El 8 de Abril se vistió de amarillo y negro para recibir al Auri en una nueva edición del clásico santiagueño. Banderas, bengalas y una multitud le pusieron color a la previa de un partido que volvió a paralizar a la provincia.
El clásico santiagueño entre Mitre y Güemes comenzó a jugarse mucho antes de que la pelota rodara. Desde temprano, los hinchas aurinegros prepararon una fiesta inolvidable en el 8 de Abril, con un recibimiento cargado de color, pasión y una enorme demostración de fidelidad.
Cuando el plantel de Mitre salió al campo de juego, las tribunas se transformaron por completo. Banderas amarillas y negras, camisetas, papelitos y una multitud acompañaron la salida del equipo, mientras las bengalas amarillas y negras iluminaron el estadio y le dieron un marco espectacular a uno de los partidos más esperados del fútbol santiagueño.
La escena reflejó la importancia que tiene este encuentro para los hinchas. En un clásico donde cada detalle cuenta, la gente de Mitre volvió a demostrar su apoyo y convirtió al 8 de Abril en una verdadera fiesta aurinegra. El humo de las bengalas, las banderas agitándose desde las tribunas y el aliento constante marcaron una previa que quedó como una de las postales del clásico.