La búsqueda de Gustavo Aguirre, pescador desaparecido tras el naufragio de una embarcación en el río Colastiné, se intensifica con la participación activa de sus familiares, quienes cuestionan la efectividad de los rastrillajes oficiales.
A cinco días del hundimiento de una embarcación en el río Colastiné, la familia de Gustavo Aguirre continúa su búsqueda tras su desaparición el pasado domingo. La situación ha generado gran preocupación entre sus allegados, quienes están llevando a cabo esfuerzos paralelos a los operativos oficiales.
Mientras un bote de la Prefectura Naval Argentina realiza rastrillajes en la zona, los familiares de Aguirre, de 62 años, reclaman que se refuercen las acciones de búsqueda para encontrarlo. Roxana Aguirre, hermana del pescador, ha expresado su inquietud por la limitada respuesta de los equipos de rescate.
“Lo que pudimos ver hasta ahora es que Prefectura lo está buscando con un solo bote y los buzos. A los buzos tácticos directamente no los vimos en la zona”, afirmó Roxana, subrayando la necesidad de una mayor movilización de recursos para localizar a su hermano.
El domingo pasado, durante una jornada de pesca, Gustavo Aguirre navegaba junto a su pareja y familiares cuando un cambio abrupto en las condiciones climáticas provocó el hundimiento de su embarcación. Conocedores del área, intentaron regresar, pero las condiciones del agua resultaron adversas.
Según el relato de los sobrevivientes, una primera marejada ingresó agua en la canoa, y una segunda ola culminó con el naufragio. Mientras los cuatro ocupantes flotaban en el agua, las dos mujeres, que no sabían nadar, fueron auxiliadas por los hombres y por vecinos que acudieron al rescate.
Los familiares de Aguirre consideran que podría haber sufrido una descompensación cardíaca en el momento del accidente, lo que complicó su situación. Roxana explicó: “Él tenía severos problemas cardiológicos y por eso no podía conseguir un trabajo formal. Se dedicaba a la pesca”.
Hasta el momento, los rescatistas no han localizado la embarcación ni el motor. Se detectó un objeto en el fondo del río que podría estar vinculado al naufragio, pero las tareas debieron interrumpirse por la falta de luz. La familia insiste en que las operaciones de búsqueda sean ampliadas.
“No saber nada de él es una situación completamente desesperante. Lo único que pedimos es que no se deje de buscarlo”, concluyó Roxana Aguirre, reflejando la angustia que atraviesa a la familia en estos momentos críticos.