El Presidente y la vicepresidenta confirmaron su presencia en el acto que se realizará en San Miguel de Tucumán, con la participación del gobernador Osvaldo Jaldo y mandatarios provinciales invitados.
El Gobierno nacional se prepara para una semana de fuerte contenido institucional, marcada por la participación del presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel en la vigilia por el Día de la Independencia, que se realizará en la provincia de Tucumán.
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Ambos confirmaron su asistencia al acto por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia, previsto para este miércoles 8 de julio en la ciudad de San Miguel de Tucumán. La ceremonia contará con la presencia del gobernador Osvaldo Jaldo, quien extendió la invitación formal a todos los mandatarios provinciales del país.
La Secretaría General de la Presidencia confirmó oficialmente la visita de Milei. De acuerdo con la información difundida, el mandatario arribará al Aeropuerto Benjamín Matienzo durante la tarde-noche del miércoles y viajará acompañado por la totalidad de sus ministros.
En ese marco, el Ministerio de Seguridad tucumano desplegará un operativo de prevención con más de 2.000 efectivos policiales en el microcentro de la capital provincial, con el objetivo de resguardar al Presidente y a su comitiva oficial.
A la medianoche, por Cadena Nacional, se emitirá un mensaje oficial, se interpretará el Himno Nacional y se firmarán las actas protocolares de los funcionarios presentes en el Salón de Jura.
Por su parte, Villarruel optó por mantener un perfil estrictamente institucional y no realizó declaraciones públicas sobre el nuevo encuentro con Milei. Desde su entorno ratificaron que el viaje responde a la invitación oficial cursada a las autoridades nacionales.
El reencuentro entre el Presidente y la vicepresidenta se dará luego de la ceremonia por el Día de la Bandera en Rosario, donde ambos compartieron el acto en medio de un clima de marcada distancia política y un saludo estrictamente protocolar.
En aquella oportunidad, Villarruel fue ubicada en el sector de autoridades provinciales, a varios metros de la comitiva presidencial y lejos del núcleo central del oficialismo. Incluso, durante la entonación del Himno Nacional, la titular del Senado quedó de espaldas al Presidente.
Tras ese acto, la vicepresidenta calificó de “maleducados” a los funcionarios que evitaron saludarla y cuestionó la presencia del entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de las investigaciones vinculadas a un presunto enriquecimiento ilícito.