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“Generado por IA”, la mención obligatoria en Europa desde este martes

Entra en vigor de forma obligatoria con la aplicación de un reglamento de la Unión Europea que obligará a fijar esa mención en cualquier contenido audiovisual bajo penas de multas.

Hoy 15:17

“Generado por IA”. Esa frase, en videos y fotografías, empezó a aparecer esporádicamente en Europa hace meses, pero era de forma voluntaria. Este martes entra en vigor de forma obligatoria con la aplicación de un reglamento de la Unión Europea que obligará a fijar esa mención en cualquier contenido audiovisual bajo penas de multas. Será obligatorio para cualquier usuario profesional, pequeño o grande. Los medios europeos lo ven como una revolución. El diario francés ‘Le Monde’ y el alemán ‘Die Zeit’ aseguran en sus notas sobre esta reforma que será “un cambio de régimen” para internet y la IA en Europa.

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La reforma es el primer cambio visible derivado del nuevo Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, o IA Act, como se conoce ya en los medios europeos. Europa aspira con esta nueva norma a convertirse en referente mundial de la regulación de la IA, a la vista de que sus inversiones en el desarrollo de esa tecnología, comparadas con las de Estados Unidos y China, tanto privadas como públicas, son infinitamente menores.

La Comisión Europea anunció la semana pasada la creación de un fondo de 30.000 millones de euros para construir seis grandes centros de datos en el continente cuando Estados Unidos para lo mismo se acerca a una inversión que roza el billón de euros.

Las nuevas obligaciones de transparencia no prohíben utilizar inteligencia artificial para escribir textos, crear imágenes o videos o responder a clientes con asistentes virtuales, pero sí obligan a que el ciudadano sepa que está viendo algo creado por una máquina o interactuando con un asistente virtual y no con un humano.

El nuevo reglamento tiene implicaciones para las empresas propietarias de herramientas de inteligencia artificial. Las obliga a incorporar mecanismos técnicos, como metadatos o firmas invisibles, que permitan identificar el origen del contenido que se crea en sus plataformas.

El reglamento se centra sobre todo en los llamados ‘deepfakes’, videos, imágenes o audios manipulados para aparentar que una persona dijo o hizo algo que nunca dijo o hizo. A partir de ahora deberán quedar identificados claramente para evitar engaños y para frenar la desinformación y la manipulación política.

No todos los textos escaparán a la norma. Los que informen sobre asuntos de interés público y no hayan sido supervisados por humanos deberán dejarlo claro. Este apartado generó críticas porque algunos medios acusaron a la Comisión Europea de intentar fomentar la censura. Bruselas se defiende diciendo que no censura nada, que sólo trata de identificar los materiales que se escribieron con una IA y nunca pasaron por un control humano, para que los ciudadanos estén informados y tomen las precauciones necesarias.

Además de a medios de comunicación, la norma afecta a agencias de comunicación y publicidad, departamentos de marketing, plataformas digitales de cualquier tamaño o administraciones públicas. Cualquier organización capaz de producir cientos o miles de documentos, imágenes o respuestas automáticas cada día.

El reglamento viene acompañado de multas importantes. En algunos casos las multas pueden llegar a los 15 millones de euros o al 3% de los ingresos mundiales de la empresa infractora. Es el mismo modelo sancionador que la Unión Europea aprobó cuando puso en marcha el Reglamento General de Protección de Datos.

Desde que se puso en marcha se generalizaron los avisos sobre las ‘cookies’ de las páginas web. Se trataba entonces, como ahora, según la Comisión Europea, de aumentar la transparencia en internet sin frenar la innovación ni censurar.

Las críticas dicen que Bruselas ha parido un ratón y que en unas semanas los ciudadanos estarán tan acostumbrados a ver las advertencias de que un contenido ha sido generado por IA que empezarán a no prestarle atención. La Comisión Europea se defiende diciendo que al menos los ciudadanos podrán saber si un contenido es de creación humana o artificial.

Fuente: diario Clarín.