El SEGEMAR, a través del INPRES, aclaró que los recientes movimientos registrados en la región no anticipan un terremoto en nuestro país. Argentina, sin embargo, sí tiene zonas de diferente peligrosidad sísmica.
Los fuertes terremotos registrados durante las últimas semanas en distintos puntos de Sudamérica generaron preocupación entre quienes se preguntan si esos movimientos podrían tener algún efecto sobre Argentina. Ante esa situación, el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), a través de la Dirección del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), llevó tranquilidad y descartó que exista una relación que permita anticipar un sismo similar en territorio argentino.
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El organismo explicó que cada terremoto responde a procesos tectónicos y condiciones geológicas particulares. Por ese motivo, la actividad sísmica registrada en el norte de Sudamérica no guarda relación ni constituye un indicador de eventos similares en Argentina. En otras palabras, que se hayan producido varios terremotos importantes en la región no significa que exista una cadena de movimientos que se esté trasladando hacia nuestro país.
La preocupación aumentó después de los recientes movimientos registrados en Colombia, Venezuela y Perú. El caso peruano, ocurrido el 20 de agosto en la región de Ayacucho, alcanzó una magnitud de 7,2 según el Instituto Geofísico del Perú, aunque la gran profundidad del terremoto limitó sus efectos y no provocó una catástrofe comparable con otros sismos recientes de la región.

Pero que esos terremotos no tengan un efecto directo sobre Argentina no significa que el país esté libre de actividad sísmica. El INPRES considera a Argentina un territorio sísmicamente activo y cuenta con un mapa que divide al país en cinco zonas de peligrosidad sísmica, desde muy reducida hasta muy elevada.
El mayor nivel de peligrosidad se concentra principalmente en sectores del oeste argentino, especialmente en áreas de San Juan y Mendoza, próximas a la cordillera de los Andes. En otras regiones del país el riesgo es considerablemente menor, aunque eso no significa que sean zonas completamente ajenas a los movimientos sísmicos.
Además, existe una diferencia fundamental entre riesgo sísmico y predicción de terremotos. La sismología permite identificar regiones con mayor peligrosidad y estudiar la probabilidad de determinados movimientos a largo plazo, pero actualmente no es posible establecer con precisión cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá un terremoto.
Por eso, desde el organismo nacional remarcaron que los recientes terremotos sudamericanos no deben interpretarse como una señal de que un movimiento similar esté por producirse en Argentina. El riesgo sísmico argentino se estudia a partir de sus propias características geológicas y de los registros históricos de cada región.
Así, mientras la actividad telúrica continúa siendo seguida de cerca en los distintos países de la región, Argentina mantiene su propio mapa de peligrosidad sísmica, con una concentración claramente mayor del riesgo en el oeste del territorio. La recomendación de los especialistas es informarse a través de organismos oficiales y no asociar automáticamente terremotos ocurridos en otros países con un eventual movimiento en nuestro territorio.