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La argentina detenida por ICE en Estados Unidos contó el calvario que vivió durante casi un mes

La joven, que vive en Filadelfia y asegura tener su documentación en regla, relató los traslados, las condiciones de alojamiento y el uso de esposas y cadenas durante su detención.

Hoy 17:23

Iliana Noeli Lick, la argentina de 30 años que había sido detenida por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia, finalmente recuperó la libertad después de permanecer casi un mes bajo custodia en distintos estados de Estados Unidos.

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La joven, oriunda de Buenos Aires y radicada en Filadelfia desde hace tres años, trabaja como niñera y aseguró que al momento de su detención tenía su situación migratoria en trámite y la documentación correspondiente en regla. Según explicó, había obtenido una extensión de su visa de turismo y posteriormente inició una solicitud de asilo, cuyo proceso todavía continúa.

Tras salir en libertad, Lick contó detalles de las semanas que pasó detenida y describió las condiciones en las que fue trasladada y alojada. En diálogo con Telenoche, sostuvo que recibió un trato que, según su relato, fue similar al destinado a personas acusadas de delitos graves.

Te tratan como a un criminal”, afirmó. La joven contó que durante los traslados le colocaban esposas en las muñecas y cadenas alrededor del cuerpo y en los pies, lo que le impedía moverse con normalidad y le provocaba dolor.

Traslados entre cuatro estados

Uno de los aspectos que más angustia le generó fue la falta de información sobre su destino. Durante el período de detención, Lick pasó por instalaciones ubicadas en Pensilvania, Luisiana, Texas y Nuevo México.

Según relató, en uno de los primeros traslados permaneció alrededor de ocho horas dentro de una camioneta, sin saber hacia dónde se dirigía.

“Llegué a pensar que me estaban llevando a la frontera o que me iban a deportar”, contó.

La incertidumbre se mantuvo durante buena parte del proceso, ya que, según explicó, los detenidos no recibían información clara sobre los lugares a los que serían trasladados.

Las condiciones de alojamiento también fueron diferentes según el centro. En una de sus primeras paradas, Lick dijo que fue ubicada en una habitación junto a una persona que había cometido un delito.

Posteriormente, durante su estadía en Luisiana, aseguró que compartió un espacio con más de un centenar de personas y describió las instalaciones como muy precarias, con los sanitarios expuestos.

El paso por Texas fue, según su relato, otra de las experiencias más difíciles. Allí debió dormir en una carpa compartida por unas 50 mujeres, con escasa privacidad tanto en los baños como en las duchas.

También contó que las camas eran muy pequeñas, que no contaban con almohadas y que las luces permanecían encendidas durante la noche, lo que dificultaba el descanso.

Quedó en libertad tras pagar una fianza

La salida de la detención llegó después del pago de una fianza de 10.000 dólares. Sin embargo, la libertad de Lick quedó sujeta a condiciones de control migratorio.

ICE le colocó una tobillera electrónica, que deberá utilizar mientras continúa el proceso relacionado con su solicitud de asilo.

La joven reconoció que llevar el dispositivo le resulta incómodo y que intenta ocultarlo utilizando ropa larga.

“Es bastante vergonzoso”, expresó al referirse a la situación.

Su caso todavía no terminó. El trámite de asilo continúa y será un juez quien determine su situación migratoria en Estados Unidos. “Voy a estar en el país hasta que un juez lo dictamine”, señaló.

“Estoy como en shock”

Poco después de recuperar la libertad, Lick habló con NBC Philadelphia y expresó el alivio por haber regresado junto a las personas que la acompañaron durante todo el proceso.

Me siento muy bendecida, para ser honesta”, manifestó. También reconoció que todavía intenta asimilar lo ocurrido y que el cansancio acumulado por las semanas de detención sigue presente.

Estoy como en shock. Todavía estoy procesando todo esto y estoy cansada”, sostuvo.

Lejos de centrar su relato únicamente en su propia experiencia, la argentina también habló de las personas con las que compartió la detención. Afirmó que muchas de ellas tienen familias e hijos y cuestionó que hayan recibido un trato que, desde su perspectiva, las presentó como delincuentes.

Son personas que tienen familia, que tienen hijos. Son trabajadores duros, y no merecen esto”, afirmó.

También recordó con especial emoción al grupo de amigos que conoció durante la detención. Eran nueve personas que, según explicó, se acompañaban mutuamente durante el difícil período.

Extraño a mi grupo de amigos”, contó, y agregó que llegó a llorar durante el vuelo mientras pensaba en ellos.

El reencuentro con su pareja

Durante las semanas en las que permaneció detenida, su pareja, Steven Melchiorre, utilizó las redes sociales para mantener informados a familiares, amigos y personas que seguían el caso.

Tras su liberación, Melchiorre comunicó que Iliana finalmente había regresado a Filadelfia y se encontraba nuevamente junto a sus seres queridos.

En su mensaje, describió las últimas semanas como un período marcado por la incertidumbre, los traslados, las audiencias y la espera, y destacó el alivio que significó finalmente tenerla de regreso.

Para Lick, sin embargo, la historia todavía no terminó. Aunque pudo recuperar su libertad después de casi un mes de detención, deberá continuar con el proceso judicial de su solicitud de asilo mientras permanece en Estados Unidos, a la espera de la decisión de un juez.