LLA necesita sumar al menos 16 apoyos para aprobar el proyecto. Las diferencias con los gobernadores y el debate sobre Ficha Limpia complican las negociaciones, mientras se acortan los plazos electorales.
Mientras la atención política está puesta en la Cámara de Diputados por el futuro del Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023, la reforma electoral permanece estancada en el Senado, donde el Gobierno de Javier Milei todavía no consigue los respaldos necesarios para avanzar con la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
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La jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, Patricia Bullrich, dejó en manos de la Casa Rosada buena parte de las negociaciones para reunir los votos. La estrategia apunta a que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, dialogue directamente con los gobernadores, mientras la exministra de Seguridad trabaja para sumar a senadores que no responden directamente a los mandatarios provinciales.
El oficialismo cuenta con 21 senadores propios y necesita alcanzar los 37 votos para aprobar la iniciativa. Esa diferencia obliga a negociar con otros bloques, en un escenario atravesado por reclamos provinciales y desconfianza sobre los acuerdos políticos de cara a las elecciones de 2027.
La discusión legislativa lleva semanas sin avances significativos. La última reunión de comisión sobre el proyecto se realizó el 15 de septiembre, luego de un período de cuatro meses sin encuentros. La propuesta del Gobierno consiste en eliminar las PASO e incorporar también el debate sobre Ficha Limpia, la iniciativa que establece restricciones para las candidaturas de personas alcanzadas por determinadas condenas o situaciones judiciales.
Los bloques aliados, en cambio, prefieren suspender las primarias en lugar de eliminarlas definitivamente y discutir Ficha Limpia mediante un proyecto separado. Las diferencias sobre el alcance de la reforma mantienen frenadas las conversaciones.
Otro obstáculo está relacionado con la confianza entre el oficialismo y los gobernadores. Algunos legisladores provinciales temen que La Libertad Avanza presente candidatos propios en sus distritos, incluso en aquellos donde los mandatarios acompañaron al Gobierno en votaciones clave del Congreso.
Un senador radical mencionó como ejemplo el caso de Lisandro Catalán, exvicejefe de Gabinete que lanzó su candidatura en Tucumán. Allí, el gobernador peronista Osvaldo Jaldo se distanció de su espacio en el Congreso y respaldó iniciativas del oficialismo nacional. Para algunos sectores, esa situación alimenta las dudas sobre la posibilidad de construir acuerdos electorales duraderos.
Las negociaciones también se cruzan con las disputas por las sucesiones provinciales. En Mendoza, por ejemplo, el gobernador Alfredo Cornejo no puede buscar una nueva reelección y los libertarios impulsan a Luis Petri, dirigente radical que integra el bloque oficialista y mantiene diferencias políticas con el mandatario provincial.
En este contexto, el Gobierno espera avanzar con reuniones individuales entre Santilli y los gobernadores, especialmente los radicales. Dentro de ese espacio, siete de los diez integrantes del bloque de senadores responden a los ejecutivos de sus provincias, lo que vuelve determinante el diálogo con los mandatarios para conseguir apoyos.
Los reclamos incluyen obras públicas, asistencia financiera y garantías sobre el armado de las listas electorales. Cada gobernador busca preservar su margen de decisión en el distrito, mientras la Casa Rosada intenta vincular los acuerdos políticos con el respaldo a su agenda de reformas.
El calendario electoral agrega presión a las negociaciones, ya que los plazos para definir las reglas de los próximos comicios comienzan a reducirse. Por ahora, la reforma sigue sin reunir los consensos necesarios y las PASO continúan en el centro de una disputa que combina diferencias legislativas, intereses provinciales y estrategias partidarias para 2027.