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La cárcel de Devoto cierra después de casi 100 años

Qué pasará con el predio de más de 48.000 metros cuadrados. La mudanza, que se demoró durante años, podría finalizar antes del 2027.

Hoy 08:11

Detrás de los muros de hormigón y ladrillos macizos de la cárcel de Devoto comenzó un proceso de transformación que marcará el final de una etapa para una prisión que funcionó durante casi un siglo en la Ciudad de Buenos Aires. El traslado de los cerca de 1500 presos al nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz, ubicado a unos 48 kilómetros, empezó hace una semana y podría completarse a principios de 2027.

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El predio, de más de 48.600 metros cuadrados y ubicado en el corazón de Villa Devoto, entre las calles Bermúdez, Nogoyá, Desaguadero y Pedro Lozano, tendrá otro destino una vez que cierre definitivamente el penal. El proyecto contempla que gran parte de los terrenos se destine a espacios públicos y el resto a viviendas, aunque también se planteó la posibilidad de incorporar desarrollos inmobiliarios y actividades comerciales.

Pabellones del nuevo complejo Pabellones del nuevo complejo

Las bases de esta transformación quedaron establecidas en un convenio firmado en 2018, durante las gestiones de Mauricio Macri en la Nación y Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad. Sin embargo, la salida de los últimos internos no habilitará automáticamente el inicio de las obras, sino que el terreno continúa bajo la titularidad del Estado nacional y será necesario avanzar con distintas decisiones administrativas y legales.

Uno de los pasos centrales será la rezonificación urbanística del predio, que deberá debatirse en la Legislatura porteña una vez concretado el cierre definitivo de la cárcel.


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Además, entre las cláusulas del convenio, se estableció que la inversión de 60 mil dólares que hizo la Ciudad para construir la nueva cárcel de Marcos Paz, pueda recuperarse a través de un mecanismo de “compensación económica e inmobiliaria”, pero todavía deben definirse cómo se llevará adelante y cuánto dinero podría recuperar.

Así, después de años de anuncios y postergaciones, el traslado de los presos representa el inicio del fin de uno de los establecimientos penitenciarios más emblemáticos del país. Ahora deberá definirse cómo se utilizará el terreno y cuándo podrá comenzar su transformación, en un proceso que todavía depende de decisiones políticas.

El traslado de los presos y el plazo para cerrar la cárcel

El proceso volvió a tomar impulso a principios de octubre, cuando funcionarios nacionales y porteños firmaron el acta de recepción provisoria del Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz. Participaron el jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, entre otros funcionarios.

La masacre de Devoto La masacre de Devoto

La firma permitió avanzar con el funcionamiento de las nuevas instalaciones y organizar el operativo. Para eso, el Ministerio de Seguridad dispuso la creación de un comando unificado federal, integrado por el Servicio Penitenciario Federal y fuerzas federales de seguridad.

Los primeros traslados se concretaron el domingo pasado. Según informó el gobierno, durante esa primera jornada fueron trasladados 326 internos. El operativo continuó al día siguiente, de manera gradual, “con el objetivo de evitar incidentes y garantizar que cada detenido llegara a su nuevo alojamiento con las condiciones de seguridad adecuadas”, informaron desde el Ministerio.

La mudanza comprende a unos 1500 presos aproximadamente. El destino son cuatro unidades de máxima seguridad del complejo de Marcos Paz, que tiene capacidad prevista para alojar a 2232 detenidos.

El plazo para terminar el traslado no está definido, pero se espera que sea para fines de este año o principios de 2027. “En cuatro días ya trasladamos a más del 79,5 por ciento de los presos. La mudanza va a seguir avanzando de manera gradual y bajo el máximo control del Servicio Penitenciario Federal”, explicaron fuentes del Ministerio a TN.

También adelantaron que “quedará un grupo reducido de entre 50 y 100 reclusos antes de la visita del Papa y luego se continuará con el traslado”.

El anuncio de cierre de Devoto sufrió demoras. Cuando se presentó el convenio original, en 2018, la previsión oficial era que el traslado se concretara una vez terminadas las obras de Marcos Paz, algo estimado para 2020. Ese calendario no se cumplió y el proyecto permaneció pendiente durante años.

La nueva etapa busca cerrar ese capítulo. Para el Gobierno porteño, la mudanza permitirá recuperar un terreno que durante décadas funcionó como una barrera física dentro del barrio. Ahora se debate qué pasará en ese predio y qué destino tendrá.

Qué pasará con los terrenos de Devoto

Una vez que la cárcel quede completamente vacía, el predio deberá atravesar una transformación, más allá de la demolición de los edificios. La propuesta que figura en el convenio de 2018 combina espacio público con usos residenciales y comerciales, con una distribución que reserva el 65 por ciento de la superficie para espacio público y el 35 para viviendas.

