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Khaby Lame lanza un clon digital impulsado por inteligencia artificial

Khaby Lame, el influencer más seguido de TikTok, ha vendido su empresa en un acuerdo de 975 millones de dólares que incluye el desarrollo de un clon digital impulsado por inteligencia artificial.

Hoy 19:01

Khaby Lame, reconocido como el influencer más seguido de TikTok, ha dado un paso significativo en la evolución de los creadores de contenido al autorizar el desarrollo de un clon digital basado en inteligencia artificial.

Este acuerdo es parte de la venta de Step Distinctive Limited, la compañía que gestiona su marca global, a Rich Sparkle Holdings, un holding con sede en Hong Kong que cotiza en Nasdaq. La operación fue valorada en aproximadamente 975 millones de dólares, realizando un intercambio de acciones que convierte a Lame en accionista de la empresa compradora.

El acuerdo incluye derechos para crear un gemelo digital que replicará la imagen, voz, gestos y patrones de comportamiento del creador. Este desarrollo tiene como objetivo la producción de contenido multilingüe y campañas de comercio electrónico, operando sin limitaciones de horarios o fronteras.

Gracias a su clon digital, Khaby Lame podrá estar “activo” en redes sociales y plataformas comerciales las 24 horas del día, generando videos y contenido adaptados a diferentes idiomas y audiencias incluso mientras duerme.

El fenómeno es notable, dado que Khaby ha alcanzado la fama sin necesidad de hablar. Nacido en Senegal y criado en Italia, ganó notoriedad mundial durante la pandemia con videos que simplificaban tutoriales complicados, utilizando gestos y expresiones faciales.

Su estilo de comunicación no verbal ha sido clave para conectar con millones de personas alrededor del mundo, acumulando más de 160 millones de seguidores en TikTok y superando los 300 millones en redes sociales, según reportes internacionales.

Este movimiento transforma a Khaby de un simple creador viral a un pionero en la nueva economía digital, donde los influencers convierten su identidad en plataformas tecnológicas. Sin embargo, el acuerdo plantea interrogantes sobre la autenticidad, el control de la imagen y los derechos digitales en la era de la inteligencia artificial.