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Milei ya piensa en 2027: la economía, las alianzas y una campaña que empieza a tomar forma

El Presidente reconoció que “la campaña ya empezó” y ratificó que recorrerá el país con el objetivo de buscar la reelección.

Hoy 16:42
LLA

Javier Milei ya comenzó a proyectar su estrategia política con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de 2027. “La campaña ya empezó”, reconoció el mandatario durante una reciente visita a Rosario, en una señal de que la Casa Rosada busca consolidar desde ahora el camino hacia una eventual reelección.

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El Presidente ratificó en los últimos días los principales lineamientos de su programa económico y volvió a mostrarse fiel al estilo confrontativo que lo llevó a la Presidencia en 2023. Lejos de adoptar un perfil más moderado, Milei mantiene una fuerte defensa del rumbo de su gestión y sostiene que el ajuste y las reformas son el único camino para resolver los problemas estructurales del país.

Sin embargo, el escenario político y económico presenta nuevos desafíos. Mientras el Gobierno celebra algunos indicadores vinculados a la desaceleración inflacionaria, persisten las dificultades en la economía cotidiana, con preocupación por la caída del consumo, el empleo, los salarios y el crecimiento de la morosidad.

El aumento de las dificultades para afrontar deudas comenzó a instalarse como uno de los principales temas de discusión política. Sectores sindicales, organizaciones sociales, partidos de izquierda y espacios del peronismo coincidieron en reclamar medidas para asistir a quienes atraviesan problemas para cumplir con sus obligaciones financieras.

Desde el Gobierno rechazan que la situación sea consecuencia directa de las políticas oficiales y cuestionan los planteos de la oposición. Milei, en varias oportunidades, sostuvo que existen operaciones políticas contra su administración.

Del otro lado, el peronismo encontró en las consecuencias sociales del programa económico un punto de coincidencia, aun en medio de sus propias disputas internas. La situación de los ingresos y el endeudamiento aparece como uno de los temas sobre los cuales buscará construir una alternativa electoral.

La preocupación por la marcha de la economía no solo atraviesa a la oposición. También genera inquietud entre sectores aliados del Gobierno, como el PRO, el radicalismo y algunos gobernadores que acompañan al oficialismo en distintas votaciones del Congreso.

En ese contexto, la necesidad de conseguir respaldo legislativo llevó a la Casa Rosada a profundizar los contactos con Mauricio Macri y dirigentes del PRO. Se puso en funcionamiento una mesa política en la que participan representantes del oficialismo y del macrismo, con el objetivo de construir consensos para avanzar con proyectos considerados prioritarios por el Ejecutivo.

La estrategia oficial apunta primero a garantizar los votos necesarios para las iniciativas legislativas y, posteriormente, discutir posibles acuerdos electorales.

Sin embargo, la relación entre los distintos espacios continúa marcada por la desconfianza. Los gobernadores aliados también negocian respaldo parlamentario y reclaman respuestas concretas a las demandas de sus provincias.

Milei ya decidió que recorrerá la mayor cantidad posible de provincias hasta las próximas elecciones presidenciales. El objetivo es reforzar su presencia territorial y recuperar el contacto directo con los votantes.

Entre los distritos considerados estratégicos aparece Córdoba, una provincia que resultó fundamental para su triunfo electoral y donde el gobernador Martín Llaryora busca consolidar una alternativa política propia.

Santa Fe también ocupa un lugar central. Allí, el gobernador Maximiliano Pullaro mantiene una posición de resistencia frente a la posibilidad de que el radicalismo pierda protagonismo ante el avance libertario.

En la Ciudad de Buenos Aires, en tanto, persisten las tensiones entre La Libertad Avanza y el PRO. El macrismo busca preservar su control sobre el distrito y apuesta a la continuidad de Jorge Macri, mientras que Karina Milei comenzó a fortalecer a dirigentes propios, entre ellos la legisladora porteña Pilar Ramírez.

La estrategia incluye recorridas territoriales acompañadas por funcionarios nacionales, en una señal de que La Libertad Avanza busca construir volumen político propio para negociar desde una posición más fuerte.

El futuro de Patricia Bullrich también aparece como uno de los interrogantes de la nueva etapa política. La senadora mantiene su respaldo al gobierno de Milei, aunque en las últimas semanas expresó públicamente algunas preocupaciones sobre la velocidad con la que los cambios económicos impactan en las familias y las empresas.

Sus planteos generaron ruido dentro del oficialismo y volvieron a exponer diferencias internas.

Al mismo tiempo, dentro de la Casa Rosada reconocen que la evolución de la imagen presidencial está estrechamente vinculada con la percepción de los ciudadanos sobre su situación económica. La satisfacción con algunos indicadores macroeconómicos convive con un malestar persistente en sectores de la población que todavía no perciben mejoras en sus ingresos y condiciones de vida.

Con ese escenario de fondo, Milei parece decidido a mantener el rumbo y apostar nuevamente a la identidad política que lo llevó al poder. La campaña rumbo a 2027 ya comenzó y tendrá como uno de sus principales desafíos convencer al electorado de que los resultados prometidos por el Gobierno finalmente llegarán a la vida cotidiana de los argentinos.