La Guardia Revolucionaria confirmó que hubo muertos y heridos tras el ataque estadounidense contra la isla de Larak. Washington aseguró que bombardeó dos lanzadores iraníes que se preparaban para disparar cohetes con minas navales.
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este domingo luego de que fuerzas estadounidenses atacaran posiciones iraníes en la isla de Larak, ubicada cerca del estratégico estrecho de Ormuz.
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La Guardia Revolucionaria de Irán confirmó el ataque y aseguró que provocó muertos y heridos entre sus combatientes. Tras el operativo, el cuerpo militar iraní advirtió que habrá una respuesta contra Washington.
“Esta acción será respondida y tendrá como consecuencia el castigo del agresor”, señaló la Guardia Revolucionaria en un comunicado difundido por la televisión estatal iraní.
El organismo habló del “martirio y heridas de varios de nuestros combatientes y compatriotas”, aunque no precisó inicialmente la cantidad de víctimas.
La versión iraní fue posteriormente confirmada por el Comando Central de Estados Unidos (Centcom).
Según explicó su portavoz, Tim Hawkins, las fuerzas estadounidenses atacaron dos lanzadores iraníes ubicados en la isla de Larak luego de detectar que integrantes de la Guardia Revolucionaria se preparaban para utilizarlos.
De acuerdo con la explicación estadounidense, los equipos estaban destinados al lanzamiento de cohetes equipados con minas navales, una situación que Washington consideró una amenaza para el tránsito marítimo internacional.
“Más temprano en el día, las fuerzas estadounidenses atacaron dos lanzadores iraníes en la isla de Larak”, explicó Hawkins.
El funcionario agregó que los efectivos estadounidenses habían observado a miembros de la Guardia Revolucionaria preparándose para lanzar los cohetes con minas navales.
El operativo se produjo pocos días después de que Estados Unidos concluyera una operación de despeje de minas en las rutas internacionales de navegación del estrecho de Ormuz, una de las principales vías marítimas para el transporte mundial de energía.
El portavoz estadounidense sostuvo que las fuerzas de su país continuarán vigilando la zona y permanecerán preparadas para garantizar la circulación de embarcaciones comerciales.
La operación representa además uno de los primeros ataques estadounidenses conocidos contra posiciones iraníes desde finales de julio, luego de que el presidente Donald Trump pausara una campaña militar que se había extendido durante dos semanas alrededor del estrecho de Ormuz.
La Casa Blanca había advertido previamente que cualquier intento de colocar nuevas minas en la zona sería respondido de manera inmediata.
“Hay una política de tolerancia cero sobre la colocación de minas en pleno vigor y efecto”, había advertido Trump a través de sus redes sociales.
Desde Teherán, en tanto, el portavoz de la Guardia Revolucionaria, el general Sardar Mohbi, calificó la operación estadounidense como un “error estratégico y letal”.
El militar aseguró que Washington enfrentará consecuencias tanto económicas como militares y anticipó que la decisión tendrá costos elevados para quienes ordenaron el ataque.
La escalada también tuvo repercusiones en otros puntos de Medio Oriente.
Medios locales de Jordania informaron este domingo que se escucharon explosiones cerca de la ciudad de Aqaba, en el extremo sur del país.
Algunos medios árabes señalaron además que se habría registrado una explosión en las inmediaciones de una base militar estadounidense ubicada cerca de Aqaba. Por el momento, no estaba claro qué provocó el estallido ni si hubo daños o víctimas.
En paralelo, la televisión estatal iraní Press TV informó sobre nuevos lanzamientos de misiles contra buques estadounidenses en el estrecho de Ormuz durante las primeras horas del lunes.
La información se conoció poco después de las amenazas de represalia formuladas por la Guardia Revolucionaria tras el ataque contra Larak.
El episodio vuelve a colocar al estrecho de Ormuz en el centro de la disputa entre Washington y Teherán.
La vía marítima es considerada estratégica para el comercio internacional y, especialmente, para el transporte de petróleo y otros productos energéticos. Por ese motivo, cualquier interrupción del tránsito marítimo puede tener consecuencias sobre los mercados internacionales.
Estados Unidos sostiene que sus operaciones buscan garantizar la libertad de navegación y evitar que Irán pueda bloquear o poner en riesgo el paso de embarcaciones comerciales.
Teherán, por su parte, considera las operaciones estadounidenses una violación de su soberanía y ya anticipó que responderá militarmente.
El ataque contra Larak y las posteriores amenazas de represalias elevan nuevamente el riesgo de una escalada militar en Medio Oriente, mientras ambos países mantienen posiciones enfrentadas en torno al control y la seguridad del estrecho de Ormuz.