X
Espectaculos

Baddiel, el artista santiagueño que grabó su debut en la pieza de su madre: “Siempre fue hacer música con lo que tengo”

El cantautor y productor santiagueño Maximiliano Paz dialogó con Diario Panorama sobre “Noche del final”, su primer álbum, un trabajo íntimo que fusiona folklore y sonidos electrónicos, y que habla de su niñez, su familia y sus búsquedas personales.

Hoy 19:55

Hay canciones que nacen desde una computadora, un micrófono y una habitación. Pero también desde los recuerdos, la soledad, la infancia, la familia y esa necesidad íntima de transformar en música aquello que muchas veces no se puede explicar con palabras.

HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO

En ese universo se mueve Maximiliano Paz, conocido artísticamente como Baddiel, un joven cantautor y productor santiagueño oriundo de la zona sur de la Capital que acaba de lanzar su álbum debut: “Noche del final”, un EP de seis canciones en el que combina sensibilidad, búsqueda sonora y una fuerte conexión con sus raíces.

El trabajo está integrado por “Mi Luz”, “Sangriento Seductor”, “Añoranza”, “4 AM”, “Antes de Morir” y “Changuito”. Según contó en diálogo con Diario Panorama, se trata de un proyecto profundamente personal, producido casi en su totalidad por él mismo y construido durante cerca de un año.

— ¿Quién es Baddiel y cómo nació tu nombre artístico?

— Baddiel viene de una acortación de mi segundo nombre, Daniel. Sería “Diel”, y como no sabía qué ponerle antes, decidí sumarle “Bad”, porque en ese momento era fan de Bad Bunny. Y bueno, quedó todo junto: Baddiel.

— ¿Cuáles fueron tus primeras inspiraciones musicales?

— En esos tiempos, cuando empecé a cantar, mi inspiración musical era Álvaro Díaz, Bad Bunny, un poco de todo. También rock nacional y folklore.

— ¿Qué significa para vos “Noche del final”?

— En lo personal, significa lo más puro de lo que me venía pasando todo este tiempo. Quise expresarlo para que la demás gente también pueda conectar con este álbum.

Para Baddiel, la música aparece como un puente entre lo propio y lo colectivo. No solo como una forma de contar lo que siente, sino también como una manera de encontrar respuesta del otro lado.

— Sentir esa conexión con la gente y con el arte es lo que me hace sentir bien. Cuando veo que a una persona le llegan los sentimientos que yo sentía en ese momento, o que todavía siento, eso es lindo.

— ¿Cómo defines el sonido de este álbum?

— No lo siento complejo, pero sí bastante trabajado desde el lado de hacia dónde quería dirigir este proyecto. El sonido engloba una fusión de folklore con sonidos electrónicos, pero todo en compases de tres cuartos.

En esa búsqueda, el artista reconoce que escuchar otros trabajos también le dio impulso para animarse a avanzar con una propuesta propia.

— Yo ya tenía este proyecto en mente y escuchar el álbum de Emilio fue ese empujón que necesitaba para decir: “Puedo hacer esto y la gente lo puede recibir bien”.

— En el álbum aparece una conexión fuerte con el monte, el río y ciertos paisajes. ¿Qué lugar ocupan en tu obra?

— Desde changuito siempre sentía algo con el río y siempre quería grabar algo ahí. También traté de acercarme bastante al monte. El río me da cierta incertidumbre, me hace sentir cosas que no puedo explicar, pero que en este álbum por ahí se pueden ver reflejadas.

Baddiel describe esa relación con la naturaleza como una especie de refugio personal, un espacio donde puede encontrarse consigo mismo.

— Es como una desconexión, como un cable a tierra. A mí me gusta estar mucho tiempo solo, así que eso se refleja en lo que hice varias veces solitariamente, además de la producción que se ve en los videos.

— ¿Cómo fue el proceso de producción musical y audiovisual?

— En la producción musical, todo el álbum está producido por mí. Hay una excepción en la segunda canción, donde las voces fueron grabadas por un amigo de aquí de la Capital, que se llama VeninJud. Y en lo audiovisual estuvo un amigo detrás de cámara, Diem Freq, que me ayudó en todo este proceso para plasmar lo que yo tenía en la cabeza.

