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Un día como hoy de 1814: cuando Belgrano entregó el mando y San Martín cambió la estrategia

El relevo de mando no se produjo en un despacho oficial ni en una gran ciudad, sino en el camino, entre Tucumán y Salta.

Hoy 14:56

Corría el año 1814 cuando José de San Martín fue designado al frente del Ejército del Norte, en reemplazo de su querido y admirado general Manuel Belgrano. El relevo de mando, uno de los episodios más significativos de la historia revolucionaria, no se produjo en un despacho oficial ni en una gran ciudad, sino en el camino, entre Tucumán y Salta.

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La tradición señala a la Posta de Yatasto como escenario del hecho, mientras que investigaciones más recientes sugieren que el encuentro pudo haber tenido lugar en la cercana Posta de Los Algarrobos.

Más allá del lugar exacto, lo trascendente fue el contenido de aquel encuentro. Belgrano y San Martín tuvieron tiempo para conversar largamente sobre el estado de la Revolución, la inoperancia y la incomprensión del gobierno central, y la soledad que acompañaba a quienes sostenían el proyecto emancipador desde el interior del territorio.

San Martín llegaba con instrucciones reservadas del Directorio que ordenaban remitir a Belgrano para ser juzgado por las derrotas de Vilcapugio y Ayohúma. Sin embargo, consideró la medida injusta y absurda, y se negó a cumplirla. Años más tarde, dejaría un testimonio elocuente de su admiración por Belgrano:

“Belgrano es el más metódico de los que conozco en nuestra América, lleno de integridad y talento natural; no tendrá los conocimientos de un Bonaparte en punto a milicia, pero créame usted que es lo mejor que tenemos en la América del Sur”.

Asumido el mando, San Martín se abocó a reorganizar el Ejército del Norte, dejándolo en las mejores condiciones posibles. Sin embargo, su mirada estratégica ya estaba puesta más allá. Estaba convencido de que las reiteradas derrotas en el Alto Perú demostraban la inutilidad de insistir por ese camino y que era necesario buscar una vía alternativa para golpear el centro del poder realista en Lima.

A comienzos del invierno de 1814, su delicado estado de salud lo obligó a trasladarse hacia Córdoba. José María Paz dejó un testimonio revelador de aquellas jornadas, cuando visitó a San Martín en una estancia cercana a la ciudad. Allí, reflexionando sobre la marcha del proceso revolucionario, el Libertador expresó con crudeza:

“Esta revolución no parece de hombres sino de carneros”, indignado ante la persistencia de prácticas coloniales y la falta de compromiso político real.

Junto a su amigo Tomás Guido, comenzó a diseñar el Plan Continental de Liberación: formar un ejército en Cuyo, cruzar la cordillera, liberar Chile y atacar Lima por vía marítima. Para concretar ese proyecto, San Martín comprendió que no bastaba el poder militar: era indispensable el poder político.

El 10 de agosto de 1814, obtuvo el cargo de gobernador de Cuyo y se trasladó a Mendoza junto a Remedios de Escalada, dejando la defensa del norte en manos del general Martín Miguel de Güemes y sus gauchos. San Martín reconoció el valor de esa resistencia popular, destacando que los gauchos salteños obligaban al enemigo a dispersar fuerzas para proteger recursos y abastecimientos.

Este episodio, ocurrido un día como hoy en 1814, no fue solo un cambio de mando. Fue el punto de encuentro entre dos hombres excepcionales y el inicio de una nueva etapa de la Revolución. A quienes reducen la historia a fechas y batallas, vale recordarles que también existe un San Martín político, el estadista que gobernó con eficiencia, equidad y honestidad, y que comprendió que la independencia se ganaba tanto con ejércitos como con ideas.

Por el Profesor Diego Curet, para Diario Panorama