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Opinión y Actualidad

El día de San Messi

Pocas veces, acaso nunca, la Argentina futbolera dedicó un día entero para homenajear a uno de sus ídolos como lo hizo este martes con Lionel Messi.

Hoy 07:32

Por Daniel Guiñazú
Para Página 12

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La despedida, multitudinaria y emocionante desde muy temprano, del más grande jugador de todos los tiempos de la Selección convirtió por un día y una noche al estadio Monumental en un templo al que miles de hinchas fueron llegando en procesión desde todo el país para rendirle culto a una figura extraordinaria.

Si el 6 de octubre fue el día de San Bruno de Colonia para el santoral católico, la liturgia de la pelota celebró también a San Lionel Messi, el santo patrono de la pasión por los colores y celeste y blanco.

Más que el fervor y la tensión de tantas tardes y noches, fue agradecimiento, por encima de todo, lo que prevaleció en las calles y las tribunas.

En algunos de los feligreses de San Messi, agradecimiento y alegría por haber podido compartir por última vez una ceremonia de felicidad.

En otros, agradecimiento y nostalgia porque ya no habremos de verlo nunca más con la gloriosa casaca argentina en el pecho.

En otros también, agradecimiento y angustia, porque se cierra la etapa más brillante y triunfal de la historia de la Selección Argentina, se abre otra de signo imprevisible y nadie sabe si el destino nos tiene reservado otro genio como él.

En materia de fútbol, somos realmente afortunados los argentinos. Creíamos que con Diego Maradona ya lo habíamos visto todo y que, luego de él, ya no había más nada. Y apenas ocho años después de su retiro en 1997, apareció Messi y se hizo cargo de sucederlo.

Brasil, cuna de artistas de la pelota como Zico, Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho, Kaká y Neymar, por mencionar sólo algunos, no tuvo esa fortuna: lleva más de medio siglo buscando el sucesor de Pelé, sin haberlo podido todavía descubrir.

Messi entra ahora en el pasado con todos los sueños cumplidos. Los suyos y los de dos generaciones de argentinos que no sabían lo que era la locura de salir campeones del mundo.

El día de San Messi fue mucho más que el homenaje en vida de un país a un futbolista excepcional. También fue un acto de agradecimiento a un dador de inmensa felicidad y a un prestidigitador de emociones. Es mucho para los tiempos ingratos que corren.

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