La autogestión atraviesa todo el proyecto. Como muchos artistas emergentes, Baddiel trabaja con lo que tiene a mano, sin que eso limite su deseo de crear.

— Cuatro de esas canciones las grabé en la pieza de mi madre. Siempre fue así: hacer música con lo que tengo, con lo poco que puedo, pero tratando de hacer llegar ese arte.

— ¿Qué lugar ocupa tu familia en este camino?

— Mi familia me apoya totalmente en esto. Con este proyecto han llorado bastante, casi todo el día los hice llorar, porque por ahí toca sentimientos de la familia que desde afuera capaz no se entienden mucho, pero ellos los entendieron perfectamente.

El artista contó que el EP también habla de procesos difíciles, recuerdos de la niñez y vínculos que marcaron su vida.

— Este álbum habla mucho de la niñez. Mi madre representa un pilar fundamental en mi vida, como la de muchos.

— ¿Cuál sientes que es la canción más personal del álbum?

— Creo que todas las canciones del álbum son personales, pero la que más se vive con crudeza es “4 AM”. Las demás tienen conceptos más ocultos, hay que prestarles más atención. En cambio, esa canción es algo más directo.

A diferencia del resto del material, “4 AM” se aparta del pulso folclórico que atraviesa el EP y se sostiene sobre otra atmósfera sonora.

— Es la única pista que no tiene un ritmo folclórico de fondo, sino un piano y varios sintetizadores. Ahí escribí algo muy personal. Se podría decir que es la canción más personal del álbum.

— En “Antes de Morir” también aparece una referencia muy sensible. ¿Qué significa para vos?

— Es un homenaje que está en YouTube, de Mono Izarrualde a Jacinto Piedra, en la canción “Te voy a contar un sueño”. Hay unas palabras de Jacinto que dicen: “Solo los niños pan de la tierra son la semilla para sembrar la nueva cosecha”.

Para Baddiel, esa frase dialoga directamente con una de las ideas centrales del álbum: volver a mirar la infancia como un lugar puro.

— Significa que hay que valorar más la niñez. También uno, siendo adulto o adolescente, debería tratar de volver siempre a la niñez, porque sería lo más puro de cada uno.

— ¿Qué artistas locales te inspiran?

— A nivel local, Santi Muk me inspiró para crear una chacarera. Escucho mucha música local, nacional e internacional. Escucho de todo.

— ¿Cuándo empezaste en la música?

— Empecé a los 11 años y me dediqué a ser cantante recién a los 16, en 2024. Antes me dedicaba a la producción musical, a la creación de instrumentales.

El proceso de “Noche del final” llevó tiempo, búsqueda y decisión. Según contó, el álbum empezó a tomar forma casi un año antes de su lanzamiento.

— Me tomó casi un año, desde que ya lo tenía en mente, escribiendo algunas cosas y produciendo instrumentales, hasta que este año decidí empezar a grabar las voces y tomarlo con mucho más enfoque.

— ¿A quién le dedicas este álbum?

— Se lo dedico a todas las personas, a mis seres queridos y a algunos seres queridos que ya no están.

Además de su faceta como artista, Baddiel trabaja en la producción musical de otros músicos locales, graba voces y crea instrumentales. Sin embargo, reconoce que su costado artístico ocupa un lugar fundamental.

— Me dedico a la producción musical, grabo artistas locales, creo instrumentales, pero también me encanta ser la parte artista de mí mismo, expresar lo que siento en canciones y composiciones.

— ¿Cuál es tu sueño con este proyecto?

— Mi sueño ahora mismo con este proyecto es poder presentarlo en algún lugar lindo, donde la gente pueda conectar con este estilo. Creo que no tiene un género en sí, sino un estilo. Un lugar donde pueda presentarlo en vivo.

Con “Noche del final”, Baddiel abre una primera puerta hacia su universo musical: canciones nacidas desde lo íntimo, atravesadas por sonidos electrónicos, raíces folclóricas, recuerdos familiares y una mirada sensible sobre la niñez. Un debut que, más que cerrar una etapa, parece marcar el inicio de un camino propio dentro de la nueva música santiagueña.