometidos públicamente con la posibilidad de divulgar información financiera y telefónica, aunque la iniciativa continúa sujeta a las condiciones planteadas por cada sector y a los pasos correspondientes ante la Justicia Electoral.