El secretario de Estado de Estados Unidos aseguró que todavía espera una respuesta oficial de Teherán antes de avanzar con un eventual pacto. Dijo que existe una propuesta “bastante sólida” que incluye abrir el estrecho de Ormuz y encarar un acuerdo nuclear.
Marco Rubio aseguró que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no hará un "mal acuerdo" con Irán y explicó que las negociaciones para un pacto siguen en marcha debido a que el sistema interno de Teherán requiere más tiempo para responder.
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"Todavía estamos trabajando en ello, toma un poco de tiempo recibir una respuesta (...) Como dijo el presidente, no tiene prisa. No va a firmar un mal acuerdo. Quiero decir que no hará un mal acuerdo. Así que veremos qué pasa", declaró Rubio este lunes desde la base aérea de Nueva Delhi.
Al ser preguntado por los obstáculos en las negociaciones, que se esperaba que dieran un resultado el domingo, Rubio aclaró que el proceso solo está a la espera de la respuesta oficial de la República Islámica.
"(Lo que está frenando el acuerdo) es sólo la respuesta. Quiero decir, cuando llegas al fondo de algunas de estas cosas, tienes que esperar una respuesta, y al sistema iraní le toma un poco más de tiempo responder", agregó el secretario de Estado.
Rubio defendió que la diplomacia estadounidense ha colocado una propuesta muy firme que busca resolver la crisis del bloqueo marítimo y encauzar el contencioso nuclear de manera multilateral.
"Así que tenemos lo que creo que es una propuesta bastante sólida sobre la mesa en términos de su capacidad para abrir los estrechos, lograr que se abran los estrechos, e iniciar una negociación muy real, significativa y limitada en el tiempo sobre los asuntos nucleares, con suerte podremos lograrlo", subrayó.
De cara a calmar las críticas surgidas en las filas del Partido Republicano en Washington, donde senadores clave habían calificado el borrador de "error desastroso", el jefe de la diplomacia insistió en que el plan cuenta con un fuerte respaldo internacional en la región. "Tiene mucho apoyo en el Golfo. Hay mucho apoyo a nivel global", añadió Rubio.
Según declaró el funcionario estadounidense, que se encuentra en una visita oficial en la India hasta el martes, el asunto del Líbano y la estabilización de la frontera con Israel se está gestionando por una vía completamente independiente.
"Bueno, sobre el Líbano estamos trabajando por separado", afirmó Rubio, especificando que en ese frente ya rige un alto el fuego de 45 días con contactos diarios entre los gobiernos libanés e israelí.
El domingo, la oficina de Rubio condenó las declaraciones de Hezbollah que llamaban a derrocar al Gobierno libanés y acusó a la milicia de emprender "una campaña deliberada para desestabilizar el país" en medio del diálogo con Israel.
"El problema no es el Líbano e Israel. El problema es Hezbollah. Anoche mismo emitieron un comunicado pidiendo el derrocamiento del gobierno libanés. Esto te recuerda con quién estás lidiando: un proxi iraní al cien por cien", sentenció hoy el diplomático antes de partir hacia el Taj Mahal.
Donald Trump moderó este domingo las expectativas de un acuerdo inminente con Irán para poner fin a la guerra en Oriente Medio, pese a que ambas partes reportaron progresos en las negociaciones. "He dado instrucciones a mis representantes para que no se precipiten (...) porque el tiempo está de nuestro lado", escribió el presidente estadounidense en su plataforma Truth Social.
Además, Trump afirmó que el bloqueo a los puertos iraníes "seguirá en pleno vigor" hasta que se firme un acuerdo definitivo con Teherán.
Más temprano este domingo, Marco Rubio dijo que que había posibilidades de que "en las próximas horas el mundo reciba buenas noticias", en declaraciones a la prensa desde Nueva Delhi.
Rubio declaró que el acuerdo abordaría las preocupaciones de Washington sobre el estrecho de Ormuz, bloqueado casi totalmente por Irán en respuesta al ataque de Israel y Estados Unidos del 28 de febrero que desencadenó la guerra.
El control de este paso crucial para el comercio mundial de hidrocarburos ha sido uno de los principales obstáculos en el diálogo mediado por Pakistán desde el inicio de la tregua entre Teherán y Washington el 8 de abril.