El trío californiano desató la euforia del público con temas como “Holiday”, “Boulevard of Broken Dreams” y “American Idiot” en la fiesta previa al partido.
La edición número 60 del Super Bowl tuvo un comienzo a pura energía. Antes de que rodara la pelota en el Levi’s Stadium de Santa Clara, Green Day se adueñó del escenario y marcó el pulso de una jornada histórica para la NFL.
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El trío integrado por Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Tré Cool fue el encargado de inaugurar la ceremonia del Super Bowl LX, que este año celebra seis décadas del evento deportivo más visto del mundo. Y lo hizo fiel a su identidad: guitarras al frente, actitud directa y una selección de hits que hicieron vibrar al estadio desde el primer acorde.
La banda arrancó con “Holiday”, un himno que encendió de inmediato al público. La respuesta fue instantánea: ovación en las tribunas y miles de celulares en alto registrando el momento.
El set continuó con “Boulevard of Broken Dreams”, uno de los temas más coreados de la noche, y tuvo su cierre con “American Idiot”, en una presentación breve pero contundente que aportó el costado más rockero a la ceremonia previa al partido.
La elección del grupo no fue casual. Originarios del área de la Bahía de San Francisco, su presencia tuvo un fuerte guiño local, ya que el estadio está ubicado en pleno corazón de la región que los vio nacer musicalmente.
Conocidos por su postura crítica en distintos escenarios, Green Day optó esta vez por un repertorio enfocado en sus grandes éxitos, sin discursos ni mensajes explícitos, en sintonía con el perfil masivo de la transmisión.
Así, el Super Bowl LX comenzó con una dosis de rock californiano que combinó celebración, nostalgia y potencia, en una noche que quedará marcada por los 60 años del evento más importante del fútbol americano.