Con respaldo de los bancos, el Banco Central impulsa un mercado digital para que los negocios puedan elegir quién les adelanta el dinero de las ventas en cuotas.
El Gobierno trabaja en una medida para mejorar los costos financieros de los comerciantes que aceptan pagos con tarjetas de crédito. El Banco Central (BCRA) es el principal impulsor de la iniciativa, que busca generar un mercado competitivo en donde el comercio pueda descontar los pagos que tiene previsto recibir por las ventas ya realizadas.
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En la práctica, la solución funcionaría de manera similar al descuento de cheques o facturas de crédito de grandes empresas, dos sistemas que ya tienen varios años de vigencia y que funcionan de manera digital. Los bancos apoyan la iniciativa.
Para entender en qué consiste la propuesta, hay que repasar la lógica de funcionamiento de los pagos con tarjeta de crédito en la Argentina. Para poder aceptarlos, el comercio debe contratar alguna red de adquirencia que proveen las terminales de pago que se ven en los comercios. En la actualidad, tres empresas concentran más del 90% de ese negocio: Mercado Pago, Payway y Fiserv.
Cuando un cliente abona con su tarjeta de crédito en uno o varios pagos, al comercio se le generan varios cupones con la fecha de vencimiento de cada una de esas cuotas. Sin embargo, el que queda comprometido a pagar en tiempo y forma no es el titular de la tarjeta sino el banco emisor del plástico.
Por lo tanto, el riesgo de no cobrar es virtualmente nulo. Incluso si el titular de la tarjeta cayera en mora y no pudiera hacer frente al total del resumen, el comercio no tendrá ninguna pérdida porque será la entidad emisora la que asumirá el riesgo y le pagará.
En el BCRA entienden que el cupón de tarjeta es un instrumento de muy buen perfil crediticio que puede ser comprado por jugadores interesados en anticiparle el dinero al comerciante, con un descuento, a cambio de quedarse con ese crédito a cobrar.
Los comerciantes ya están habituados a vender los cupones para adelantar el ingreso del dinero que —incluso en compras a un pago— puede demorar entre 8 y 18 días hábiles, según el tamaño de la empresa.
Actualmente, la venta de esos cupones se realiza mayoritariamente a los adquirentes que ya tienen contratados, que son los que tienen toda la información sobre los pagos recibidos, la cantidad de cuotas, los bancos emisores de las tarjetas y demás.
Las tasas de descuento son determinadas por cada uno de los adquirentes y por eso el Gobierno apunta a generar un mercado con mayor competencia, en el que otros jugadores puedan ofrecer costos más bajos. Así, el comerciante accedería a más opciones para descontar los cupones y reduciría su costo financiero. Eso podría redundar en precios más bajos, más inversión en el negocio o recomposición de los márgenes de rentabilidad.
Los bancos serían los más interesados en ingresar al negocio del descuento de cupones, tanto para recomprar los propios como para adquirir los de otras entidades colegas. El titular de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Claudio Cesario, señaló: “Estoy convencido de que la mayor competencia va a dar lugar a una baja de la tasa en el corto plazo”.
Mientras los bancos reciben con beneplácito la iniciativa oficial, la resistencia viene del lado de los adquirentes, que perderían uno de sus principales ingresos financieros si dejan de tener la cuasiexclusividad de comprarles los cupones a sus clientes. Por eso, la iniciativa lleva varios meses en discusión, pero todavía no logra salir a la calle.