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Tragedia en el Himalaya: una avalancha de lodo dejó al menos 362 muertos y más de 1.300 desaparecidos

El desprendimiento parcial de un glaciar provocó una violenta corriente de barro y escombros que arrasó viviendas, comercios y comunidades en la frontera entre Nepal y el Tíbet.

Hoy 18:48

Una de las mayores tragedias registradas en la región del Himalaya golpeó este miércoles a la frontera entre Nepal y el Tíbet, luego de que el desprendimiento parcial de un glaciar desencadenara una violenta avalancha de lodo, piedras y escombros que arrasó comunidades enteras.

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El desastre dejó hasta el momento al menos 362 personas fallecidas y más de 1.300 desaparecidas, según los balances difundidos por las autoridades de ambos territorios.

La fuerza de la corriente fue devastadora. En cuestión de minutos, viviendas, edificios y sectores comerciales quedaron destruidos o sepultados bajo toneladas de barro. Imágenes registradas por cámaras de vigilancia muestran el momento en que una enorme pared de lodo avanza sobre una construcción de varios pisos, mientras algunas personas intentan escapar.

Aunque el fenómeno fue registrado por el Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS) como un evento sísmico de magnitud 5,2, el origen de la tragedia estuvo relacionado con el colapso de una masa glaciar.

Del lado nepalí, las autoridades confirmaron 359 fallecidos, mientras que en la región china del Tíbet se contabilizaron otros tres muertos.

La avalancha afectó especialmente al valle del río Trishuli, en el distrito de Nuwakot, y al valle del Bhote Koshi, zonas ubicadas al norte y este de Katmandú.

La preocupación crece por la gran cantidad de personas cuyo paradero todavía se desconoce. Nepal informó que 823 personas permanecen desaparecidas, entre ellas 517 turistas extranjeros.

En la lista de desaparecidos figuran ciudadanos de India, Estados Unidos, Ucrania, Malasia, Australia, Reino Unido, Canadá y España.

En territorio chino, los medios estatales informaron que hay 558 personas desaparecidas, de las cuales unas 260 serían extranjeras. La Cancillería china también comunicó que alrededor de un centenar de ciudadanos chinos se encuentran desaparecidos tras haber estado en Nepal.

Con pueblos enteros destruidos, los equipos de emergencia avanzan entre enormes cantidades de barro y restos de construcciones para intentar localizar sobrevivientes.

Los rescatistas utilizan perros especialmente entrenados para detectar personas atrapadas, mientras familiares de las víctimas permanecen en las zonas afectadas a la espera de información sobre sus seres queridos.

El Ejército de Nepal logró evacuar a 105 personas y desplegó asistencia médica y ayuda humanitaria para las comunidades afectadas.

La dimensión de la destrucción quedó reflejada en el testimonio de Omkar Joshi, quien logró refugiarse en las colinas de Timure.

Todo se acabó. Ya no es más que un gigantesco cementerio”, relató a la agencia AFP.

David Fisher, director de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) en Nepal, describió un escenario de extrema devastación y señaló que localidades completas y sectores comerciales fueron destruidos.

A la tragedia provocada por la avalancha se suma ahora un nuevo riesgo. Los especialistas detectaron que persiste un bloqueo en la parte alta de un río fronterizo entre Nepal y China.

La preocupación está puesta en que, si esa obstrucción cede repentinamente, podría liberarse una enorme cantidad de agua y provocar una segunda inundación de grandes dimensiones.

Qianggong Zhang, jefe de riesgos climáticos y ambientales del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD), advirtió que las autoridades permanecen en alerta ante esta posibilidad.

Por ese motivo, mientras continúan las tareas de rescate, los equipos de emergencia mantienen bajo vigilancia las zonas de riesgo y los cursos de agua que podrían verse afectados.

La magnitud de la emergencia movilizó a las autoridades de ambos países.

El primer ministro chino, Li Qiang, y el jefe de Gobierno nepalí, Balendra Shah, recorrieron las áreas afectadas para supervisar las operaciones de emergencia.

Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping, pidió que los esfuerzos se concentren en localizar y rescatar a las personas que todavía permanecen desaparecidas.

La tragedia también provocó muestras de solidaridad internacional. El dalái lama expresó sus oraciones por las víctimas y reclamó asistencia para los damnificados, mientras que el papa León XIV transmitió sus condolencias a los familiares de las personas fallecidas.

Las lluvias del monzón, habituales entre junio y septiembre en el sur de Asia, suelen provocar inundaciones, desprendimientos y otros fenómenos extremos.

Sin embargo, especialistas vienen advirtiendo que el cambio climático puede contribuir a una mayor frecuencia e intensidad de estos episodios, especialmente en regiones montañosas y zonas donde existen glaciares.

Mientras Nepal y China intentan dimensionar las pérdidas, cientos de familias continúan esperando noticias sobre sus seres queridos y los equipos de emergencia mantienen una búsqueda contrarreloj en medio de un escenario que todavía presenta riesgos.

La prioridad ahora es encontrar sobrevivientes, asistir a los damnificados y evitar que una eventual nueva crecida agrave todavía más una tragedia que ya dejó una estela de destrucción en el Himalaya.