Nació en Italia y, después de una vida marcada por sacrificios, viajes y nuevos comienzos, encontró en Clodomira un lugar al que decidió llamar hogar. En diálogo con Noticiero 7, repasó su historia, habló de su familia y dejó intacto su característico sentido del humor.
Hay historias de vida que atraviesan décadas, países y momentos difíciles. La de Cesira es una de ellas. Este lunes celebró sus 100 años rodeada del afecto de quienes la acompañan en Clodomira, ciudad que se convirtió en un lugar fundamental de su vida.
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Cesira llegó desde Italia a Clodomira cuando tenía 82 años, iniciando un vínculo con la ciudad que con el tiempo se volvió cada vez más profundo. Años después decidió quedarse definitivamente y encontró allí un nuevo hogar.
En diálogo con Noticiero 7, repasó parte de un recorrido personal atravesado por alegrías, pérdidas y enormes sacrificios. “Tengo una trayectoria de vida muy, muy importante. Sufrí, reí, lloré, como todo ser humano”, resumió.
A sus 100 años aseguró encontrarse bien de salud y contó que actualmente vive junto al padre Ángelo Introzzi, a quien definió con afecto como una persona muy importante en su vida.
“Es una buena persona, buenísimo. Además de ser un buen religioso, es una persona muy buena personalmente”, expresó.
Una vida de sacrificios y una familia que salió adelante
Durante la charla, Cesira recordó uno de los períodos más difíciles de su vida, cuando su esposo enfermó y ella tuvo que asumir la responsabilidad de sostener a su familia.
“Yo tuve que sostenerlo a él, a los chiquitos, bebé. Cómo lo hice, cómo lo logré... pero sí, acá estoy”, relató.
Y agregó: “Lo logré y soy muy feliz de haberlo hecho”.
Cesira es madre de dos hijos y, según se contó durante la entrevista, tiene cinco nietos y siete bisnietos.
Con los años, cuando sus hijos ya habían crecido y alcanzado una estabilidad económica, decidieron regalarle un viaje a Italia como reconocimiento por todo lo que había hecho por ellos.
“Me dijeron: ‘Mamá, por todos los sacrificios que hiciste por nosotros, nosotros te vamos a hacer un regalo. Vas a Italia, a tu Italia, y vas a verte de vuelta con tus seres queridos de allá’”, recordó.
El encuentro que la unió a Clodomira
Fue en uno de esos viajes cuando su historia se cruzó con la del padre Ángelo Introzzi. El sacerdote contó que la conoció en Roma en 2008, cuando ella tenía 82 años, y que la ayudó con su equipaje y algunos trámites en el aeropuerto.
Tiempo después volvieron a encontrarse en Argentina y comenzó el vínculo de Cesira con Clodomira.
“Le dije: ‘Vení a visitarme a Clodomira’. Y así empezó a venir, pasando un mes, dos meses, tres meses, y desde 2017 se quedó”, relató Introzzi.
Desde entonces, Cesira construyó un fuerte lazo con la ciudad y con sus vecinos.
“Soy feliz de Clodomira, de la gente de Clodomira, que es gente muy amable, muy accesible, muy buena”, aseguró.
Y dejó en claro cuánto significa hoy ese lugar para ella: “Ya adquirí este lugar, es mío. Ya no me voy, ya voy a quedar acá”.
El humor intacto a los 100 años
Quienes la conocen destacan especialmente su alegría y su sentido del humor. El padre Ángelo contó que juega al truco todas las semanas y que suele tener mucha suerte en las partidas.
Ese espíritu también quedó reflejado sobre el final de la entrevista. Cuando desde Noticiero 7 le preguntaron qué quería pedir como regalo por sus 100 años, Cesira respondió rápidamente: “Un novio”.
Entre risas, agregó: “Me gustan los morochos”.
Pero detrás de la ocurrencia apareció también su deseo más profundo: “La verdad, tener gente que me quiera”.
Antes de despedirse, agradeció la visita y dejó una frase que sintetiza el espíritu con el que llegó a su primer siglo de vida: “Todavía amo, amo a la gente, amo a los que me aman”.