Según informaron a TN desde el gobierno porteño, la idea es que la mayor parte del terreno se convierta en un espacio abierto para el barrio, mientras que el sector restante permita desarrollar emprendimientos inmobiliarios y otros usos urbanos.

En la planificación también aparece la posibilidad de incorporar 2/3 partes de áreas verdes y un sector destinado a la memoria de la masacre ocurrida en 1978, ante el reclamo de organismos de derechos humanos para que la transformación del lugar no borre las huellas de los hechos que ocurrieron allí.

Fuentes oficiales remarcaron que el cierre de la cárcel no significa que el gobierno porteño reciba automáticamente el inmueble. “Los terrenos siguen siendo del Estado Nacional. Nación no se los devuelve ni se los regala a la Ciudad”, aseguraron.

Según explicaron, “el acuerdo contempla un mecanismo de compensación económica e inmobiliaria, bajo la intervención de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), el organismo nacional encargado de administrar los inmuebles estatales”.

De esta forma, el destino del predio dependerá de cómo se instrumente esa compensación, qué porciones se destinen a cada uso y qué decisiones se adopten sobre los terrenos que queden disponibles.

La Legislatura deberá aprobar el cambio de zonificación

El siguiente paso será la rezonificación del terreno. Ese proceso parlamentario está previsto para después del cierre definitivo. La Legislatura porteña deberá tratar la modificación del uso del suelo y establecer las condiciones que permitan avanzar con la transformación del predio.

El convenio de 2018 fue firmado el 12 de marzo de ese año por el entonces ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Germán Garavano; el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el titular de la AABE, Ramón María Lanús. La Legislatura analizó el expediente 899-J-2018 y aprobó el convenio de colaboración recíproca.

El documento estableció un marco de cooperación para construir el nuevo complejo penitenciario, trasladar allí a los internos, desocupar Devoto, modificar la zonificación del predio y avanzar con la disposición del inmueble.

La propuesta fue presentada ante los legisladores en mayo de 2018. Durante aquella reunión informativa, funcionarios porteños explicaron que el traslado respondía, entre otros motivos, a los reclamos de los vecinos y a la intención de recuperar una pieza urbana que consideraban “incompatible con el desarrollo del barrio”.

En ese momento, el cronograma oficial contemplaba que las obras de Marcos Paz comenzaran en septiembre de ese año. Pero la demora por la pandemia y la crisis en el país convirtió el acuerdo en un compromiso que atravesó distintas gestiones.

Ahora que la mudanza comenzó, la discusión urbanística vuelve a tomar fuerza.

Qué pasará con el centro universitario

En cuanto al dispositivo educativo que venía funcionando dentro de la cárcel, en el Centro Universitario de Devoto -una de las sedes de la Universidad de Buenos Aires-, desde el Ministerio adelantaron que se deberá garantizar la continuidad de los derechos educativos.

Según la información oficial, los 172 internos que cursan carreras universitarias podrán continuar sus estudios en Marcos Paz. Se cursan allí el Ciclo Básico Común (CBC) y carreras de grado como Abogacía, Sociología, Ciencias Económicas, Psicología, Filosofía, Letras y Ciencias Exactas, además de talleres extracurriculares, computación y asesoría jurídica.

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, aseguró a TN que “en ningún momento se va a ver afectado el derecho que tienen de estudiar. Eso se los garantizo”. Y recordó que “el Servicio Penitenciario Federal mantiene convenios con deciséis universidades”.

La cárcel que atravesó casi un siglo de historia argentina

La cárcel de Devoto fue inaugurada en 1927, en terrenos donados por la familia Visillac. En sus primeros años, funcionó como una unidad destinada a contraventores y dependió de la Policía Federal. Más tarde quedó bajo la órbita del Servicio Penitenciario Federal y se convirtió en uno de los establecimientos penitenciarios más conocidos del país.

En 2007 pasó a denominarse Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Para entonces, la cárcel ya arrastraba una extensa historia de motines, fugas, conflictos internos y reclamos por las condiciones de detención.

Uno de los episodios más graves ocurrió durante la última dictadura militar. Devoto fue utilizado como lugar de detención ilegal. De acuerdo con la Comisión Provincial por la Memoria, alrededor de 1200 hombres y mujeres pasaron por ese circuito represivo.

La cárcel funcionó como un lugar de alojamiento de presos políticos mientras el terrorismo de Estado desplegaba su sistema de secuestros, torturas y desapariciones. También hubo mujeres detenidas y menores que permanecieron junto a sus madres dentro del establecimiento.

