Andrew Scott y Brendan Fraser lideran el reparto de esta nueva incursión en los entresijos de uno de los momentos clave de la Segunda Guerra Mundial.
Por Laura Pérez
Para Fotogramas
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La Segunda Guerra Mundial sigue siendo una fuente inagotable de historias porque, detrás de sus grandes acontecimientos, sobreviven pequeñas decisiones individuales capaces de alterar el curso de la Historia. Esta se fija precisamente en una de ellas: la de los meteorólogos que resultaron fundamentales para determinar el momento del desembarco de Normandía. La exhaustiva investigación sobre su vida la llevó a cabo el actor David Haig para escribir una pieza teatral que él mismo interpretó en 2014.
La mejor virtud de la película es precisamente ese planteamiento escénico a base de diálogos cargados de tensión ante una mesa, que retratan dos maneras de enfrentarse a un momento decisivo. Por un lado Dwight D. Eisenhower (Brendan Fraser), antes de ser presidente de los Estados Unidos, general al mando de la misión, que necesita certezas para llevarla a cabo. Por otro el científico taciturno (Andrew Scott) que admite la imposibilidad de dárselas, sabiendo que la incertidumbre y una decisión equivocada cambiarán el rumbo del mundo. El duelo entre ambos alcanza cotas altísimas y brilla especialmente Scott, con una poderosa interpretación cargada de matices.
Resulta asombroso cómo el relato consigue mantenerse en una dinámica de thriller incesante, cuando existe un obstáculo que sabotea constantemente este planteamiento: que conocemos el final de antemano. Todos sabemos que el Día D fue el 6 de junio de 1944 y que, pese a la carnicería que supuso, implicó la victoria de los Aliados. Sin embargo, el director de ese thriller asfixiante que es 'Hotel Bombay' (2018) nos mantiene en tensión durante las 72 horas previas al desembarco, que es el tiempo en el que transcurre la trama, dudando sobre si la tormenta que se avecina permitirá llevarlo a cabo u obligará a retrasarlo, con el riesgo de que los alemanes lo descubran.
La película decae en su tramo final al abordar la trama familiar de Stagg, pero no empaña un preciso retrato de personajes en situaciones límite que habla de cómo defender hasta el final la opinión que uno cree correcta, sin ceder a la presión externa.
Para quienes no se cansan de las historias de la II Guerra Mundial.