Una crisis de basura azota la turística ciudad. Sobre el asfalto de la calle se acumulan bolsas rotas, papeles, cartones, escombros y sobras de alimentos pudriéndose.
Mientras las temperaturas ascendían en los últimos días y se acercaba la temporada de lluvias, un creciente desasosiego comenzó a apoderarse de los vecinos de la calle Belascoain, en La Habana.
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Sobre el asfalto de la calle, un basurero improvisado iba creciendo. En la pila de desperdicios había bolsas rotas, papeles, cartones, escombros y sobras de alimentos pudriéndose. Moscas y gatos rondaban mientras el hedor era esparcido por la brisa del cercano mar.
Al bloqueo energético que provoca en Cuba cortes de luz de 20 horas, la falta de agua y de transporte y la semiparalización de la vida doméstica se sumó en las últimas semanas la ingente acumulación de basura en algunos puntos de La Habana y las principales ciudades del país.
Debido a la escasez del servicio de recogida de basura, los vecinos comenzaron además a quemarla provocando destrozos en la infraestructura pública y disparando la preocupación de autoridades y expertos por sus efectos insalubres.
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Este adverso contexto ha dado pie, no obstante, al nacimiento de algunas iniciativas ciudadanas para combatir la acumulación de los desechos.
Basura cerca de hospitales, los barrios afectados
“Estamos frente al Hermanos Ameijeiras, un hospital famoso en este país”, dijo a The Associated Press María Odalys Ramírez mientras elevaba la vista al edificio que se erige con sus 24 pisos en el corazón del municipio de Centro Habana. El centro médico colinda con el vertedero sobre la calle Belascoain.
“Lo que usted está mirando es deprimente. La situación que hay con la basura en esta zona, las moscas, la insalubridad, las ratas”, se lamentó Ramírez, una ama de casa de 63 años que, apenas abre la puerta de su casa cada día, se topa con pilas de desperdicios.
Y si la situación es mala ahora, los vecinos temen que empeore en los próximos meses con el calor y los aguaceros de la temporada ciclónica, que comenzó el 1 de junio y se extenderá hasta noviembre.
En un recorrido, AP observó escenarios parecidos en barrios capitalinos como Plaza de la Revolución, 10 de octubre o Habana del Este.
Los desechos se acumulan cerca de escuelas, restaurantes y paradas de taxis. Hay calles parcialmente bloqueadas por la basura, mientras automóviles, bicis y peatones pasan esquivándola. Los vecinos se quejan de que los camiones recolectores trabajan irregularmente.
Según un reporte de la estatal empresa Servicios Comunales de mediados del año pasado, La Habana, con sus dos millones de habitantes —la mayor población de un país con más de 9 millones—, producía 30.108 metros cúbicos diarios de desechos sólidos y sólo se recogían 17.000 metros cúbicos.
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En ese momento estaban trabajando apenas el 57% de los equipos recolectores debido a daños mecánicos y falta de repuestos, explicaron las autoridades.
Esas cifras —de julio de 2025— no reflejan la magnitud del problema actual, pues aunque entonces ya había crisis económica y dificultades en los servicios básicos debido a las sanciones de Estados Unidos, no se había producido el cerco petrolero que desde enero dejó a la isla sin el combustible para mover su vida cotidiana.
A comienzos de año, el presidente Donald Trump amenazó a cualquier país que vendiera petróleo a Cuba en una maniobra de máxima presión contra la isla.
La producción nacional de crudo representa solo el 40% de su demanda. Las autoridades reconocen que apenas hay combustible para darle energía a las industrias, hogares, centros de salud, la producción de alimentos o el abastecimiento de agua.
La peligrosa práctica de las quemas
La estatal Empresa de Telecomunicaciones advirtió que las quemas de improvisados basureros sin control adecuado consumieron postes, cables y gabinetes, dejando incomunicada a la población.
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En tanto, el Centro de Neurociencias de Cuba advirtió sobre el peligro para la salud del humo proveniente de la quema de desechos.
“En nuestra estrategia ambiental nacional y específicamente en la que tiene la provincia de La Habana se ha identificado como una de las principales problemáticas ambientales el manejo inadecuado de los residuos sólidos urbanos”, señaló a AP Odalys Goicochea Cardoso, directiva del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente.
También dijo que la suma de las limitaciones que tiene Servicios Comunales para recoger la basura, el aumento de las temperaturas y las próximas lluvias podría agravar la situación por la procreación de moscas y mosquitos transmisores de enfermedades.
Sin embargo, se busca trabajar con las comunidades y apoyarlas para una gestión más organizada e impulsar el reciclaje, indicó Goicochea.
Iniciativas para limpiar
El Batazo, en el barrio capitalino de Los Sitios, es uno de la casi media docena de proyectos en la capital que intenta mantener las calles limpias.
A lo largo de ocho manzanas, uno de sus recolectores pasa tocando una campanilla dos veces al día retirando los desechos separados en las propias viviendas entre aquellos que son orgánicos y los que se pueden reciclar. Los mismos recolectores barren la calle.
Luego, el proyecto vende al Estado materiales como aluminio y vidrio, mientras usa los desechos de comida para alimentar animales. Lo restante va a un vertedero gestionado por las autoridades.
En un recorrido por Los Sitios, AP pudo ver la mejoría. “El impacto que tiene este proyecto es fundamentalmente que demuestra a la comunidad que se puede vivir en un entorno más limpio, se puede valorizar lo que llamamos basura y sacarle un partido”, dijo Evelyn Martínez Mendoza, una de las colaboradoras de El Batazo.
En otros barrios de la capital los vecinos se están coordinando de forma autónoma para librarse de la basura y en otros se han organizado en cooperativas.