El fenómeno climático ya está presente y los pronósticos anticipan un escenario de mayores precipitaciones en varias regiones del país durante los próximos meses.
Argentina comenzó a reforzar su preparación ante el avance de El Niño, un fenómeno climático que ya se encuentra establecido y que podría intensificarse durante la segunda mitad de 2026. Frente a este escenario, el Gobierno puso en marcha un sistema nacional de monitoreo y respuesta que busca anticipar posibles inundaciones, tormentas y otras emergencias asociadas a las condiciones climáticas.
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El Servicio Meteorológico Nacional informó que las condiciones actuales son consistentes con una fase cálida de El Niño y que existe una probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno se mantenga durante el trimestre julio-agosto-septiembre.
En este contexto, la Agencia Federal de Emergencias y el Ministerio de Salud de la Nación desarrollaron una central de monitoreo que reúne información climática, sanitaria y territorial para detectar zonas de riesgo y preparar una respuesta antes de que ocurran los eventos extremos. El sistema permite trabajar sobre mapas georreferenciados y compartir información con las distintas provincias.
La herramienta también permite identificar hospitales y centros de salud que podrían verse afectados, redistribuir recursos, reforzar insumos y anticipar posibles brotes epidemiológicos. A esto se suma la posibilidad de coordinar la respuesta con Protección Civil, bomberos y otros organismos ante inundaciones, incendios forestales, tormentas y otros eventos.

El impacto de El Niño no será igual en todo el territorio. Los pronósticos y antecedentes históricos muestran una mayor probabilidad de lluvias por encima de lo normal en el norte y el este del país, especialmente durante la primavera y el verano. El INTA señaló que el Nordeste Argentino puede enfrentar un escenario de excesos hídricos, anegamientos y dificultades para la actividad productiva.
También existe preocupación por posibles crecidas de ríos e inundaciones en sectores de la región del Litoral. De hecho, el Gobierno nacional ya estableció un plan específico de coordinación federal para el período 2026-2027 ante escenarios asociados a El Niño, con especial atención sobre la Cuenca del Plata.
Distintos análisis recientes también señalan que el fenómeno puede generar oportunidades para algunas zonas agrícolas, pero al mismo tiempo elevar el riesgo de inundaciones, daños en infraestructura, erosión de suelos y enfermedades vinculadas con el exceso de humedad.

La estrategia nacional contempla tres niveles de despliegue sanitario: patrullas sanitarias móviles, puestos avanzados de estabilización y hospitales modulares. Estos últimos pueden trasladarse en menos de 72 horas y quedar completamente operativos en unas cuatro horas, según la información brindada por las autoridades sanitarias.
Cada hospital modular cuenta con 60 camas, cuatro unidades de shock, cuatro de terapia intensiva y un sector de atención general, con el objetivo de complementar a los hospitales locales y evitar que una emergencia climática termine saturando los centros de mayor complejidad.
El sistema ya tuvo una experiencia concreta durante las inundaciones de Bahía Blanca, donde un hospital móvil permitió absorber cerca del 90% de la demanda y mantener al hospital de mayor complejidad disponible para los casos más graves.
La preparación también llegó a las provincias. A comienzos de agosto, la Agencia Federal de Emergencias mantuvo reuniones con autoridades de Córdoba para coordinar medidas ante los posibles escenarios de El Niño. En Chaco, además, Nación y distintas provincias participaron de una jornada destinada a fortalecer la respuesta ante inundaciones y otros eventos asociados al fenómeno.
En Santiago del Estero, el impacto de El Niño también comenzó a ser analizado desde hace meses. En junio se realizó una conferencia provincial sobre el fenómeno y los sistemas de alerta temprana, con especialistas y autoridades que evaluaron posibles escenarios climáticos, obras de infraestructura y mecanismos para anticipar eventos meteorológicos extremos.
Aunque en algunos ámbitos se habla de un “Súper Niño”, especialistas argentinos advierten que esa denominación no constituye una categoría científica oficial. Los eventos de El Niño se clasifican por su intensidad y sus efectos pueden variar considerablemente según la región del país.
Por ahora, el principal llamado de atención está puesto en los próximos meses: más lluvias, crecidas, tormentas y posibles inundaciones en sectores del territorio argentino, con un escenario que podría volverse más marcado hacia la primavera y el verano. Ante esa posibilidad, el objetivo de las autoridades es que la emergencia pueda ser anticipada y que los recursos lleguen a las zonas más vulnerables antes de que el impacto se haga sentir.