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Prisión perpetua para la madre de Aralí Vivas y los otros dos acusados por el crimen de la nena

La Justicia de Córdoba condenó a Rocío Milagros Rauch, Ezequiel Matías Simeone y Cristian Hernán Varela por el asesinato de la niña de 8 años, ocurrido en noviembre de 2024 en Brinkmann.

Hoy 21:37

La Justicia de Córdoba condenó este jueves a prisión perpetua a la madre de Aralí Vivas y a los otros dos acusados por el crimen de la niña de 8 años, ocurrido el 1 de noviembre de 2024 en la localidad de Brinkmann. La sentencia se conoció en los tribunales de San Francisco, luego de dos semanas de debate con jurados populares.

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Los condenados son Rocío Milagros Rauch, madre de la víctima; Ezequiel Matías Simeone, pareja de la mujer; y Cristian Hernán Varela, amigo de este último. Los tres fueron declarados culpables por su responsabilidad en el asesinato de la nena.

Durante los alegatos, la fiscal de Cámara, Consuelo Aliaga Díaz, había solicitado la pena máxima para los acusados, mientras que las defensas reclamaron sus absoluciones.

Aralí  Aralí

Rauch fue considerada partícipe necesaria del crimen de su hija. La investigación también señaló a Simeone como quien habría provocado el incendio en la vivienda con la intención de borrar evidencias.

Antes de que se conociera el veredicto, la madre de la niña se dirigió a Ricardo Daniel Vivas, padre de Aralí, y le pidió que continuara buscando justicia, según informó El Doce.

Sin embargo, cuando escuchó la condena, reaccionó a los gritos mientras estaba por ser retirada de la sala. En ese momento, apuntó contra su expareja y también contra los otros dos condenados.

“¡Ricardo, drogadicto, por culpa tuya me tuve que ir a buscar la comida para mi hija!”, gritó. Luego se dirigió a Simeone y Varela y les dijo: “Ustedes también”. Finalmente, volvió a apuntar contra su pareja: “Vos te olvidaste que tenés hijos conmigo, desgraciado”.

Los tres habían llegado al juicio imputados por abuso sexual agravado y homicidio calificado, con agravantes vinculados al vínculo, la violencia de género y la finalidad de procurar la impunidad. En el caso de Rauch, la acusación la señaló como partícipe necesaria.

El tribunal estuvo integrado por los jueces Guillermo Rabino, Alejandro Acuña y Claudio Requena, junto con un jurado popular de ocho ciudadanos que intervino en la determinación de la culpabilidad.

El crimen ocurrió el 1 de noviembre de 2024, cuando se desató un incendio en la vivienda donde se encontraba Aralí. Una vez controlado el fuego, los investigadores encontraron el cuerpo de la niña. Según la reconstrucción de la causa, la pequeña ya había muerto antes de que comenzaran las llamas y presentaba lesiones compatibles con abuso sexual.

Durante la etapa de instrucción, el fiscal Oscar Gieco había informado que la víctima sufrió una “muerte traumática”. La investigación apuntó además a que el incendio habría sido provocado para intentar eliminar pruebas relacionadas con el crimen.

El juicio comenzó el 22 de septiembre y contó con las declaraciones de más de diez testigos, entre ellos familiares de los acusados, médicos y profesionales que participaron como peritos. Las audiencias se desarrollaron a puertas cerradas.

Varela fue el único de los tres imputados que declaró ante el tribunal. Durante su testimonio, sostuvo que concurría a la vivienda de Rauch y Simeone para comprar drogas y negó haber participado tanto del crimen como de los abusos. La madre de Aralí y Simeone optaron por no declarar.

Antes de la sentencia, los familiares de la niña habían reclamado que los tres acusados recibieran la pena máxima y que se profundizara la investigación sobre las circunstancias previas a su muerte.

Natalia, tía de Aralí, también cuestionó el accionar de los organismos de protección de la infancia. “Nadie hizo nada, nadie ha cuidado a los chicos”, sostuvo en declaraciones a El Doce, y consideró que otras personas e instituciones deberían ser investigadas.

Tras conocerse el fallo, familiares y allegados expresaron su alivio por la condena. “Gracias que hubo justicia”, manifestó Betiana Heredia, prima de la madre de la niña.

La sentencia a prisión perpetua marcó el cierre del juicio por uno de los casos que conmocionaron a la localidad cordobesa de Brinkmann en noviembre de 2024.