El film protagonizado por Leslie Grace nunca se estrenó, pero su polémica decisión aún genera ruido dentro de la industria y entre los fans.
Han pasado cerca de cuatro años desde la cancelación de Batgirl y, lejos de quedar en el olvido, la película inédita continúa siendo un dolor de cabeza para DC.
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En agosto de 2022, Warner Bros. Discovery tomó una decisión que generó fuerte controversia: cancelar una película ya terminada, protagonizada por Leslie Grace, que originalmente iba a estrenarse en HBO Max. El entonces CEO, David Zaslav, optó por dar de baja el proyecto por motivos fiscales, evitando invertir más dinero en la postproducción. El presupuesto rondaba los 90 millones de dólares, mientras que el beneficio impositivo habría sido de unos 20 millones.
Desde la conducción de DC, la postura fue clara. El co-CEO Peter Safran calificó a Batgirl como “irrecuperable” y sostuvo que su lanzamiento podría haber perjudicado la marca. En un momento clave, con el reinicio creativo liderado por James Gunn, evitar un fracaso parecía una jugada lógica.
Sin embargo, la decisión dejó más dudas que certezas. ¿Puede juzgarse una película como mala si el público nunca la vio? Esa pregunta sigue flotando en el ambiente, alimentando el debate entre fans e industria.
Leslie Grace
Además, muchos consideran que la cancelación terminó siendo más perjudicial que el propio estreno. El caso sentó un precedente incómodo: cancelar una producción completamente filmada generó desconfianza entre actores, directores y equipos creativos. La sensación de que un proyecto puede desaparecer incluso después de terminado sigue siendo un tema sensible en Hollywood.
Con el paso del tiempo, Batgirl se transformó en una historia que se niega a desaparecer. Cada nueva entrevista o declaración revive la polémica. Recientemente, J.K. Simmons, quien interpretaba al comisionado Gordon, calificó toda la situación como “bizarra”, revelando que al menos una audiencia de prueba vio la película y que la decisión fue puramente empresarial.
En paralelo, los tropiezos recientes de DC solo reavivan el debate. Para muchos, el fracaso de otros proyectos refuerza la idea de que quizás Batgirl merecía una oportunidad.
Hoy, más que una película, Batgirl es un símbolo: el ejemplo de una decisión corporativa que sigue generando ruido, preguntas y desconfianza en la industria del entretenimiento.