Esa historia quedó ligada a uno de los episodios más trágicos con la masacre del Pabellón Séptimo, ocurrida el 14 de marzo de 1978. El hecho, conocido durante años como el “motín de los colchones”, dejó 65 muertos, según la reconstrucción judicial posterior, y decenas de heridos.

Durante mucho tiempo, la versión oficial sostuvo que las muertes habían ocurrido como consecuencia de un incendio provocado por los propios detenidos. Décadas después, la investigación y el juicio permitieron reconstruir la violencia ejercida por el personal penitenciario y el contexto en el que se produjo la tragedia.

En diciembre de 2025, los expenitenciarios Juan Carlos Ruiz y Horacio Martín Galíndez fueron condenados a 25 años de prisión por su responsabilidad en los hechos. El tribunal consideró que se trató de graves violaciones a los derechos humanos.

Por eso, el futuro del terreno también tiene que mantener la memoria y preservar un lugar de homenaje para recordar a las víctimas.

Los delincuentes más conocidos que pasaron por Devoto

La historia de Devoto también quedó asociada con algunos de los nombres más conocidos del mundo del delito en la Argentina. Por sus pabellones pasaron asesinos múltiples, secuestradores, ladrones de bancos y protagonistas de casos policiales que ocuparon durante años las tapas de los diarios.

Uno de ellos fue Carlos Eduardo Robledo Puch, conocido como el “Ángel Negro” o el “Ángel de la Muerte”. Fue detenido en 1972, cuando tenía veinte años, y se convirtió en uno de los asesinos múltiples más notorios de nuestra historia criminal.

Otro de los presos célebres fue Arquímedes Puccio, el hombre que encabezó el clan familiar responsable de secuestros extorsivos y asesinatos en la década de 1980. Los secuestros se organizaban desde una casa de San Isidro y algunas de las víctimas eran jóvenes empresarios vinculados al entorno de sus hijos. Puccio estuvo detenido en Devoto y llegó a interesarse por libros de química mientras permanecía preso.

También pasó por la cárcel Luis Valor, conocido como el “Gordo Valor”, uno de los delincuentes más famosos por robos a bancos y blindados. El 16 de septiembre del 1994, protagonizó una espectacular fuga junto a Hugo Sosa, apodado “La Garza”, otro de los nombres vinculados con la historia del penal.

A esa lista se suma Luis Mario Vitette Sellanes, conocido por su participación en el robo del siglo en el Banco Río de Acassuso de 2006, uno de los asaltos más recordados del país. El caso se hizo célebre por una nota que los ladrones dejaron a la Policía después de vaciar cajas de seguridad: “En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es solo plata y no amores”.

Otro delincuente famoso que sigue estando alojado en la cárcel de Devoto es el asesino serial Guillermo Álvarez. El hombre apodado “el Concheto” o “el Patovica” había sido llevado recientemente al nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz, pero la Justicia ordenó que regresara de inmediato a su lugar de alojamiento habitual.

La medida se tomó por una cuestión de seguridad y contempló un plazo de dos horas para concretar el regreso. Álvarez había formado parte de la primera tanda de presos trasladados en el marco del operativo para cerrar la histórica prisión porteña, pero su situación particular obligó a modificar los planes.

La decisión se adoptó después de una intervención judicial en la que se analizó el régimen especial de detención del interno, que contempla condiciones específicas de alojamiento y aislamiento. Podría ser uno de los últimos en ser llevados al nuevo complejo.

Las otras cárceles que cerraron en la Ciudad

Devoto no es la primera prisión que deja de funcionar dentro de Buenos Aires. Otro ejemplo es la Penitenciaría Nacional, que funcionó en el predio donde hoy se encuentra el Parque Las Heras, en Palermo.

El establecimiento había sido inaugurado en 1877 y ocupó durante décadas una superficie importante de la Ciudad. Cerró en 1962 y su demolición había comenzado un año antes.

El terreno permaneció durante un tiempo sin una transformación definitiva, hasta que avanzó su recuperación como espacio verde.

En la Penitenciaría Nacional fue fusilado el general Juan José Valle el 12 de junio de 1956, después del levantamiento contra el gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu.

Otro caso es el de la cárcel de Caseros, en el barrio de Parque Patricios. El edificio original comenzó a construirse en el siglo XIX, mientras que la gran estructura de torres fue inaugurada en 1979, durante la última dictadura militar.

La cárcel cerró definitivamente en 2001. Su demolición y la reorganización del terreno se vincularon con un proyecto para integrar el predio al entorno barrial, abrir calles y habilitar nuevos usos urbanos. La planificación contempló también la reserva de espacios para equipamiento público, como una escuela y un centro cultural.

Con estos antecedentes, para los vecinos de Villa Devoto, la salida de los presos representa el avance de un reclamo que atravesó varias generaciones.