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El balance del deslave en Nepal se agrava: ya son más de 900 los muertos y 4.400 los desaparecidos

La catástrofe que sepultó regiones de Nepal y China el miércoles pasado sigue revelando su magnitud con el correr de los días. Los rescatistas redoblan esfuerzos en condiciones extremas mientras crece el temor a una nueva crecida de las aguas.

Hoy 21:47

El balance del deslave que devastó zonas de Nepal y China el miércoles pasado se agravó aún más este lunes, con un saldo que ya supera los 900 muertos y los 4.400 desaparecidos. El primer ministro nepalí, Balendra Shah, sostuvo que el país "se enfrenta a un desastre natural de una magnitud inimaginable y desgarradora", aunque remarcó que avanzan "con determinación para proteger la vida de los ciudadanos".

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En condiciones peligrosas y bajo la amenaza de una nueva crecida, los equipos de rescate continúan explorando la remota región del Himalaya en busca de sobrevivientes, muchas veces sumergidos hasta la cintura en un pantano de barro gris y pegajoso. El jefe adjunto del distrito de Nuwakot, uno de los más afectados, describió la magnitud de las dificultades: ya no quedan caminos transitables, dado que todas las rutas fueron arrasadas por el alud.

Más de 2.500 edificios destruidos

Según análisis satelitales del observatorio europeo Copernicus, más de 2.500 edificios fueron destruidos en el valle del río Trishuli, en Nepal. En medio de la tragedia, la policía nepalí compartió la historia del rescate milagroso de una niña de 6 años, hallada el viernes bajo los escombros con apenas la cabeza asomando, y que hoy se encuentra fuera de peligro.

Pese a los esfuerzos desplegados, las autoridades nepalíes seguían este lunes sin poder contactar a un centenar de obreros que se cree quedaron atrapados en un túnel de una obra en construcción en la zona afectada.

"Fue como un tsunami"

Militares, policías y guías locales trabajan día y noche en los sectores de más difícil acceso, con apoyo de especialistas llegados de India, China y Corea del Sur. Uno de los sobrevivientes, un empleado de la central hidroeléctrica Upper Trishuli de 44 años, relató desde un hospital de Katmandú cómo logró escapar del alud: describió el fenómeno como algo similar a un tsunami, con un estruendo enorme y una nube de polvo que le impedía ver, al punto de creer que no saldría con vida.

Del lado chino, los equipos de rescate enfrentan las mismas dificultades en la región del Tíbet, particularmente en el puesto fronterizo de Gyirong, cuyo edificio fue completamente arrasado por las aguas.

Un glaciar derrumbado, en el origen de la tragedia

Especialistas atribuyen la devastadora crecida del miércoles al derrumbe de un enorme glaciar, que transformó un río tranquilo en un torrente violento. Según los últimos informes oficiales, aún provisorios, se localizaron 955 cadáveres en total: 939 del lado nepalés y 16 en la vertiente tibetana.

El trabajo constante de helicópteros y patrullas de rescate permitió evacuar a miles de personas, aunque las autoridades de ambos países continúan sin noticias de cerca de 4.500 personas: 3.925 en Nepal —cifra que fue revisada a la baja respecto de un reporte anterior— y 546 en China. Entre los desaparecidos hay cientos de extranjeros, turistas, peregrinos y trabajadores.