El entendimiento interino prevé el cese inmediato de hostilidades, habilita exportaciones de petróleo iraní y abre un plazo de 60 días para definir un pacto definitivo; crecen las dudas sobre su implementación.
Estados Unidos e Irán avanzan hacia la firma de un acuerdo interino de alto el fuego que busca poner fin a meses de escalada militar y abrir una instancia de negociación sobre el programa nuclear de Teherán, mientras comienzan a conocerse detalles tras días de hermetismo. El entendimiento, aún en fase de borrador, contempla un alto el fuego inmediato y una serie de compromisos políticos y económicos que marcarían un giro en la estrategia de Washington en Medio Oriente, tras años de presión y sanciones.
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El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán sugirió este miércoles por la noche que los presidentes Donald Trump y Masoud Pezeshkian, presidente iraní, podrían firmar el acuerdo con Estados Unidos.
El memorando anunciado por Trump, establece una ventana de 60 días para alcanzar un pacto definitivo, en un contexto de fuertes tensiones regionales y presiones internacionales para evitar una ampliación del conflicto.
En las últimas horas, altos funcionarios estadounidenses leyeron el contenido del documento a un grupo reducido de periodistas bajo condición de anonimato, en un intento por despejar dudas, mientras Irán aún no publicó el texto oficial.
Según un funcionario, Estados Unidos o Irán podrían retirarse en cualquier momento hasta que alcancen un acuerdo final.
El funcionario se refirió a los planes para trabajar con Irán para alcanzar un acuerdo final como un “pacto de caballeros” y dijo que en las conversaciones que comienzan este fin de semana se sabrá si pueden seguir adelante. Si las conversaciones con Irán no parecen estar dando resultado, Estados Unidos podría abandonar los esfuerzos de negociación y volver a “apretarles las tuercas de forma muy, muy agresiva”, dijo el funcionario.
Sin embargo, persisten dudas sobre los mecanismos de verificación, la viabilidad política interna en ambos países y la disposición de los actores involucrados a sostener los compromisos en el tiempo.
Cese de hostilidades y compromiso político
El eje central del acuerdo establece un alto el fuego inmediato, integral y de carácter permanente en todos los frentes, incluido el Líbano, donde Israel e Hezbollah mantenían combates paralelos, que amenazaban con derivar en un conflicto regional abierto.
El borrador incorpora además disposiciones específicas para garantizar la “integridad territorial” libanesa tras los recientes ataques israelíes, un punto sensible dentro de la negociación.
Ambas partes se comprometen a abstenerse de acciones militares, amenazas o interferencias mutuas.
El documento también fija principios generales de respeto a la soberanía, aunque deja para una fase posterior los mecanismos técnicos de verificación y cumplimiento. En los hechos, la tregua implica un retorno parcial al statu quo previo, sin que se hayan alcanzado plenamente los objetivos estratégicos iniciales de Washington.
Negociación nuclear: una cuenta regresiva
El acuerdo abre un período de negociaciones de dos meses —prorrogable— para alcanzar un pacto definitivo sobre el programa nuclear iraní, considerado el núcleo del conflicto entre ambas potencias desde hace más de una década.
Según los funcionarios estadounidenses, el borrador introduce un nuevo estándar “mínimo” para reducir la pureza del uranio altamenteenriquecidode Irán, aunque no detalla límites concretos ni un esquema de inspecciones reforzado.
Durante ese lapso, Estados Unidos se compromete a no recurrir a acciones militares, mientras que Irán reafirma su promesa de no desarrollar armas nucleares, una declaración similar a la que ya había formulado en el acuerdo de 2015.
Sin embargo, el texto interino no establece límites concretos al enriquecimiento de uranio ni mecanismos de inspección adicionales, lo que genera dudas entre analistas y actores políticos sobre la efectividad del proceso.
El Organismo Internacional de Energía Atómica advirtió previamente que Irán dispone de reservas de uranio enriquecido cercanas a niveles aptos para uso militar, suficientes como para fabricar varias armas nucleares si así lo decidiera.
Concesiones y alivio de sanciones
Uno de los aspectos centrales del entendimiento es el alivio económico para Irán. Según el borrador, Estados Unidos avanzará en la suspensión —aunque no eliminación— de algunas sanciones de gran alcance una vez firmado el acuerdo, lo que permitiría a Teherán reactivar parcialmente su economía.
Esto incluye la posibilidad de retomar exportaciones de petróleo, un factor clave para sus ingresos. A su vez, el esquema contempla un eventual levantamiento más amplio de sanciones en etapas posteriores, condicionado al progreso en la negociación nuclear.