El historiador Esteban Brizuela analizó aspectos poco conocidos de la independencia argentina, durante un diálogo con Radio Panorama.
En la antesala de un nuevo aniversario de la Independencia argentina, el historiador Esteban Brizuela invitó a mirar el proceso de 1816 desde una perspectiva menos lineal y más realista. “Hay que hacer el ejercicio de pensar con la cabeza de los hombres y mujeres de 1816”, señaló durante un diálogo con Radio Panorama, al remarcar que los valores y decisiones de aquella época deben entenderse en su propio contexto.
HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO
Para graficar la situación, Brizuela apeló a una comparación futbolera: “Como en el partido de ayer, el horizonte parecía oscuro, pero se dio vuelta la situación”. En ese sentido, explicó que en 1816 el escenario era ampliamente desfavorable: con el regreso del rey al trono en Europa, un contexto militar debilitado y una economía golpeada tras cinco años de guerras, las Provincias Unidas enfrentaban enormes dificultades para sostener el proceso revolucionario.
A esto se sumaban las tensiones internas. “Había diferentes facciones, desconfianzas entre regiones, desde Córdoba a Buenos Aires, y fuertes desacuerdos políticos”, detalló. En ese entramado, destacó el rol de figuras clave como el gobernador cordobés José Javier Díaz, quien actuó como articulador entre las posiciones de los Pueblos Libres liderados por Artigas y la organización del Congreso de Tucumán. “Si Córdoba no colaboraba, probablemente el proceso fracasaba”, afirmó.
También subrayó la importancia de actores como Pedro Ignacio de Castro Barros, en su rol de negociador, de José Fernando de Abascal como figura del frente realista. En ese contexto de tensiones, lejos de una marcha “alegre” hacia la independencia, el proceso fue el resultado de complejas negociaciones y presiones políticas.

Entre esas presiones, Brizuela destacó la insistencia de José de San Martín desde Cuyo, quien reclamaba con firmeza la declaración de la Independencia para avanzar con su plan continental. “San Martín tenía una mentalidad sudamericana, entendía que el avance realista era insostenible y que había que actuar”, explicó.
En paralelo, mencionó la propuesta de Manuel Belgrano del 6 de julio de 1816, que planteaba la instauración de una monarquía incaica. “Hoy puede parecer una idea excéntrica, pero en ese momento respondía a una lógica acorde a las monarquías que volvían a imponerse en Europa”, señaló.
Brizuela también remarcó la necesidad de conectar los hechos históricos en su totalidad: “Es importante vincular todas las fechas, entender que en ese contexto también se producen episodios como el intento autonomista de Borges”.
Finalmente, el historiador reflexionó sobre la vigencia de los conflictos en la vida política: “El presente siempre tiene algo de agonístico, de conflictivo. La historia es conflicto, es disputa de intereses. No hay que tenerle miedo, sino encontrar en ella inspiración para dar las batallas del presente y construir un país más justo y soberano”.