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Opinión y Actualidad

Los viejos vicios de River y Boca

A propósito de sus rimbombantes derrotas ante Barracas Central y Riestra, respectivamente.

Hoy 07:05

Por Daniel Guiñazú
Para Página 12

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Volvió el fútbol de entrecasa luego de las  imborrables emociones del Mundial y las derrotas de los opulentos River y Boca a manos de los modestos Barracas Central y Deportivo Riestra subrayaron una de sus particularidades: la imprevisibilidad. Los grandes ya no son tan grandes y los chicos ya no lo son tanto. Moraleja: cualquiera le gana a cualquiera.

Barracas, el sábado en el Monumental, y Riestra, a última hora del domingo en su cancha de Villa Soldati, no se apartaron una línea de sus guiones: se pusieron en ventaja en los primeros tiempos y en los segundos, defendieron la diferencia metiéndose en su área y dejaron expuesta la escasez de recursos de sus rivales. Nada del otro mundo, pero sí muy eficaz.

El empeño, la tenacidad y el orden de dos de los clubes con más bajo presupuesto de la Primera División contrastó demasiado con la imaginación que les falta a los dos gigantes del fútbol argentino. River lleva invertidos 36,5 millones de dólares en compras durante este mercado de pases, Boca 13,2 millones y ni un centavo de esas fortunas se advirtió en los campos de juego de esta primera fecha. Los Millonarios y los Xeneizes repitieron viejos vicios y no mostraron ninguna evolución. Lo más llamativo de todo es que luego de semejantes patinadas, uno y otro creen que los problemas se arreglan con más plata, no con más fútbol. Y piensan seguir gastando.

La desorientación riverplatense parece total. Y dos hechos la demuestran: Nicolás Otamendi recibió la capitanía apenas dos prácticas después de haberse incorporado al plantel y Ángel Correa debutó el sábado sin haberse entrenado nunca con sus compañeros. El técnico Eduardo Coudet busca desesperadamente los liderazgos que parece no haber en el plantel. Tampoco encuentra una identidad de juego más allá de ir para adelante como sea. 

Las derrotas sucesivas ante Boca en el Superclásico, Belgrano de Córdoba en la final del Apertura, Aldosivi en la Copa Argentina y ahora ante Barracas le han restado crédito al entrenador. Los hinchas empiezan a mirarlo torcido. Los dirigentes dicen que todavía lo respaldan. Un mal arranque en el Clausura y una eliminación prematura en la Copa Sudamericana podrían cambiar el panorama. River no tiene mucho tiempo para volver a enamorar.

El ciclo de Rodolfo Arruabarrena en Boca recién da sus primeros pasos. Pero el traspié ante Riestra resultó demasiado pesado. Aunque haya rotado a los titulares y puesto los suplentes, el 0-3 sonó con una bofetada. Con el resultado puesto, dio la impresión de que Arruabarrena subestimó el  partido y en paralelo, sobreestimó el desquite del jueves ante O’Higgins  en Chile.

Ese resultado dará la pauta de cómo vendrá el semestre xeneize. Una salida anticipada de la Sudamericana lo obligará a ganar el Torneo Clausura, la Copa Argentina o los dos títulos a la vez. Tampoco le queda a Boca mucha paciencia para seguir esperando los tiempos mejores.