Durante su actual mandato, Lula destaca el crecimiento de los programas sociales, la reforma tributaria y la reducción de la deforestación en la Amazonía. Sin embargo, la relación con Estados Unidos y los aranceles impuestos a productos brasileños también ocupan un lugar importante en la campaña. El presidente brasileño cuestionó la posibilidad de que Trump intervenga en las elecciones y afirmó: "No se meta en los asuntos de Brasil, especialmente en lo que respecta a las elecciones. Si se mete, va a perder".
Además, Lula promete concentrar esfuerzos en combatir el crimen organizado. Según la encuestadora Quaest, la inseguridad es la principal preocupación de los votantes, por encima de la economía.
Flávio Bolsonaro fue elegido como candidato del sector conservador después de que su padre fuera encarcelado por intentar revertir el resultado de las elecciones de 2022. Aunque busca mostrarse como una versión más moderada de Jair Bolsonaro, mantiene su respaldo a las principales ideas de su padre.
El senador promete una política más dura contra el crimen y mayor control de las cuentas públicas. Para su primer gran acto de campaña eligió la playa de Copacabana, en Rio de Janeiro, donde Jair Bolsonaro solía reunir a sus seguidores.
Los datos oficiales muestran una mejora de varios indicadores: la pobreza está en su nivel más bajo desde 2012, la economía creció más del 3%, el desempleo se encuentra en mínimos históricos y la inflación bajó. Sin embargo, una parte de la población asegura que esa recuperación todavía no se refleja en su vida cotidiana.
En una elección que podría definirse por pocos votos, las mujeres tendrán un peso importante. Jairo Nicolau, profesor de la Fundación Getulio Vargas, señaló que representan el 53% de los 158 millones de votantes y que su apoyo fue clave para la victoria de Lula en 2022.