SAPAV convocó a los vecinos a aportar datos y alertó por la presencia de elementos peligrosos en distintos sectores.
La ciudad bonaerense de Bolívar enfrenta un grave problema tras la sucesiva muerte de perros por envenenamiento. En lo que va del año, más de 80 animales murieron en diferentes barrios de la localidad. Las muertes ocurrieron en zonas transitadas y en espacios públicos, y se registraron síntomas similares en cada caso. El fenómeno genera preocupación entre los vecinos.
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En el último mes, al menos quince perros fallecieron por el mismo motivo. Según testimonios recogidos, los animales aparecen agonizando en la vía pública. El último hecho relevante ocurrió el 15 de julio, minutos antes de la semifinal entre Inglaterra y Argentina, cuando un perro fue hallado en estado crítico en la intersección de 25 de Mayo y Uriburu, una zona de alto tránsito. En las horas siguientes, otros tres casos se reportaron en lugares cercanos.
La situación provocó que la Sociedad de Amigos Protectores del Animal Abandonado (SAPAV) de Bolívar solicitara la intervención del municipio y la fiscalía. Jorgelina González, miembro de SAPAV, confirmó en Infobae en Vivo que la organización trabaja en conjunto con las autoridades locales y pide la colaboración de los vecinos para identificar a los responsables.
“No tenemos ninguna idea de quién puede ser. Estamos trabajando articuladamente con el municipio, pidiendo cámaras, tanto las oficiales como las de los vecinos”, afirmó González.
Métodos y síntomas: el patrón de los envenenamientos
La mecánica de los hechos se repite en todos los episodios. Los perros aparecen muertos o agonizando en zonas específicas, generalmente en grupos de dos, tres o cuatro animales. “La situación se da por zonas. Nos avisan los vecinos que en una determinada calle aparecen varios perros envenenados”, explicó González. La distribución de los casos abarca plazas, calles y accesos a la ciudad.
El veneno utilizado es una sustancia azul mezclada con restos de comida o grasa. Según González, cuando los animales huelen o ingieren el cebo, mueren en pocos minutos. “Es un veneno irreversible. Hay algunos perros que se intoxican o se envenenan con otros productos y los salvan los veterinarios, pero en este caso no”, detalló la representante de SAPAV. El rápido efecto del tóxico dificulta la posibilidad de auxilio.
El peligro no se limita a los animales. González advirtió que la sustancia representa un riesgo para niños y adultos, ya que los cebos quedan en la vía pública y podrían ser manipulados accidentalmente. “En Bolívar hay niños que juegan en la vereda, van a las plazas y tampoco distinguen. Hasta el momento, gracias a Dios, no ha sucedido esta situación, pero no estamos muy lejos de que esto suceda”, alertó.
La municipalidad habilitó una línea telefónica para que los vecinos realicen denuncias. También comenzó a revisar imágenes de cámaras de seguridad oficiales y privadas. Sin embargo, el acceso a las cámaras de los vecinos presenta limitaciones, ya que no todos autorizan su uso ni todos los dispositivos graban de manera continua. “Nos sería muy útil que toda la población colaborara”, pidió González.
El municipio mantiene cámaras en lugares estratégicos, pero los hechos suelen ocurrir en sectores sin vigilancia pública. Por ese motivo, la cooperación ciudadana resulta esencial para avanzar en la investigación. Las muestras de la sustancia fueron enviadas a laboratorio para su análisis, aunque SAPAV ya la considera letal y de rápida acción.
El intendente apoyó la labor de SAPAV y en los últimos días firmó un convenio que otorgó un terreno municipal a la organización. González destacó el compromiso de las autoridades locales y subrayó la necesidad de un trabajo coordinado entre municipio, fiscalía y comunidad.
En Bolívar, la dinámica social incluye la existencia de perros comunitarios. Estos animales circulan libremente por las calles y reciben cuidados de distintos vecinos. González señaló que la costumbre local difiere de la que predomina en grandes ciudades. “En el interior es común que el perro salga, dé una vuelta y vuelva a la casa. Es diferente la idiosincrasia en relación a las mascotas”, explicó.
SAPAV enfrenta también la problemática de los animales abandonados, especialmente galgos utilizados para caza que quedan heridos y sin dueño. La organización rescata y alberga a estos perros en su refugio. González reconoció que la convivencia entre habitantes y animales en el interior genera distintas posturas, lo que puede derivar en conflictos o falta de consenso sobre el trato a los animales.
La circulación libre de perros dificulta el control y la prevención de los envenenamientos. La representante de SAPAV resaltó la importancia de la concientización y la educación en todos los niveles. “Tenemos un programa educativo que se llama SAPAV en las escuelas, donde intentamos que los niños de todas las edades tomen conciencia de la problemática y un poco cambiar esta impronta del interior”, mencionó González.
El envenenamiento masivo de perros en Bolívar representa un problema urgente. La presencia de cebos tóxicos en espacios públicos expone a niños y adultos a un peligro potencial. González insistió en la necesidad de fortalecer el trabajo educativo en la comunidad y promover la colaboración entre vecinos y autoridades.